Viernes 30 de Septiembre del 2016
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El ‘vátergate’, una auténtica revolución


nuevo vater-vater-vatergate-nuevo inodoro-inodoro de Bill Gates“Vamos a recuperar la energía que hoy perdemos en el váter”
Entrevista a Carl Hensman, dirige el proyecto váter de la Bill&Mel Gates Found.

Tengo 42 años en los que he ido 61333 veces al lavabo y he desperdiciado siete toneladas de descomida, que podrían haber producido kilovatios de energía. El váter va a ser un electrodoméstico como la lavadora. La colaboración soluciona más problemas que la competición.

¡…! Bueno… Caca.

He dicho mierda.

Vale: mierda.
Bien. Ahora ya nos hemos relajado y podemos hablar sin tapujos de la segunda necesidad más importante de la humanidad tras comer, que es descomer con salud.

Cultura e higiene empezaron por ahí.
El gran salto se dio en 1775 con la invención de la taza del váter. El British Medical Journal la considera el invento que más ha hecho por la higiene pública. Y, desde entonces, dos años de la vida media de un occidental transcurren íntegramente en los lavabos.

Hay baños más bonitos que el salón.
En Occidente suelen ser opulentos, porque responden a un proceso de escalamiento aspiracional que empieza por el hoyo en el suelo y ahora culminará con nuestro váter.

El vátergate, por fin.
Esencial en nuestras vidas. Usted produce cada día medio kilito de descomida. Yo mismo en mis cuarenta y dos años ya he producido siete toneladas.

Enhorabuena.
Pero 2.500 millones de humanos, el 40%, aún no tiene váter. Y 2,5 millones de niños mueren cada año por enfermedades relacionadas con esa carencia.

¡Váteres para todos ya!
Ese es mi trabajo: diseñar el váter definitivo y sostenible para nuestra especie.

¿Y cómo es?
Olvídese de su lavabo y piense más bien en una lavadora.

Va a ser como un electrodoméstico. Será como la nevera, pero para procesar la descomida y reciclarla en energía.

Deme detalles.
Distingamos la parte del váter con la que el usuario interactúa, la interfaz, y la que no verá siquiera: la factoría sanitaria.

¿Qué es más importante?
Lo que va a cambiar el mundo es esas cajas negras que nadie verá. Pero antes definamos necesidades, funciones y usos: el alcantarillado hoy es poco sostenible.

¡Fue el gran invento romano!
Pero sólo podemos integrar a toda la humanidad en el uso del váter si hacemos que solucione el problema de descomer in situ: sin tuberías ni alcantarillas atravesando el subsuelo, ni albañales ni fosas sépticas.

¿Cómo lo conseguirán?
Piense en tres cajas. La primera convierte su descomida y desbebida en bloques compactos para su tratamiento bioquímico. En la segunda; ese bloque es transformado en producto con valor, utilizable como abono.

Eso ya lo hacía mi abuelo en el huerto.
Hoy en Occidente podríamos utilizarlo como abono porque gracias a los váteres hemos casi eliminado parásitos que aún diezman las poblaciones pobres y a sus niños, precisamente porque no tienen váter. Pero en África esos parásitos pasarían al huerto.

¿Entonces qué hacemos?

Pasarlo a la tercera caja, donde es convertido en algo valioso: bioenergía. Sea electricidad o gas o ambos. De esa forma, la energía de la comunidad retornará a la comunidad.

¿Y dice usted que parece una lavadora?
Tiene que ser bonito, porque el váter en el tercer mundo es un objeto aspiracional. Por eso quieren además, un váter podio, una taza pedestal, nada de agujero en el suelo.

Aquí era agujero hasta hace poco.
Y mi abuelo escocés también utilizaba el gallinero y el huerto para descomer.

Y en los años sesenta en los pueblos aquí había procesiones para ver un váter.
Pero en cambio tratamos con superioridad a los africanos que no tienen lavabo. Somos unos nuevos ricos del alcantarillado.

¿Todos los países descomen igual?
Esa es la pregunta que nos hemos hecho al diseñar la interfaz de nuestro váter. Y la respuesta es que no. Además de la variedad de posturas que prefiere cada cultura, la limpieza inmediata posterior tampoco sigue un patrón universal.

¿Papel, agua…O manos sin más?
Todos son usos que emanan de creencias profundas escrutadas por nuestros antropólogos. En algunas culturas según qué mano te dan ya sabes cómo te consideran…

¿Cómo afronta su váter la diversidad?
Con diversidad también para el usuario: ofrece papel o agua y permite estar sentado o en cuclillas. Pero dentro, las cajas, la factoría interna, son básicamente iguales.

¿Y cómo lo extenderán por África?
Tenemos un estudio económico. Debemos conseguir que el váter sea más rentable que los actuales albañales o fosas sépticas que deben ser vaciadas a mano con un enorme riesgo de exposición a contagio.

Si ese váter elimina las aguas fecales, también Occidente verá una nueva era.
Nuestra investigación sirve a todo el planeta, aunque los países menos desarrollados se beneficiarán más de ella.

De momento, hemos de conseguir que la descomida sea solucionada sin tuberías, in situ. Y eso sería revolucionario también aquí.

Una nueva vida para nuestros ríos.
En los países pobres nos ayuda un nuevo matriarcado que entiende mejor la necesidad de higiene sostenible. Quieren un lavabo como los nuestros, pero que no ensucie los ríos.

El ‘vátergate’
“¡Shiiiit!”. Hensman susurra la palabrita con dulzura como mantra iniciático antes de sus charlas por todo el planeta. Después, diserta con claridad sobre el segundo problema de la humanidad después de la comida: qué hacer con la descomida. Y su equipo de ingenieros, antropólogos, médicos, economistas y fabricantes de lavabos en la Roca Barcelona Gallery estudian sus gráficos y fotografías (la de cómo un ingeniero japonés convierte la descomida en comida no es plato de gusto). Al ver el váter del futuro, me acuerdo del río de mi pueblo y cómo nos bañaban sus aguas prístinas y como apestan hoy. Y pido al santo patrón que inspire a los inventores del vátergate.

El ‘vátergate’
“¡Shiiiit!”. Hensman susurra la palabrita con dulzura como mantra iniciático antes de sus charlas por todo el planeta. Después, diserta con claridad sobre el segundo problema de la humanidad después de la comida: qué hacer con la descomida. Y su equipo de ingenieros, antropólogos, médicos, economistas y fabricantes de lavabos en la Roca Barcelona Gallery estudian sus gráficos y fotografías (la de cómo un ingeniero japonés convierte la descomida en comida no es plato de gusto). Al ver el váter del futuro, me acuerdo del río de mi pueblo y cómo nos bañaban sus aguas prístinas y como apestan hoy. Y pido al santo patrón que inspire a los inventores del vátergate.

Carl Hensman-vater-inodoro
Foto: Ana Jiménez

Lluís Amiguet
Fuente: La Vanguardia

Leer más:
La reinvención del inodoro
Bañarse sin agua

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