Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Atención a las nuevas cosas. Opinión de Enric Juliana


enric julianaAcerca de las nuevas cosas.
León XIII vio el caudal de energía histórica que transportaban las masas arrancadas del campo para trabajar en las fábricas y publicó la Rerum Novarum. Un título literario para una encíclica: “Acerca de las nuevas cosas”. El papa Vicenzo Luigi Pecci (1810-1903), enjuto, hijo de la pequeña nobleza rural, latinista y diplomático de carrera, moderado en el enfrentamiento eclesiástico con los liberales, interesado por la política internacional, impulsor de las misiones en África, iniciador de la corriente ecuménica, impulsor del rezo del rosario, pontífice durante 25 largos años (llegó a nombrar a 147 cardenales), fue uno de los personajes clave del siglo XIX. Captó el signo de los tiempos y colocó a la Iglesia católica ante la cuestión obrera. De la Rerum Novarum salieron los sindicatos católicos, los talleres de los salesianos, una tensión inteligente con el socialismo y las futuras democracias cristianas.

Los tres papas Píos (X, XI y XII) -con el intervalo de Benedicto XV entre los dos primeros- tuvieron que lidiar con las dos guerras más potentes de la historia, las dos carnicerías europeas que darían paso a las comodidades terapéuticas del Estado social, hoy en crisis. La dulce Europa. La siniestra Europa.

Hicieron lo que pudieron los Píos. Se inquietaron (mucho) ante el surgimiento de la Unión Soviética. Evitaron la destrucción bélica de Roma y en ambas guerras civiles europeas supieron no acabar nunca en el bando de los perdedores. Sobre Pío XII aún se discute sobre su mirada. No está del todo claro qué vieron sus ojos en el fascismo y el nazismo.

Juan XXIII parecía de pueblo y convocó el Concilio Vaticano Segundo para abrir las puertas de la Iglesia a los vientos -existencialistas- del mundo cambiante. Puso las bases de la política de la distensión en la encíclica Pacem in Terris. Y dejó un gran recuerdo, con el aplauso de los comunistas. Pablo VI intelectualizó todos aquellos cambios, cerró algunas ventanas, se inquietó ante el curso del mundo posmoderno y vio venir grandes problemas. Juan Pablo I, pobrecillo, duró 33 días. Siempre sonreía.

Juan Pablo II volvió a olfatear el viento de la historia, inspiró con fuerza y se lanzó en tromba contra las murallas del Kremlin, que cedieron, porque aquello por dentro estaba carcomido. Los soviéticos intentaron matarle. Yuri Andrópov, a través de los búlgaros, armó a un turco medio loco y la bala no encontró el corazón. Pontificado de 26 años. Un símbolo universal y viajero con problemas que se iban acumulando en casa, algunos en zona oscura. Les Caves du Vatican, que había escrito André Gide. Benedicto XVI se interesó por saber qué había dentro de las cavas y, al descubrirlo, tuvo un sobresalto. No lo quiso tapar. Le dolía Europa y teorizó sobre las minorías creativas. Cuando se dio cuenta de su fragilidad, el día que el largo brazo de las cavas se atrevió a robar papeles de su apartamento, hizo lo que nadie esperaba: se fue para sacudirlo todo.

Jorge Mario Bergoglio fue elegido el pasado mes de marzo para llevar a cabo el mandato -implícito- de Joseph Ratzinger. Airear, renovar, sacudir y evitar que la sociedad en red perciba el Vaticano como un segundo Kremlin. Lo está haciendo. Fue elegido hace apenas cinco meses y parece que esté en Roma desde siempre, multiplicando gestos y palabras como si fuesen panes y peces.

En Río de Janeiro acaba de dejar claro que con Francisco llega otra Rerum Novarum. Una mirada sobre las nuevas cosas, entre ellas, la deriva salvaje del nuevo capitalismo libertario. Francisco está intentando alejar a la Iglesia de los dominios del Leviatán financiero, para colocarla, bien visible, en el extenso campo de los damnificados. Ese movimiento es de una tremenda importancia y tendrá repercusiones políticas. Atención a las nuevas cosas. Faros largos.

Enric Juliana
Publicado en: La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

1 comentario

  1. mirta Responder

    Se dice que el hombre es lo que piensa en su corazón y también se dice que hay que cuidar el corazón porque de EL proviene la VIDA. Gracias por ayudarme a reflexionar.

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