Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Cultivar con menos productos químicos


La agricultura vuelve a sus raíces.
Un reciente estudio en la Granja Marsden , Iowa, presenta un nuevo enfoque potencialmente revolucionario para la agricultura que es sorprendentemente simple.

Utilizando un método llamado Manejo Integrado de Plagas (una mezcla de métodos y herramientas de la agricultura orgánica e industrial) y una diversidad mayor de cultivos en rotación, el experimento fue capaz de demostrar el incremento del rendimiento y disminución de la utilización de productos químicos con ganancias estables.

El estudio se hizo en 3 parcelas utilizando el sistema de rotación de cultivos

– La primera parcela tenía una rotación de dos años de maíz y soja. Esta parcela también recibió herbicida convencional y la aplicación de plaguicidas.

– La segunda parcela tenía una rotación de tres años con maíz, soja y avena y cultivos de trébol rojo plantados durante el invierno. El trébol sirve como una especie de “estiércol verde” para mantener la salud del suelo. Es capaz de absorber el nitrógeno durante el invierno.

– En la tercera parcela, los investigadores sustituyeron alfalfa como cultivo del cuarto año en lugar del trébol rojo y luego se usaron productos de origen animal. El estiércol se añadió antes de la siguiente rotación de cultivos.

Los herbicidas y pesticidas se utilizabann todavía en la segunda y tercera parcela, pero no se aplican rutinariamente. En su lugar, sólo se aplicaron cuando fue necesario.

Matt Liebman, investigador principal y agrónomo de la Iowa State University, dijo a la revista Wired, “Usamos dosis bajas de los. No estamos en contra de su uso. Lo que estamos defendiendo es la correcta utilización”.

De hecho, tener diferentes cultivos con ciclos de vida diferentes hace que sea más difícil que las malas hierbas crezcan y por lo tanto, hacen falta menos productos químicos.

Durante un período de ocho años, las parcelas con tres y cuatro años de rotaciones han usado 8 veces menos herbicidas que con el sistema convencional. El trébol y la cubierta de los cultivos de alfalfa también significó que se usara un 86 % de menos fertilizante sintético, y la toxicidad del agua dulce de las parcelas fue dos veces menos.

Lo mejor de todo: las parcelas experimentales producen la misma cantidad de biomasa y eran tan rentables como con el sistema convencional aunque se necesitaba más personal para evaluar y aplicar herbicidas con criterio.

Así que, no hay pegas: los productos químicos son menos necesarios, habrá más puestos de trabajo en las comunidades rurales y los rendimientos son consistentemente altos.

Las repercusiones potenciales de este estudio son increíbles. Rotaciones de cultivos más diversos son más resistentes frente a las tensiones climáticas como la sequía. También permiten a los agricultores a producir ganado de nuevo en el ciclo de cultivo.

Está claro que el futuro de la agricultura requiere innovaciones como las descubiertas por la granja Marsden, que incorporan lo mejor de la agricultura industrial y orgánica de una manera fresca y novedosa para producir alimentos de una manera más flexibles.

También debemos aprender a cultivar más cerca del mercado con el fin de reducir la cantidad de combustible utilizado en el transporte. Aplaudo este tipo de esfuerzos para mejorar nuestro planeta.

Alejandro Miralles
Redacción

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