Martes 27 de Septiembre del 2016
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Nanopartículas de oro para detectar enfermedades


nanoparticulas-MUESTRA-SANGRE

Es un día soleado, de puro verano. Aunque, aquí en Boston, el tiempo cambia radicalmente en cuestión de minutos. Hemos quedado en las escaleras de la entrada principal del Massachusetts Institute of Technology (MIT), uno de los laboratorios de ideas más prestigiosos del mundo en varias disciplinas científicas. Sin más, el Academic Ranking of World Universities lo sitúa como la tercera mejor universidad del mundo sólo por detrás de su vecina y rival Harvard (Massachusetts) y Stanford (California).

Ante el ir y venir de estudiantes cargados con sus mochilas y un grupo de turistas que atiende a la guía de la visita al MIT de media tarde, es fácil reconocer a Helena de Puig Guixé (Manresa, 1986). Me he citado con ella para que me explique los detalles de su reciente licenciatura en el MIT en Ingeniería Mecánica y los prometedores planes que tiene por delante.

Helena de Puig Guixé

Un claro ejemplo de que hay vida científica española y prometedora, aunque sea más allá de las fronteras del país.

¿Cómo fue el commencement (entrega de diplomas)?

El commencement fue pasado por agua, llovió mucho pero fue muy bonito. El discurso del CEO de Dropbox (invitado para dar el discurso a los licenciados) fue muy emotivo porque daba consejos del estilo “la vida es corta”, “tienes que hacer lo que te gusta” y “tienes que perseguir tus sueños cada día”. Este es el mensaje que me he llevado de él.

Suena como muy de emprendedores más que estudiantes. ¿No?

Sí, un poco. Nos dijo: “Si ves algo, pruébalo”. Él estuvo en una empresa antes, creo, y no le fue muy bien… pero vio esto otro sobre la marcha (Dropbox) y le ha funcionada. Si tienes una idea, inténtalo.

Como si fuera tan fácil. ¿Es así aquí?

También tienen más ayuda. Hay agrupaciones de estudiantes, facilidades para que gente de distintas disciplinas se incorpore a un mismo proyecto. Hay premios, como Deshpande, que permite que alumnos del MIT puedan crear una spin-off.

Las universidades americanas están más enfocadas hacia las salidas profesionales de sus alumnos. ¿Tú crees?

Sí, el MIT sobre todo. Está muy enfocado a start ups.

¿Y te es más fácil investigar aquí que en España?

En España hay buenos investigadores y buena investigación. Lo que no hay son recursos. Aquí, no hay tanta burocracia para conseguir algo. Por ejemplo, en España si necesitas reactivos, pues necesitas que te firmen un papel. Hay mucha burocracia.

Aquí, en cambio, es más fácil. Vale con enviar un mail. Aquí, si quiero usar un microscopio del MIT o de Harvard, lo puedes usar enseguida. En España, dependes de otra persona o quizás no encuentres el microscopio que buscas.

¿Crees que volverás a España?

Me gustaría mucho volver a España pero no sé si podré. Te acostumbras mucho a como se hacen aquí las cosas. Aquí aprietan mucho los profesores. Pero hay más recursos.

¿Te aprietan para las notas?

No. Las notas es poca cosa. Te piden un promedio nada más. La presión es para la investigación: publicar, resultados en experimentos…

¿Tienes presión para publicar ya? Tan joven?

No mucha, en mi caso. Mi tutora es muy buena. Aunque un poco sí que me ha presionado para publicar porque ella tiene que demostrar con hechos la labor de sus estudiantes.

¿Puedes proponerle temas o has de obedecer a tu tutora?

Mi tutora me ha dejado proponer. Me dice: “Adelante, prueba… Qué necesitas? Esto? Va, adelante”. Como mínimo durante un mes. Si veo que no funciona, ya vuelvo al camino inicial.

¿Y ahora después del Master que harás?

Me sacaré el Doctorado. Centraré mi investigación en Bioingeniería o Nanotecnología (Tesis y 3 asignaturas) y, en menor medida, haré algunas asignaturas de políticas para la tecnología (3 asignaturas).

¿Puedes saltar así de fácil de Master a Posgrado?

Pasé los Quals para hacer el Doctorado. En mi caso, tuve que defender la investigación que hice en el Master y pasar tres exámenes orales de siete áreas a escoger.

¿En qué se centraba tu Tesis de Master?

Sobre el control de la coagulación de la sangre usando nanopartículas de oro.

Uch… Cómo funciona? Es algo nuevo dentro de tu campo?

Sí, es bastante nuevo. La sangre coagula donde se hace la herida pero hay gente cuya sangre tiende a ser más espesa, y coagula involuntariamente. Hay medicamentos para que la sangre sea mas líquida, pero entonces no te pueden operar, ya que correrías riesgo de desangrarte.

Nosotros podemos hacer que con estas nanopartículas la sangre sea más líquida o más espesa en un sitio concreto. Aquí (se señala el brazo), no coagula; pero en otros sitios, sí. Las nanopartículas se inyectan por vía sanguínea en el cuerpo del paciente y con un láser podemos activar las nanopartículas que hacen la sangre más liquida o más espesa.

¿Lo has publicado en alguna revista?

En la Plos One. Es una revista Open Access y no hace falta pagar para su consulta.

¿Es la primera publicación?

La segunda. La primera fue sobre mi proyecto final de carrera y trataba sobre la caracterización de las interacciones superficiales en las nanopartículas. Para el estudio, decoramos las nanopartículas con aptámeros de ADN, que serían como anzuelos que se enganchan a una proteína –trombina- en nuestro caso. Cuando mezclamos las nanopartículas con la trombina, los aptámeros capturan a la proteína y las nanopartículas se agregan.

¿Para qué sirve?

Para detectar enfermedades, por ejemplo, dado que las nanopartículas se pueden enganchar a proteínas de una enfermedad concreta. O, también, para liberar medicamentos de forma controlada mediante la agregación de las nanopartículas.

En cuanto a mi publicación, la mayor innovación del proyecto es que usamos un modelo termodinámico que nos permite cuantificar el efecto que tiene la presencia de una superficie durante el enlace de una proteína con un aptámero, y así somos capaces de medir que el 30% de la energía de agregación de las nanopartículas se gasta en orientar los aptámeros de la superficie de las nanopartículas para que la trombina se pueda anclar. Este estudio se publicó en el primer año que estuve en MIT.

¿Es normal que estando en un Master ya publiques?

Sí, es normal. Aquí te animan mucho a que lo hagas y sobretodo si te quieres dedicar a Academia que es mi caso.

¿Cuál es tu objetivo para el Doctorado?

Quiero dedicarme más a la rama de la Bioingeniería. Diagnóstico, en concreto.

La idea es desarrollar un chip -similar a un test de embarazo- para detectar enfermedades tropicales. La idea es hacerlo llegar a todos los lugares del mundo y, así, reducir notablemente el coste de la detección de enfermedades, sin necesidad de personal cualificado. Sería genial poder hacer un mapamundi de todas las enfermedades.

¿Cómo funciona el chip?

Con una gota de sangre, en principio. Lo tengo que investigar, es parte del proyecto (risas). El chip analizará si la gota de sangre del paciente tiene proteínas marcadoras de alguna enfermedad. Hemos de estudiar como hacemos para que las nanopartículas se enganchen a esa proteína. Una vez resuelto, el chip determinará la enfermedad del paciente. Funciona igual que los chips de embarazo que también funcionan con nanopartículas de oro.

¿Cuál es el reto de la investigación?

Lo más complicado es saber que tenemos que enganchar a una nanopartícula de oro para que detecte una proteína marcadora de la enfermedad.

¿Esto es Bioingeniería o Nanotecnología?

Es justo donde se tocan. Es de los dos.

Si no es indiscreción… ¿Cómo te has mantenido económicamente hasta ahora?

Tengo la beca de “la Caixa”. Me paga la matrícula de la universidad, el seguro médico y un sueldo. Pero en Agosto, seré research assistant. Eso sucede cuando un profesor decide que te paga un sueldo y la matrícula para que yo me dedique a uno de sus proyectos.

¿Qué vale la matrícula?

Es carísima. Unos 42.000 dólares al año. Entre 3 y 4 años, calculo que estaré para el Doctorado. Sin “la Caixa” hubiera sido muy difícil.

¿Qué consejos darías a los jóvenes investigadores que están empezando en España? ¿Alguna recomendación?

Yo les recomendaría salir fuera un poco y ver qué se hace, coger ideas, intentar cosas nuevas y, si se puede, volver a España.

Yo a mis amigos les recomiendo siempre salir de casa. Los catalanes tenemos la costumbre de no salir porque vivimos muy bien. Fuera hay cosas chulas.

¿Cómo valoras la situación científica en Catalunya?

Hay muy buena formación y gente muy válida. El IQS y la UPC son buenas universidades y se hace buena investigación, pero por algún motivo no brillan tanto en publicaciones. ¿No sé por qué? Será por recursos seguramente. Es verdad que en el MIT la gente es muy brillante pero en casa también. Aquí, quizás, sí que hay más motivación y también te lo ponen más fácil.

Carlos Betriu
Redacción

Fotografía: Antonio Pulsone.

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