Martes 27 de Septiembre del 2016
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Cantar mejora notablemente nuestra salud


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El canto, una cura para cuerpo y alma.
Ya nos advierte el refranero popular “quien canta sus males espanta”, algo que apunta el mismo don Quijote en la célebre obra de Miguel de Cervantes. A  tenor de  las múltiples  investigaciones llevadas a cabo  existen razones más que suficientes para creer en los efectos saludables del  canto.

Un reciente estudio de la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) demuestra que el canto incrementa  la salud cardiovascular.

De acuerdo a los resultados extraídos cuando el coro – un grupo de 15 músicos de 18 años de edad – cantó al unísono sus corazones también latieron de forma sincronizada.

Pues el patrón constante del canto regula la respiración y afecta  al ritmo cardiaco “cuando estás cantando, lo haces con el aire cuando exhalas y tus pulsaciones bajan. Y entre las frases tienes que inhalar, y el pulso sube (…) si esto es así, entonces los latidos del corazón deberían seguir la estructura de la canción o de las frases” asegura Bjorn Vickhoff, neurocientífico y líder de la investigación.

Además el canto colectivo tan presente en los estadios de fútbol,  himnos o procesiones estivales promueve  el sentido de unión “Las investigaciones muestran que rituales sincronizados contribuyen a la solidaridad del grupo” añade Vickhoff.

Mientras entonamos una melodía nuestro organismo experimenta un bienestar general, pues también se reduce el estrés y dolor. Así lo avala Patricia Preston-Roberts, una musicoterapeuta certificada en Nueva York que hace uso del canto como herramienta terapéutica “algunas personas que han sido traumatizados a menudo quieren dejar el cuerpo físico y el uso de la voz ayuda a tocar tierra a sus cuerpos” porque “cantar también parece bloquear muchas de las vías nerviosas que viajan a través de dolor”.

Quienes parecer sentir grandes beneficios son las personas mayores.

En otro estudio en el que participó el coro sénior de la Escuela de Música Levine en Washington (EE.UU) manifestaron significativas mejoras en salud respecto al grupo de control: menos problemas de depresión, menos necesidad de medicación, 3o visitas menos al médico…

Un paso más lejos es  el que dio Chreanne Montgomery-Smith de la Sociedad de Alzheimer  con el  proyecto  “Cantando por el Cerebro”. Un grupo de canto compuesto por  personas con demencia y Alzheimer que ven incrementada su calidad de vida. Estas personas siguen disfrutando de la música pues la parte del cerebro que opera en el habla es distinta a la que procesa la música.

Mejora nuestra autoestima, eleva el estado de ánimo y optimiza las funciones del organismo, cantemos bien o mal sin miedo a que luego llueva.

Cristina Grao Escorihuela
Redacción

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