Jueves 29 de Septiembre del 2016
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La maleta inteligente que sigue a su dueño


La maleta futura seguirá a su dueño.
¿Quién no ha deseado alguna vez poder llamar su maleta como si fuera un perro? ¿Quién no ha invocado alguna solución que le permitiera dejar de arrastrar un equipaje especialmente pesado? La respuesta a su plegaria podría ser Hop, un prototipo de maleta inteligente creado por el joven diseñador español Rodrigo García González (Vitoria, 1984), que sigue a su dueño sin necesidad de que este la arrastre. Hop,que acaba de ganar la final española del concurso James Dyson Award y por ello participará en el certamen internacional dotado con un premio de 12.600 euros, está vinculada a su propietario mediante la señal Bluetooth del teléfono móvil.

“La maleta contiene tres receptores que reciben y triangulan las señales que llegan desde el móvil del usuario.

Luego un microcontrolador Arduino (un sistema de código libre) interpreta estas señales para conocer la posición del teléfono respecto a la maleta y la dirige mediante un sistema de oruga, que también le permite subir escalones”, asegura García, que ha concebido este sistema no ya como un recurso divertido, sino como una solución para facilitar la vida a muchos viajeros y además permitir una gestión automatizada mucho más eficiente en los aeropuertos.

Si uno posee varias, se pueden programar para que se sigan unas a otras.

“En el diseño de productos hay muchas facetas. A mí no me interesa mucho el restyling, la innovación formal, prefiero inventar nuevas soluciones que resuelvan problemas reales de la gente y la maleta prácticamente no ha cambiado en el último siglo”, explica García, vía Skype desde Venecia, donde ha ido para recoger otro premio, el Gau:di European Student Competition on Sustainable Architecture, que incluye la posibilidad de exhibir el proyecto en la ciudad de los canales, durante la Bienal de Arquitectura.

En este caso el ganador fue Devebere, un sistema constructivo basado en envasar al vacío basura, de modo que adquiera propiedades estructurales tales que se podrían hacer edificios. “Es un proyecto que estoy desarrollando con un diseñador polaco, Maciej Siuda y con Bernardo Robles. En Venecia montamos una estructura de arcos y hasta finales de otoño en el Museo de Arte Moderno de Wroclaw, en Polonia, exponemos todo el proceso y sus aplicaciones”, explica el diseñador, que se licenció en arquitectura en la Politécnica de Madrid y luego hizo un posgrado en diseño en Suecia. Los próximos dos años los pasará en Londres, donde ha recibido una beca en el Royal College of Art y el Imperial College of London. “Seguir estudiando me permite hacer proyectos colectivos y a la vez continuar con mis investigaciones individuales”, explica.

Una de estas búsquedas innovadoras le ha llevado a Zipizip, un sistema para construir edificios efímeros desplegables, que ha patentado y que se ha exhibido, entre otros, en el Guggenheim de Nueva York. “El sistema permite introducir la estructura de un edificio de 12 plantas en un camión y construirlo en cuatro días”.

La capacidad inventiva de García se despliega también en proyectos pequeños, como Toothmate, el cepillo de dientes que no necesita agua ni pasta y se mueve gracias a la saliva. El prototipo, también seleccionado por el James Dyson Award, se inspira en la simbiosis que mantienen animales como los cocodrilos y los pajarillos que les limpian la boca.

Para saber si el jurado internacional del premio se decidirá por uno de sus proyectos habrá que esperar hasta el 8 de noviembre, mientras tanto quien quiera bucear en su caudal de inventos puede darse una vuelta por su web: www.ideactionary.eu.

Roberta Bosco
Fuente: El País

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