Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Turquía se suma a la primavera árabe


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La revolución turca ha empezado.
Las protestas de la Plaza Taksim no estallaron hace cuatro días. Han ido teniendo lugar regularmente a lo largo de las últimas semanas, y se están erigiendo como nuevo símbolo de esperanza para los jóvenes de todo el mundo.

Hasta el momento, se trata de las protestas más numerosas organizadas contra el gobierno de corte islamista moderado del Partido Justicia y Democracia (AKP por sus siglas en turco) desde que este subió al poder en 2002.

El origen de la protesta fueron varias manifestaciones contra un proyecto de desarrollo urbano en Estambul.

Grupos ecologistas, vecinos y sindicatos voceaban su descontento por la destrucción del Parque Gezi, donde el ayuntamiento planeaba reconstruir unos viejos cuarteles otomanos, derruidos en los años 40, y que ahora irían anexados a un centro comercial.

Esta poco transparente operación fue puesta en marcha sin abrir ningún procedimiento de consultas.

La Plaza fue cerrada por las autoridades, que alegaron razones de seguridad, el 1 de mayo, pero la gente volvió a las calles.

Los manifestantes esta vez apuntan más alto: el principal punto de mira de su ira es el gobierno turco, en especial su controvertido Primer Ministro, Recep Tayyip Erdogan.

Ahora, el grupo que representa a algunos de los primeros manifestantes que se opusieron a la destrucción del parque ha comunicado sus demandas al viceprimer ministro turco, Bülent Arinc, que los recibió ayer en Ankara.

Las peticiones de los manifestantes: 

  1. Mantener el parque de Gezi como una zona verde y detener su transformación en centro comercial.
  2. No demoler el Centro Cultural Ataturk, situado en la plaza de Taksim y adyacente al parque.
  3. Investigar y expulsar del cuerpo a los policías responsables de la violencia.
  4. Prohibir el uso de gases lacrimógenos.
  5. Poner en libertad a los manifestantes detenidos.
  6. Eliminar todos los obstáculos que impiden la libertad de expresión.

“Nadie puede detener las protestas, lo que decimos es que Erdogan debe marcharse”, dijo Tamer Dogan, un abogado de 35 años que ahora participa como voluntario en una biblioteca del Parque Gezi. “La protesta empezó aquí en Taksim, pero ahora también está en Ankara, en Esmirna, en Adana… Está en toda Turquía y es sobre democracia”.

El premio Nobel de Literatura turco, Orhan Pamuk, expresó en un comunicado su solidaridad con los manifestantes, a los que calificó de “esperanza de futuro” frente a un Gobierno “represor y autoritario”.

En total, más de 4.000 personas han resultado heridas en todo el país, según la Plataforma de Solidaridad con Taksim, y más de 3.300 han sido detenidas por la policía, según la Asociación de Derechos Humanos de Turquía.

Por su parte, los grupos de hackers Anonymous y el Ejército Electrónico de Siria (SEA, por sus siglas en inglés) han llevado a cabo ataques contra las páginas web del Gobierno y aseguran que han robado información.

La gente pide más democracia Turquía.

Alejandro Miralles
Redacción

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