Sábado 24 de Septiembre del 2016
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Todo el conocimiento humano, digitalizado


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Alejandría 2.0.
¿Que pensarías si te dijeran que la biblioteca de Alejandría nunca fue destruida, que todo el conocimiento que poseemos lo tenemos guardado en una nueva Alejandría y que además, acceder a esa información solo te costaría poner en marcha tu dispositivo electrónico? Sería genial, ¿verdad?

Todo ese saber, ahora, se está recopilando en formato digital.

La renombrada Biblioteca de Alejandría, puesta en marcha por Ptolomeo I Sóter en aquella ciudad tras el desmembramiento del Imperio macedónico de Alejandro Magno tras su muerte allá por el siglo IV a. de C., todavía despierta una gran admiración aún en nuestros tiempos.

El mayor mérito reconocido fue el increíble esfuerzo por obtener materiales de todas partes del mundo conocido.  Es célebre la anécdota de que cada barco que atracaba en el puerto de Alejandría era revisado y todo rollo o papiro que se encontrase era retenido temporalmente para realizar una copia cuyo destino era esta biblioteca.

Tras su destrucción, el mito de la Biblioteca de Alejandría nos ha perseguido hasta hoy torturándonos por lo que su pérdida significó y, quizá por ello, aún soñamos con una nueva Alejandría. Tanto es así que la UNESCO y el gobierno Egipcio, a iniciativa de la Universidad de Alejandría, proyectaron ya en 1987 una nueva biblioteca de Alejandría que reviviría a la antigua.

La nueva biblioteca de Alejandría
Pero atendamos ahora a la actualidad de las bibliotecas: El surgimiento de nuevos objetos de interés para las bibliotecas, como las publicaciones seriadas, la fotografía, los CDs o DVDs, etc. tendrían que ser observados como un gran reto al que hacer frente desde una biblioteca con la misión de la de Alejandría, es decir, recoger todo el conocimiento humano.

Pero además, debemos añadir otros mucho más recientes para los que apenas hoy divisamos solución para su tratamiento, procesamiento y gestión bibliotecaria como son los libros electrónicos.

Así pues, recoger y almacenar todo el conocimiento humano en la actualidad se muestra como un desafío casi con seguridad imposible. Sin embargo, hay algunos proyectos al respecto que cabe la pena mencionar y que se basan precisamente en las facilidades que nos brindan las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación).

Un esfuerzo que bien merece el símil es el de Google Books, proyecto cuyo objetivo inicial lo explica el propio Google así: Su objetivo era poner en funcionamiento bibliotecas digitales y su gran idea era la siguiente: en un futuro, cuando las vastas colecciones de libros estuvieran digitalizadas, la gente usaría un “rastreador web” para indexar el contenido de los libros y analizar las conexiones entre ellos, lo que permitiría determinar la relevancia y utilidad de cualquier libro con sólo realizar un seguimiento del número y la calidad de las citas contenidas en otros libros>>.

Seguro que tampoco nos son desconocidas iniciativas como la Biblioteca Digital Mundial de la UNESCO, o Europeana de la Unión Europea. O aplicaciones como World Cat con la que <tener los recursos bibliotecarios próximos desde su explorador o página web personalizada. Agregar las bibliotecas del mundo a su móvil y aplicaciones FB.

Pero esto no parecen más que meras librerías, pues si atendemos a lo que Alejandría significó – el intento de recoger todo el conocimiento humano de la época – y traemos a colación la actual idea de biblioteca, donde no sólo se atesoran libros, sino también otros objetos (contenidos) como CDs, DVDs, publicaciones periódicas, incluso mapas, partituras musicales, fotografías, posters… Y donde también se prestan otros servicios como el de referencia bibliográfica, recomendaciones, etc. Por no hablar de su papel de dinamizadora social entre otros muchos aspectos de las bibliotecas del corriente siglo XXI… ¿No sería justo otorgar el título de Alejandría 2.0 directa y simplemente a Internet?

Internet, como lugar donde poder encontrar todo el conocimiento humano, no refiriéndonos (ni limitándonos) a libros, sino a información en general. De acceso libre. Y también con su aspecto social que, ahora sí, facilita la llamada Web 2.0.

La biblioteca nunca nos dejó, solo estaba escondida.

David Colera
Fuente: Documanía 2.0

 

2 comentarios

  1. Albert Responder

    En su libro “La desilusión de internet” Morozov recupera una reflexiones de Angela Davis que mandan a los partidarios del clickactivismo a la lona:
    “es difícil animar a la gente a pensar en luchas prolongadas, en movimientos prolongados que exigen intervenciones organizadas con mucho esmero y que no siempre dependen de nuestra capacidad de convocar manifestaciones. [… ] Internet es una herramienta increíble, pero también puede animarnos a pensar que somos capaces de provocar movimientos instantáneos, movimientos modelados a imagen de la entrega de la comida basura”.
    Ninguna tecnología es neutra al margen de su contexto social, institucional o político. Internet plantea un problema doble: por un lado, es la mejor ficción para ocultar y disimular la lucha de clases: en la utopía digital, todos podemos aparentar lo que que queramos, por ejemplo, el ser ricos y felices. Por otro, también es un sucedáneo de lo más adictivo de las luchas colectivas, generándose dinámicas propias en la red que poco tienen que ver con las luchas de antaño. Es sintomático de lo poco que se hablaba hasta hace poco de conflictos sindicales y la Reforma Laboral, y cómo sí se debatió hasta la extenuación sobre el papel de la SGAE y la llamada Ley Sinde. Y es que la cooperación en internet en el seno del capitalismo tardía es extremadamente peculiar.
    Hay muchas caracterizaciones (mitos) que hablan de la inteligencia colectiva o la mente colmena, generada por la interacción de las y los usuarios de internet. Pero la resultante en la práctica de las complejas interacciones culturales y sociales que se dan en la red es la de una feudalización de las relaciones sociales y mercantiles. Sí, han leído bien, feudalización. La masa crítica de usuarios/as de redes sociales y sitios de publicación abierta se comportan como aparceros digitales: trabajan las redes, las cuales no les pertenecen. Y la solución a cómo remunerar el trabajo cultural en el capitalismo tardío también posee un aire muy medieval: regreso el mecenazgo, en una forma muy 2.0 llamada “crowfunding”.

  2. luis fernando martinez arguello Responder

    Creo que casi todo el conocimiento humano está ya en internet. Y digo “casi” porque es tan vasto lo que se conoce e internet relativamente nuevo, que habrá de pasar un tiempo prudente para que todo el conocimiento y saber humano se halle integrado a la red. Internet es una cosa y la lucha de clases otra, por lo que toda idea que relacione ambos conceptos, está fuera de lugar. Internet es, para mí, la octava maravilla del mundo. Pienso que antes de internet y su masificación, la sociedad humana estaba en una especie de isla o desierto, o bien en la oscuridad. No creo que la red sea parte del neoliberalismo, aunque sí de una globalización del conocimiento y saber humano. La red para el hombre es ena especie de aire, indispensable para la vida.

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