Martes 27 de Septiembre del 2016
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El amigo del Papa Francisco


papa-Francisco-sacerdote Gonzalo
El amigo del Papa no paga ‘roaming’.

El amigo del Papa es joven, rubio, apuesto y famoso. El sacerdote uruguayo Gonzalo Aemilius ya era popular en su país, pero Francisco lo dio a conocer urbi et orbi. De paso, y sin querer, el Pontífice le creó un problema: una elevada y polémica factura telefónica.

“Quiero darles a conocer a un sacerdote venido de lejos, que desde hace mucho tiempo trabaja con los niños de la calle, con los drogadictos, para ellos ha hecho una escuela”, dijo el Papa durante su primera homilía pública.

Era el domingo 17 de marzo y, antes de rezar su primer ángelus en la plaza de San Pedro, Francisco ofició misa en la iglesia de Santa Ana del Vaticano.

“Te pido, Gonzalo, que vengas y saludes a la gente. Rezad por él. Él trabaja en Uruguay. Es el fundador del Liceo Jubilar Juan Pablo II. Él hace este trabajo, no sé cómo hoy ha venido aquí, pero lo sabré”, concluyó el Papa, antes de que el sorprendido cura subiera al altar, entre aplausos, para besar en las mejillas a Francisco.

El imprevisto gesto papal dio la vuelta al mundo. Aemilius había decidido viajar a Roma en cuanto se enteró de que el arzobispo de Buenos Aires era el elegido.

Lo conoce desde que era seminarista y viajaba a la capital argentina a hacer cursos. Siendo cardenal, Bergoglio apoyó el trabajo del Liceo Jubilar, una escuela situada en uno de los barrios más pobres de Montevideo, que se define como “el primer centro educativo del país privado y gratuito a la vez”, del que Aemilius fue director hasta bien poco.

El encuentro no estaba organizado. El sacerdote fue a la puerta de Santa Ana y, cuando el Papa lo reconoció, ordenó que lo situaran en primera fila. “Gente querida, sí, es cierto, estuve con Francisco y en el abrazo de los míos estaba el abrazo de cada uno de ustedes”, tuiteó el cura.

A partir de ahí, el teléfono de Aemilius no paró de sonar: periodistas de todas partes del mundo querían entrevistarlo, pero las leyes del roaming jugaron en su contra. En lugar de apagar el móvil uruguayo para no soportar costos internacionales, atendió de buena fe todas las llamadas que pudo. A su regreso a Montevideo, una factura superior a 3.000 euros le estaba esperando.

El padre, un personaje público en Uruguay, no llamó al engorroso número de atención al cliente de Antel, su empresa de telefonía. Pidió una reunión con su presidenta, Carolina Cosse, quien le explicó que la facturación era correcta y que la abultada suma no sólo se debía a las llamadas recibidas, sino también al tráfico de datos, ya que Aemilius, de 33 años, es popular por ser un moderno y mediático sacerdote, que tiene blog y usa activamente Facebook y Twitter para hacer apostolado. Y es un reconocido hincha futbolístico del Peñarol, cuya directiva lo distinguió este año con el número 60.000 de socio.

Así pues, una gran parte de la factura fue debida a usar internet con roaming para tuitear y subir fotos a las redes sociales de sus peripecias vaticanas, de las cuales sólo una mínima parte hicieron referencia al encuentro con el Papa: en la mayoría de las imágenes de esos días en su Twitter se lo ve haciendo turismo por Roma junto a otro cura uruguayo.

Aunque Aemilius asegura que la abona de su bolsillo, la línea está a nombre del Liceo Jubilar. Cosse insistió en que Aemilius no pidió dejar de pagar, sino facilidades de pago, pero aún así Antel le perdonó la cuenta debido a la “excepcionalidad de la situación”, al “reconocimiento público” que el Papa había dado al cura y porque “no se puede dejar de reconocer la obra del Jubilar”.

Antel es una compañía estatal, por lo que las críticas no se hicieron esperar y los comentarios en prensa y redes sociales se dividieron entre los que acusaban a Aemilius de ser un “vivo” y recordaban que Uruguay es un Estado laico, y quienes lo presentaban como una víctima de las salidas de protocolo de Francisco.

En esta ocasión, el joven sacerdote guardó silencio. Su agitado Twitter enmudeció hasta que pasó la polémica. Igualmente, no pagó la factura. Antes ya había anunciado que se irá dos años a estudiar a Roma. Previsiblemente contratará un móvil italiano.

Robert Mur
Fuente: La Vanguardia

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