Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Límite sobre los salarios de ejecutivos


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“Suiza vive una rebelión popular”.
Tras la “rebelión de primavera” de accionistas en el Reino Unido en el 2011, pocos se habrían imaginado que el siguiente foco de las protestas contra la excesiva remuneración de los ejecutivos sería el siempre business-friendly pueblo de Suiza. Pero en marzo el 68% de los suizos votaron en un referéndum en favor de hacer vinculantes las decisiones de los accionistas respecto a las remuneraciones de los ejecutivos. No solo eso.

El mandato plebiscitario ha impulsado al parlamento de Berna a una legislación que prohíba los paracaídas de oro (finiquitos millonarios) y los sobresueldos a ejecutivos cuando sus empresas son adquiridas por otras. Si una empresa no cumple, sus ejecutivos pueden ir a la cárcel.

El impulsor de este giro contra la élite empresarial en Suiza es Thomas Minder, exempresario, ahora diputado, que encabezó la campaña en favor de un referéndum contra los peces gordos empresariales. Minder recogió las 100.000 firmas necesarias para convocar una iniciativa popular y convenció a más de dos de cada tres votantes para que le apoyaran. “Estamos asistiendo a una rebelión popular en Suiza; todo lo que apoya el establishment lo rechaza el pueblo”, dijo Minder durante una visita al delta del Ebre, donde, como ornitólogo empedernido, sustituía su caza de ejecutivos avariciosos por flamencos y garzas.

La rabia contra el poder -dice- no solo tiene que ver con los paquetes de remuneración en las empresas multinacionales -muchas de ellas radicadas en Suiza para aprovechar un régimen tributario muy favorable- sino que refleja una añoranza por los viejos valores suizos de comunidad y cohesión social.

“Los consejeros suelen ser extranjeros, estadounidenses que vienen en avión a Zurich para aprobar estos paquetes de remuneración para los ejecutivos y luego regresan; no entienden la cultura suiza; no hablan nuestro idioma”. Suiza es tradicionalmente una sociedad bastante igualitaria, añade. Pero ya no.

“La ratio del más rico al más pobre ha subido de 30:1 a 916:1 en diez años”, dice. “En Suiza siempre hemos tenido gente con un Ferrari y una segunda vivienda, pero había una iglesia en cada pueblo, teníamos una cultura tradicional más equitativa; es lo que hizo fuerte a este país”.

Minder inició su campaña contra la nueva cultura de corporaciones globales y remuneraciones desorbitadas en el 2000 cuando Swiss Air quebró y declaró una moratoria sobre medio millón de dólares que debía a la empresa de Minder, proveedora de productos de higiene como jabón y pasta de dientes. Tras la quiebra, Swiss Air fue adquirida por Lufthansa.

El consejero delegado de Swiss Air, Mario Corti, se marchó con 14 millones de euros, pero Minder se quedó sin cobrar. Desde entonces, ha librado una batalla contra los altos ejecutivos superremunerados ganando cada vez más apoyo conforme los paquetes de remuneración fueron creciendo. Cuando hubo el escándalo de UBS, que pagaba enormes salarios a sus ejecutivos pese a que su gestión llevó el banco a la quiebra (fue rescatado por el Estado), Minder se coló en la junta de accionistas y acusó a gritos al consejero delegado de incompetente.

La gota que colmó el vaso fue cuando el consejo de Novartis, el gigante farmacéutico con sede en Suiza, anunció que habían pactado un finiquito con el consejero delegado Daniel Vasella, de 72 millones de francos suizos (unos 70 millones de euros). ¿Por qué un paracaídas de oro tan generoso?. ¿Para garantizar que Vasella no pasara los secretos de la compañía a la competencia? Esto indignó a Minder y a muchos suizos. “El caso de Vasella nos ayudó mucho con la iniciativa popular; sobre todo con la inclusión de una prohibición de paracaídas dorados”, añade Minder. “Dijo que iba a regalar los 72 millones a una entidad caritativa pero el dinero no era suyo; es fácil decir que vas a regalar algo que no es tuyo”.

Minder puede haber abierto la caja de Pandora para el establishment suizo, que ha basado su modelo de negocios en ofrecer todo lo que querían las multinacionales.

Tras la mayoría aplastante que aprobó las medidas propuestas por Minder, los jóvenes del partido socialdemócrata han iniciado la recogida de firmas para un referéndum en el cual se propondrá poner un límite sobre los salarios de ejecutivos equivalente 12 veces el salario del empleado de salario más bajo de la misma empresa.

A. Robinson
Fuente: La Vanguardia

1 comentario

  1. Lobsang Espinoza Responder

    En nuestros países latinoamericanos no tenemos esta conciencia “salarial” y creo que abriria los ojos a una realidad distinta como la suiza el que la tomemos como ejemplo. La distribución de las riquezas siempre es equitativa como lo es la naturaleza con sus crías.

    Excelente documento para crear conciencia que todos podemos tener igual acceso a las riquezas, no solo materiales sino de compasión y comprensión.

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