Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Menos pobres en Latinoamérica


América Latina: más clase media, menos pobres.

El Banco Mundial informó que, tras tres décadas de estancamiento, la población de clase media en América Latina aumentó 50% con una disminución notable del porcentaje de pobres en la región.

En el principal informe sobre América Latina y el Caribe, presentado este martes en Washington, el banco señala que, durante el periodo medido, los ingresos de los hogares crecieron mientas la desigualdad tendió a disminuir en la mayoría de los países.

Aunque estableció que los porcentajes de población de clase media y de pobres en la region están igualados, los autores del studio advierten que la desigualdad económica continúa siendo inaceptable.

Cruzando el límite de clases
La extraordinaria movilidad económica y crecimiento de la clase media durante la década pasada se debió a la coincidencia de dos factores, explicó a BBC Mundo Francisco Ferreira, principal autor del informe.
Primero, hubo un crecimiento económico más sustentado que, a pesar de la crisis global de 2008 y 2009, llegó a un promedio de 2,2% per cápita para la region.

El otro factor fue una reducción “inédita” de la desigualdad económica en la mayoría de los países que hizo que la población de clase media pasara de 100 millones a 150 millones.

“Nunca habíamos visto una caída en disparidad de esta magnitud para tantos países”, reveló a BBC Mundo Francisco Ferreira, principal autor del informe.
El funcionario explicó que la definición del banco para la clase media es el ingreso per cápita diario de entre US$10 y US$50, basado en los límites de extrema pobreza que se establecen entre el US$1 y US$1,25 al día.
Los pobres en América Latina son los que apenas alcanzan entre US$4 y US$4,5 diarios pero hay una clase intermedia que oscila entre este límite y los US$10 que determinan los “vulnerables”.

“En estos últimos diez años un 40% de la población latinoamericana experimentó una movilidad social hacia arriba, cruzando algún límite de clase, desde la pobreza hacia la clase vulnerable y de la vulnerable a la clase media”, explicó Ferreira.

Educación y mujeres

Aunque la bonanza por el precio de las materias primas exportadas fue favorable y benefició particularmente el campo, la investigación del Banco Mundial determinó que la movilidad sucedió entre aquella población con más educación secundaria y terciaria en zonas urbanas.

También se destaca la participación femenina en la fuerza de trabajo como un motor de la movilidad económica y social. La fecundidad también se ha reducido notablemente permitiendo a las mujeres continuar dentro de la fuerza laboral y generar ingresos.

Esta prosperidad se refleja en un mayor consumo de bienes durables pero también en la habilidad de poder dedicar más tiempo al estudio porque mayores ingresos retiran la presión de tener que estar buscando las necesidades básicas.

El crecimiento de la clase media sucedió en la mayoría de los países de la región, en los que el informe destaca a Chile, Brasil, Venezuela y Paraguay.

De la misma manera mira con preocupación a países como Haití -que presenta reconocidos problemas de gobernabilidad y los continuos efectos del terremoto en 2010- así como algunas naciones en Centro América como Guatemala y Nicaragua que no crecieron ni en movilidad ni ingresos.

A pesar de lo que puede ser un informe muy positivo para América Latina y el Caribe, Francisco Ferreira advierte que la disparidad sigue siendo un problema muy grave con niveles inaceptables de desigualdad en ingresos y oportunidades.

Esquizofrenia

“El informe nos produce una sensación esquizofrénica”, reconoció el alto funcionario. “Por un lado queremos celebrar y por otro continuar llorando porque somos el continente más desigual, salvo algunos países en el sur de África”.

Resaltó la desigualdad de oportunidades para la niñez con especial atención en la transmisión intergeneracional de esta condición.
Hay una correlación muy fuerte entre el estatus socioeconómico de los padres y las perspectivas de desempeño de los hijos tanto en educación como en el mercado laboral.
Aunque ha habido mejoras en este aspecto, la baja movilidad y nivel de desigualdad de oportunidades continúan siendo insatisfactorio.

Muchas de las medidas que se están tomando para corregir la situación tiene que ver con medidas de desarrollo infantil temprano y la educación.
La primera se basa en estudios de neurociencia que indican que lo que pasa en el cerebro humano en la etapa infantil es determinante.

Los programas públicos establecidos para la familias pobres deben empezar mucho antes del primer grado -como antes estaba establecido- pues, para entonces, la brecha cognitiva es muy grande en comparación con los menores más pudientes.

“Es fundamental que los niños de las familias más pobres logren ingresar a la escuela en condiciones parejas y que sean más capaces de participar y beneficiarse de la educación”, expresó Ferreira.
Añadió que es menester mejorar la calidad de los maestros en la región pues estos también tienen un impacto importante en el desempeño de los estudiantes.
En ese sentido, manifestó que varios experimentos se están realizando en varios países, particularmente Ecuador, sobre la calidad de los maestros que ha tenido resultados importantes.

Lecciones
No obstante, las perspectivas para América Latina y el Caribe son positivas, sobre todo si se tiene en cuenta que los países industrializados están registrando una caída en las condiciones de vida de la clase media y una reducción en sus números.

En algunos casos gobiernos de grandes ciudades han seguido el ejemplo de medidas inciadas en América Latina para mejorar la perspectiva de sus cuidadanos menos privilegiados.

“Cuando el alcalde Bloomberg de Nueva York lanzó un programa que es básicamente una copia del programa Oportunidades de México dijo que llegó la hora de aprender lo que se está haciendo en otros países”, comentó Francisco Ferreira.
Añadió que Estados Unidos y otros países industrializados pueden aprender que sí es posible reducir la desigualdad sin afectar negativamente el crecimiento y que ese crecimiento con equidad es lo que fortalece la clase media.

La lección, para el economista del Banco Mundial, es que solo porque se tiene una clase media en crecimiento no se puede descuidar a los pobres. Y tampoco América Latina.

“Estamos mucho mejor que antes pero decimos muy claramente, la sociedad latinoamericana no es todavía una sociedad de clase media. Son países de renta media que van en la dirección a llegar a ser sociedades de clase media”, concluyó Ferreira.

William Márquez
Fuente: BBC Mundo

1 comentario

  1. Lourdes Responder

    Eso es positivo

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