Sábado 01 de Octubre del 2016
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La felicidad es el amor, ni más ni menos


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10 cosas que dan la felicidad, explicadas por quienes las conocen por experiencia.
El llamado Grant Study, que recibe su nombre de su impulsor, William T. Grant, es uno de los grandes experimentos sociológicos del pasado siglo. Se trata de un ambicioso proyecto que se desarrolló a lo largo de siete décadas y que ha constituido una de las referencias más importantes en lo que a las investigaciones sobre felicidad personal se refiere.

Todo comenzó a finales de los años treinta, cuando se seleccionaron dos grupos de estudio. Uno estaba formado por 237 estudiantes de Harvard perfectamente sanos, y el otro, por 332 ciudadanos nacidos en las barriadas de Boston que no tenían antecedentes penales.

Los investigadores siguieron los pasos de ambos grupos durante los siguientes sesenta años, y analizaron todas las variables que estaban al alcance de su mano, de las mentales como el coeficiente intelectual a las físicas como la longitud de su escroto.

Sus conclusiones dieron lugar a dos de los libros más importantes de la sociología americana: Adaptation to Life (1977) y Aging Well (2002).

George Valliant, que comenzó a tomar las riendas del estudio en el año 1966, acaba de publicar un nuevo volumen con las conclusiones que ha obtenido de su larga experiencia investigadora. Triumphs of Experience (Belknap Press), que así se llama el libro, recoge una serie de indicadores de felicidad que presentaban aquellos que habían investigado.

Para empezar, Valliant aseguraba que “las personas que no aprenden a amar pagan un alto precio”, algo que determinaba la felicidad a todas las edades.

Hay un factor en la vida infantil que determina en un alto grado lo que ocurrirá durante la edad adulta: la relación con el padre en particular y el ambiente de cariño en el que se hayan criado los niños en general.

Enfoque amoroso de la felicidad
Valliant, que ya goza de una avanzada edad (tiene casi 80 años), cree que los datos son complejos pero la fórmula es sencilla: la felicidad es el amor, ni más ni menos. Como él mismo ha afirmado en alguna ocasión, “los setenta y cinco años y veinte millones de dólares gastados en el Grant Project apuntan a una única conclusión que se puede reducir a cinco palabras: “la felicidad es el amor. Punto”.

Y para que este aparezca, son necesarias una serie de condiciones que se han de cumplir. Valliant señala al alcoholismo como la principal causa de divorcio entre las parejas investigadas, y al mismo tiempo, uno de los factores de infelicidad más importantes, ya que conduce a la neurosis y la depresión.

Lo importante, indica Valliant, es la calidez de las relaciones personales que mantenemos, y que es el mejor garante de nuestra felicidad y salud. Pero no únicamente: también aquellas personas que aparecían en el estudio y que reportaban unas relaciones más satisfactorias solían ganar bastantes más dinero que las que no lo hacían. De las 31 personas que habían manifestado en algún momento su incapacidad para mantener relaciones personales felices, sólo cuatro seguían vivos cuando se publicó el libro.

El amor también se refleja en la vida sexual de las parejas. Curiosamente, Valliant encontró que aquellas personas más inclinadas hacia la izquierda solían tener relaciones sexuales hasta una edad más avanzada.

Las parejas más conservadoras dejaban de tener relaciones a los 68, mientras que las más liberales prolongaban esta actividad hasta los 80. En lo referente a la filiación política, Valliant también añade que las personas más prácticas y pragmáticas solían ser más conservadoras, mientras que las más sensibles e intuitivas eran más liberales.

El desarrollo continuo de la persona
Una de las ideas que circulan a lo largo de toda la obra de Valliant es que los seres humanos están obligados a llevar un proceso de perfeccionamiento continuo. En muchos casos, se percibe cómo algunos de los protagonistas del libro evolucionan y aprender de circunstancias complicadas, algo esencial para el bienestar de la persona.

La vida es un espejo, señala Valliant, en el que los jóvenes sueñan con su futuro y los ancianos piensan en lo que hicieron en un pasado.

Para las personas de menor edad, lo esencial es ser capaz de alcanzar aquellas expectativas que ellos mismos se habían creado en un pasado. Sin embargo, para una persona mayor lo importante es poder echar la vista atrás y darse cuenta de lo que ha hecho bien.

Lo importante para ser feliz es tener buenas relaciones y mantenerse activo Para Valliant, el crecimiento de la persona continúa mucho después del final de la adolescencia, Y aquellas personas que no son capaces de entender este punto son las que peor terminan.

Según el autor, estamos condicionados por la naturaleza y por nuestro entorno, pero se encuentra en nuestra mano ser capaces de salir adelante. Valliant, a pesar de sus orígenes en el mundo del psicoanálisis, no cree que los condicionantes biológicos y sociales en los que nacemos sean suficientes como para determinar una vida, sino que la evolución de cada biografía es difícil de anticipar.

Con el paso de las décadas, los investigadores descubrieron que la constitución física y la salud mental tenían mucha menos relevancia de la que pensaban durante los años cuarenta.

El decatlón de la prosperidad
Al final del libro, Valliant define lo que él llama “el decatlón de la prosperidad”, una lista de diez puntos que permitían descubrir, una vez uno había llegado a su edad madura, si se había vivido una vida satisfactoria. Estos eran los diez puntos que solían compartir aquellos que habían participado en la investigación, habían llegado vivos para contarlo y contaban entre 60 y 80 años:

Ser incluido en Who’s Who in America. A muchos le soñará a chino, pero Who’s Who’s in America es una guía publicada por Marquis en la que se recogen, por categorías, a las personas más importantes del país.
Se situaban en el 25% de participantes que ganaban más dinero.
Baja angustia emocional.
Éxito y disfrute en el trabajo, el amor y el juego desde los 65 años.
Físicamente activos a los 75 años.
Salud mental y física objetiva y subjetivamente buenas a los 80 años.
Manejo de la generatividad según la escala de Erickson. Según Erik Erickson, la etapa de la generatividad es aquella relacionada con la crianza y educación de las siguientes generaciones. Si no ocurre, el ser humano se estanca y puede sufrir una regresión.
Disponibilidad de apoyo social aparte de la esposa y los hijos entre las edades de 60 y 75.
Matrimonio feliz entre los 60 y los 85.
Cercanía con los hijos entre los 60 y los 85.

Héctor G. Barnés
Fuente: El Confidencial

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