Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Viajar más allá de Marte


La NASA estrenará un nuevo transbordador espacial para recoger muestras “más allá de Marte”.
Según la agencia espacial estadounidense el primer lanzamiento de prueba se podría realizar en 2017, mientras que el primer vuelo tripulado se ha programado para 2021.

Mientras Curiosity está enviando imágenes espectaculares del planeta rojo, la NASA está construyendo un nuevo transbordador espacial que remplazará definitivamente el Space Shuttle.

Será el más potente construido hasta ahora y su misión será la de viajar más allá de Marte y recoger muestras de otros planetas del Sistema Solar.

La realización del Space Lunch System (SLS) costará más de 25 mil millones de euro. Su gran velocidad (superior a la del Space Shuttle) se debe a los enormes motores que funcionan con combustible líquido, aunque la verdadera novedad es la enorme capacidad de carga y transporte, unas 130 toneladas que permitirán cargar sistemas de propulsión más grandes y una mayor cantidad de combustible.

Pero ¿qué podríamos hacer con una nave espacial de este calibre? Las posibilidades de uso son considerables. Ante todo, la recuperación de muestras de grandes dimensiones y procedente de lugares lejanos como los satélites de Júpiter, Saturno y Plutón.

Hasta ahora estos planetas eran difícilmente accesibles, sin embargo la SLS (Space Lunch System) con su sistema de aceleración será capaz de reducir notablemente la duración de las misiones y alcanzará nuevas metas.

La enorme capacidad de carga además facilitará el transporte de instrumentos científicos más grandes y complejos en el espacio, como Rovers destinados a Venus o escudos necesarios para el ambiente altamente radiactivo de Júpiter. O incluso un enorme telescopio compuesto por espejos de 16 metros de diámetro, muy útil para localizar y clasificar nuevos planetas.

También son previstos vuelos tripulados. En el 63º Congreso Internacional de la Astronáutica celebrado en Nápoles este octubre se han expuesto interesantes misiones. La colocación de la cápsula Orion en el SLS, un módulo diseñado para dar cabida a la tripulación y llegar a un asteroide tras haber rodeado la luna.

Incluso se ha hablado de la posibilidad de construir una estación espacial privada que se alquilaría a los gobiernos para fines científicos.

O realizar misiones de órbita geoestacionaria para arreglar satélites de telecomunicaciones de mucho valor que se encuentran rotos –ubicados a 36.000 kilómetros por encima de la Tierra-.

Hay mucha determinación y mucha ilusión aunque todo queda por ver. En tiempos de crisis todo depende del dinero que hay a disposición y la confianza que se deposita en un proyecto. Parece que todo esto está presente, por lo que solo queda ser pacientes y esperar el despegue del Space Lunch System.

Eva Ferraro
Redacción

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