Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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La nueva gran democracia comunitaria y el papel de la iglesia. Editorial de Jorge Dobner


Un mensaje de amor a la madre Tierra y a los seres que habitan en ella.
“El árbol que mueve a algunos a lágrimas de felicidad, en la mirada de otros no es más que un objeto verde que se interpone en el camino. Algunas personas ven la naturaleza como algo ridículo y deforme, pero para ellos no dirijo mi discurso; y aún algunos pocos no ven en la naturaleza nada especial. Pero para los ojos de la persona de imaginación, la naturaleza es imaginación misma. Así como un hombre es, ve. Así como el ojo es formado, así es como sus potencias quedan establecidas” (William Blake, Carta al Dr. Trustler)

A finales del siglo XVIII el célebre poeta nos regala esta oda a la naturaleza casi a modo de profecía sobre el futuro debate ecologista. Ya pasados más de dos cientos años se mantiene vigente el mensaje de amor a la madre Tierra y los seres que habitan en ella.

En el horizonte el ejemplo de dos países latinoamericanos, Ecuador y Bolivia, que incluyen en sus constituciones el contrato social entre seres humanos y planeta, en base al respeto y preservación de la biodiversidad. Pues “…somos parte de ella y pertenecemos a ella, así como los animales, los bosques, las selvas, las aguas, las montañas y los paisajes Todos merecen existir y convivir con nosotros formando la gran democracia comunitaria y cósmica” manifiesta el teólogo y filósofo Leonardo Boff.

Con suerte esta visión será integrada en la totalidad de constituciones venideras. Para llevarla a cabo el papel de la Iglesia puede ser decisivo, ahora que la institución parece acercarse a la realidad del pueblo y combatir activamente la pobreza.

El primer paso la valiente crítica del Papa Francisco I contra el sistema financiero “La antigua veneración del becerro de oro* ha tomado una nueva y desalmada forma en el culto al dinero y la dictadura de la economía, que no tiene rostro y carece de una verdadera meta humana”.

Unas declaraciones emitidas la misma semana en que se reunía con la canciller alemana Angela Merkel.

Lo cierto es que desde el Concilio Vaticano II convocado por el papa Juan XXIII (1958-1963) no se vislumbraba un cambio tan profundo en la Iglesia.

Los propósitos de entonces: renovación de la vida cristiana, adaptar la doctrina a las necesidades de nuestro tiempo o alimentar el vínculo con las demás religiones, son objetivos de hoy. Al igual que Francisco de Asís, el nuevo Papa Francisco I encarna los valores de pobreza, humildad y sencillez.

Su lenguaje verbal y no verbal expresa un retorno al cristianismo primitivo y estilo de vida “de acuerdo con el sagrado Evangelio”.

Luego “Si el papa Francisco adopta el enfoque de las reformas, contará con el amplio apoyo del pueblo más allá de la Iglesia católica” asegura el teólogo Hans Kung.

En esta senda de “escuchar “la voz del pueblo, también la de las nuevas generaciones. Recientemente la publicación de un diccionario de niños “Casa de las estrellas: el universo contado por los niños” donde también figura su particular definición de iglesia “Donde uno va a perdonar a Dios” por Natalia Bueno, de 7 años.

Reflejo sintomático de la realidad o quizás sólo inocencia, en cualquier caso los niños nos enseñan y siempre dicen la verdad a tenor del refranero popular.

Jorge Dobner
Editor
En Positivo

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