Domingo 25 de Septiembre del 2016
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Nuevas investigaciones para tratar la depresión


La depresion ya tiene cura… en ratones.
Según una ecuación pseudocientífica el tercer lunes de enero es “el día más deprimente del año”. Ciertamente enero no es el mes más alegre.

Una nueva investigación publicada este mes en la revista científica Nature ofrece nuevas  causas biológicas de la depresión y nuevas vías para el tratamiento de esta condición.

Los equipos de investigación que trabajan en paralelo en California y Nueva York utiliza una técnica llamada optogenética para controlar la actividad de las células nerviosas en el cerebro de los ratones vivos.

Con esta técnica los científicos pueden utilizar la luz láser muy directa y específicamente a su vez en los circuitos cerebrales individuales literalmente, con el simple accionamiento de un interruptor.

Se centraron en las neuronas del cerebro que liberan dopamina, la señal química conocida por su papel positivo en el comportamiento de las recompensas.

Mediante el control de estas neuronas, los científicos podían directa y rápidamente controlar la forma en el que los ratones respondían al estrés.

Impulsar las neuronas dopaminérgicas de una manera específica fue suficiente para que los signos de la depresión en ratones estresados previamente desaparecieran en cuestión de segundos.

Aunque la depresión es una enfermedad muy complicada. Lo que parece ser la depresión en un ratón es la falta de interés en las recompensas, la evitación de otros ratones, la falta de motivación para escapar de situaciones desagradables.

Sin embargo, la estructura y el cableado de los cerebros del ratón, incluyendo los circuitos del cerebro de dopamina estudiados aquí, son notablemente similares en roedores y seres humanos, por lo que los mismos procesos bien pueden apuntalar los aspectos de la depresión humana.

Estamos muy lejos de hacer lo mismo con humanos que con los ratones.

Sin embargo, este trabajo es importante porque muestra que los científicos ya no ven la depresión como una enfermedad basada en la descompensación de elementos químicos en nuestro cerebro sinó, en los circuitos cerebrales muy específicos que controlan aspectos concretos del comportamiento y estado de ánimo.

Como resultado, ahora comprendemos mucho mejor este complejo trastorno. Con suerte será posible desarrollar tratamientos mucho más específicos con menos efectos secundarios desagradables. Pero sin duda sería transformar la vida de las personas con depresión clínica.

Alejandro Miralles
Redacción

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