Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Inmunoterapia, un salto cualitativo en la lucha contra el cáncer


Antoni Ribas-Antoni-Ribas-investigador-inmunoterapia

Una esperanza llamada inmunoterapia.
Los avances contra el cáncer de los últimos años han sido graduales; las inmunoterapias son un salto cualitativo
Chicago, tarde del domingo 2 de junio. Dos horas después de haber enviado la crónica sobre los últimos resultados de inmunoterapia contra el cáncer, y de haber defendido que la noticia merece ser destacada en portada, este periodista se encuentra casualmente con Josep Baselga en un pasillo del palacio McCormick, donde se celebra el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Médica.

-¿Has visto los resultados de inmunoterapia que han presentado hoy Toni Ribas y Jedd Wolchok? -pregunta Baselga entusiasmado-. ¡Es lo más importante de todo el congreso! Las posibilidades que se abren a partir de ahora son bestiales.

Uf… Si Baselga, director médico del hospital Memorial Sloan-Kettering de Nueva York, llega a decir que no era para tanto, nos hunde. Y, sin embargo, los datos de las inmunoterapias presentados el domingo corresponden a fármacos experimentales que aún no están aprobados y que previsiblemente tardarán años en utilizarse a gran escala.

¿Cómo explicar el entusiasmo de Baselga y otros participantes en el congreso de Chicago ante unos resultados que son una promesa de futuro, más que una solución de presente?

Valga la metáfora de la montaña para aclarar la importancia de estos resultados. Imaginen un grupo de alpinistas ascendiendo trabajosamente por una ladera. Han recorrido un largo camino y, si echan la vista atrás, se dan cuenta de lo mucho que han avanzado. Animados por estos avances, siguen progresando. Paso a paso. Pero con cada nuevo paso, la cumbre parece alejarse. Hay momentos en que dudan de si algún día llegarán a su objetivo. ¿Vencer el cáncer? Lo han conseguido con algunos cánceres y con algunos pacientes. Pero hay otros, demasiados todavía, que les superan.

Y de repente llegan a un collado y, tras el collado, ven cómo se abre un gran valle que ni sospechaban que existía. Un valle de oportunidades, lleno de caminos por explorar. Rutas alternativas por las que tal vez atacar la cumbre.

El valle es la inmunoterapia y el collado es el punto al que han llegado los oncólogos Ribas y Wolchok, los pioneros que abren la vía y que presentaron sus resultados en Chicago.

Su presentación, en un auditorio con capacidad para 4.249 personas lleno hasta el último anfiteatro, fue un llamamiento a los oncólogos que les siguen: “venid, que por aquí podremos avanzar”.

Nadie sabe todavía hasta dónde llegarán con la inmunoterapia. Pero, si los avances de los últimos años han sido graduales, paso a paso, la inmunoterapia supone un avance conceptual, un salto cualitativo.

Los resultados presentados hasta ahora suscitan grandes expectativas: el tratamiento es eficaz en cerca del 50% de pacientes con melanoma metastásico; los efectos se mantienen a largo plazo incluso después de interrumpir la terapia; ha desaparecido todo rastro de cáncer en algunos pacientes… Cabe recordar que estos pacientes ya habían agotado todas las opciones de tratamiento y su esperanza de vida se contaba por semanas o meses. Y están vivos y algunos de ellos aparentemente sanos después de haber recibido la inmunoterapia.

Por supuesto, está el 50% de pacientes que no han respondido al tratamiento. Pero los resultados de Ribas y Wolchok son sólo el principio. Los pioneros aún están en el collado y la única dirección a partir de ahí es adelante.

Adelante, por ejemplo, en dirección a otros cánceres para ver si también responden a la inmunoterapia.

Se han registrado resultados positivos en cánceres de riñón y de pulmón y las tres compañías farmacéuticas que lideran el desarrollo de las inmunoterapias (Genentech, Bristol-Myers Squibb y MSD) han empezado a estudiar si también pueden ser eficaces en otros tumores como los colorrectales, de vejiga, de ovario o de cabeza y cuello.

Ningún especialista espera que todos los cánceres puedan llegar a tratarse con estas inmunoterapias, ya que no todos interactúan del mismo modo con el sistema inmunitario. Pero, si las expectativas se cumplen, una parte sustancial de los que hoy día tienen mal pronóstico se podrán tratar con éxito en el futuro.

Un futuro, sin embargo, que se hará esperar. Los fármacos que han ensayado Ribas en la Universidad de California en Los Ángeles y Wolchok en el hospital Memorial Sloan-Kettering de Nueva York son experimentales y aún no están aprobados en Estados Unidos y en Europa. Y, cuando se aprueben, probablemente en la segunda mitad de esta década, obligarán a abordar otro problema que a día de hoy no tiene respuesta: con la cantidad enorme de personas que podrán beneficiarse de las inmunoterapias y con el precio desorbitado que tendrán, ¿a qué tendremos que renunciar para poder pagarlas?

Josep Corbella
Fuente: La Vanguardia

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