Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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La revolución digital de Estonia


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La receta de Estonia para convertirse en una potencia tecnológica.
En algunos países, la programación informática es vista como el reino de los nerds o fanáticos de la computación. Pero en Estonia se ve con ojos muy distintos.
En este pequeño territorio, parte de lo que fuera una vez la Unión Soviética, programar es algo divertido, algo de moda, una asignatura que se enseña a los niños desde la infancia.

A los siete años las escuelas de Estonia ya enseñan a sus alumnos a programar computadoras y el país es considerado uno de los países más dependientes de internet en el mundo.

Una revolución digital
La i-revolución de Estonia empezó en los años 90, no mucho después de la independencia del país. Toomas Hendrik Ilves, entonces el embajador del país en Estados Unidos y hoy presidente de Estonia, se adjudica parte del mérito.

Hay una historia que Hendrik no se cansa de repetir sobre su estadía en Estados Unidos. Cuenta que leyó un libro en el que se hablaba de cómo el auge de las computadoras supondría la muerte del trabajo.
El libro hablaba de una planta de producción de acero en Kentucky donde miles de trabajadores fueron despedidos debido a la automatización. Los nuevos dueños podían producir la misma cantidad de acero con sólo 100 empleados.

“Esto puede que sea malo si eres estadounidense”, dice Ilves, “pero desde el punto de vista de un estonio, donde existe una angustia existencial por el pequeño tamaño del país (sólo teníamos entonces 1,4 millones de habitantes), me dije que era exactamente lo que necesitábamos”.
“Necesitamos informatizar, de todos los modos posibles, para incrementar nuestro tamaño funcional”.

Colegios en línea
Así fue como Estonia pasó a convertirse en I-Estonia, bromea Ilves. Y con la ayuda de las inversiones del gobierno para respaldar la tecnología, canalizada a través de la Tiger Leap Foundation, todas las escuelas estonias tenían presencia en internet a finales de los 90.

A través de esta fundación se enseña programación a los alumnos de secundaria, pero los últimos proyectos introducen esta materia a niños de más temprana edad; a la edad de siete. Hasta el momento, ya se ha entrenado a 60 profesores para enseñar durante los próximos cuatro años.

“En septiembre, cuando empiece el nuevo año escolar, espero que cada escuela crea importante integrar la programación en sus clases”, afirma Ave Lauringson, de Tiger Leap, quien está a cargo del proyecto.

En un nuevo edificio pintado en amarillo en la localidad de Lagedi, fuera de la capital de Estonia, Tallínn, ya se puede ver cómo esto va tomando forma.
Una clase de niños de diez años diseñan sus propios juegos de computadora bajo la supervisión del profesor de tecnologías de la información y comunicación Hannes Raimets, un callado joven de 24 años.

“Creo que enseñarles a programar conlleva un montón de beneficios. Les ayuda a desarrollar su creatividad y pensamiento lógico”, asegura, “también es divertido construir tu propio programa. Creo que es su asignatura favorita en la escuela”, asegura.
Lo que es evidente también es que la programación informática, al menos a un nivel básico, no es tan difícil.

Programar, como aprender idiomas
Ilves señala lo mismo. Hijo de estonios nacido en Estocolmo, estudió en una escuela estadounidense. Aprendió programación a los 13 años, como parte de una clase experimental de matemáticas y dice que esto le ayudó a financiar su entrada a la universidad.
“No creo que programar computadoras sea un secreto tan profundo y oscuro. Creo que es estrictamente lógica”, afirma.

“Aquí en Estonia, empezamos la enseñanza de idiomas extranjeros en Grado Uno o Grado Dos. Si estás aprendiendo las reglas de la gramática a los siete u ocho ¿Cómo difiere de las reglas de la programación? De hecho, programar es mucho más lógico que aprender cualquier idioma”.

El presidente argumenta que las reformas educativas tardan entre 15 y 25 años en tener efecto. La prueba, dice, es la cantidad de empresas de tecnología estonias que están atrayendo la atención de los inversores.
Una de ellas es Frostnova, cuyo jefe ejecutivo, Mikk Melder, de 25 años, ha diseñado un videojuego para niños de primaria llamado Ennemuistne, centrado en el folklore y los mitos locales.

La herencia de Skype
Aunque de los inventos tecnológicos estonios, el más popular mundialmente es el servicio de telefonía a través de internet Skype.
Microsoft compró Skype en 2011 por US$8.500 millones, pero todavía emplea a 450 trabadores en su sede local, a las afueras de Tallinn.
Tiit Paananen de Skype, dice que son unos apasionados de la educación y que la empresa trabaja de cerca con las universidades estonias y las escuelas de secundaria.

“Tu capacidad no sólo para usar, sino para crear componentes tecnológicos, te dará competitividad”, afirma Paananen, que dice estar feliz de que se empiece a enseñar programación a edades más tempranas.

“Skype ha generado una oleada de innovaciones tecnológicas en Estonia, y estos puestos especializados y bien pagados, necesitarán a estos brillantes cerebros en un futuro”.

Tim Mansel

Fuente: BBC, Estonia

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