Lunes 26 de Septiembre del 2016
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La educación como valor estratégico


“EE.UU. invierte el doble que la UE en universidad y lidera”
Entrevista con David Thomas, decano de la escuela de negocios McDonough de la Universidad Georgetown.

Nací en 1956 en Misuri: tuve la desgracia de ir a una escuela segregada sólo para afroamericanos. Pero también tuve el honor de luchar por mi país y sus derechos civiles. En política distinga usted siempre entre quien sólo ocupa un cargo y quien es líder. Colaboro con Esade

La Constitución de EE.UU. no garantiza el derecho a la educación superior como la española y otras europeas.
Cierto.

Pero… ¿no cree que las universidades estadounidenses son demasiado caras?
Es verdad que las universidades de élite pueden costar más de 40.000 dólares por curso, pero también que por 6.000 dólares se puede estudiar en una universidad pública.

Es otro precio, pero ¿y la calidad?
No siempre la universidad más cara es la mejor. Además existen generosos programas de becas: lo difícil es ser admitido, pero, después, si no tienes recursos, no es difícil ser becado. Y además están los préstamos a estudiantes avalados por el Estado.

Pero esos hay que devolverlos.
Cuando ya trabajas, pero muchos estudiantes no pueden, porque los salarios hoy no son tan altos como antaño, cuando se concibió el sistema, y eso está provocando lo que ahora apodamos burbuja universitaria.Esos créditos son muy contestados.

Con razón, pero lo que deben valorar es que EE.UU. invierte el doble que la UE -en recursos públicos y privados- en su sistema universitario. Es una de sus primeras industrias con un enorme valor estratégico.

Y parece que con retorno.
Por eso lideramos. Es el pilar de nuestra ventaja tecnológica en las start-up de internet, por ejemplo, o de biotecnología, que siempre están vinculadas a las universidades.

Aquí nos queda camino por recorrer.
Deben recorrerlo, porque parece que su sistema universitario en Europa y en España está más centrado en sí mismo y menos en servir a la industria y a la economía.

Tiene usted razón y hay datos.
Aunque también esa conjunción de público y privado me obliga a dedicar gran parte de mi tiempo, en vez de a la docencia o a la investigación, a recolectar fondos entre antiguos alumnos y donantes de todo tipo para la escuela de negocios de Georgetown.

¿Cuánto dinero recolecta usted?
Este año me he fijado un objetivo de donaciones de 1.500 millones de dólares.

¡Qué barbaridad!
Y ya he superado los 900. No voy mal.

¡Es usted un crack!
Intervengo en actos de todo tipo con antiguos alumnos: cenas, veladas, ceremonias, premios, charlas. Y les explico que no les pido una donación, sino una inversión.

¿En qué sentido?
Cuanto más donen a su universidad, mejor será; y al mejorar ella, mejora su currículum.

¿Son mayorcitos sus donantes?
La verdad es que la mayoría de exalumnos con posibles ya superan los cincuenta, pero eso no les impide tener su corazoncito.

Y su ego: ¿les ofrece poner su nombre en un aula o en alguna biblioteca?
Es parte de los incentivos a la donación.

¿Cuál es el premio gordo?
Dar tus apellidos a un edificio de la universidad si eres un brillante antiguo alumno cuesta unos 20 millones de dólares de donación. Incluso puedo llegar a pedirle 50 si el edificio y usted son de verdad importantes.

Además así me da usted la oportunidad de sentir que ayudo a los que suben.
Es que se la doy. Cientos de jóvenes como lo fue usted se beneficiarán de su donativo.

Pues ni Bill Gates ni Steve Jobs necesitaron ningún título universitario.
¿Pero qué universidad abandonaron? Gates se fue… ¡de Harvard! y Jobs, del Reed College. Recuerde que en nuestro sistema no es tan importante conseguir salir con el título como haber logrado ser admitido. Los procesos de admisión se han convertido en uno de nuestros pilares de prestigio.

Pues logras que te admitan y te vas.
¡De hecho es una tendencia que hemos observado en nuestros mejores centros! Algunos estudiantes, cuando ya logran la admisión en una universidad de élite y el aval que ello significa, prefieren acabar luego sus estudios en otro centro más barato.

¿Qué universidades le gustan?
La de Michigan porque, aun siendo pública, tiene un eficiente programa de donaciones de exalumnos y un buen sistema de relaciones con empresas de todo el país. Además el Instituto de Tecnología de Massachusetts…

Ahí no es usted nada original.
…Lo cito por su MediaLab, el laboratorio universitario que más innovaciones ha logrado transformar en puestos de trabajo y prosperidad. Es puro talento creativo y tecnológico y no menos empresarial.

¿Alguno menos conocido?
El Dorado School of Design de Providence. De ese centro no habrá oído hablar, pero en cambio está formando promociones de solucionadores de problemas que van a dar que hablar en todo el mundo. Ya verá.

¿Qué son?
A menudo las universidades trabajamos para nosotras mismas como fábricas de titulados que dan empleo a profesores y olvidamos que nuestra auténtica misión es servir a la sociedad: a toda. Esto es solucionar problemas. Y en ese centro lo hacen.

¿Y fuera de EE.UU.?
La Universidad de Ciudad del Cabo es ejemplar sirviendo a la nueva Sudáfrica como una auténtica escalera social y de integración racial y social. Y le confesaré algo…

Adelante.
En realidad, Europa tal vez invierta menos y sea menos eficiente en su universidad, pero es más justa, porque el dinero que tengas no debe decidir qué estudias.

Hacer que te pase
David Thomas se doctoró en Yale con una tesis sobre liderazgo que nos resume en una frase: “Se trata de elegir entre dejar que las cosas te pasen o hacer que te pasen: el líder hace que las cosas le pasen”. Una trabajada musculatura bajo la camisa impecable testifica que le gusta trabajarse el cuerpo y su biografía demuestra que también el intelecto: “Nací en Kansas City, Misuri, y fui obligado a ir a una escuela segregada para afroamericanos. Pero lo importante no era la escuela, porque mis padres se educaron a sí mismos y me enseñaban en casa. Lo esencial fue que me inculcaron la actitud correcta: Si te lo propones y trabajas duro, puedes conseguir cualquier cosa que valga la pena”.

Lluís Amiguet
Publicado en: La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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