Sábado 01 de Octubre del 2016
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La medicina en el bolsillo


APPS, ayuda médica en el bolsillo.
Las aplicaciones para teléfonos móviles dedicadas a la salud y el bienestar se convierten en herramientas populares
Tómese una píldora de este medicamento después de cada comida, tres veces al día, y descárguese esta aplicación para móvil para que podamos hacer un seguimiento a distancia de la evolución de su problema”.

Esta frase, que todavía no se pronuncia en las consultas médicas, no está tan lejos de convertirse en una realidad. Con la popularización de los smartphones (teléfonos avanzados con capacidades de ordenador y conexión a internet), proliferan miles de aplicaciones dedicadas a la salud, tanto para los profesionales de la medicina como para los enfermos de algo o el público en general. En la Appstore de Apple española hay 7.334 programas bajo la etiqueta de salud que pueden usarse en el iPhone y el iPad. En Google Play hay 1.210 aplicaciones de este tipo para Android.

La Feria Internacional Medica, dedicada al ámbito sanitario, que se celebra cada año en Dusseldorf (Alemania), lanzará para su próxima edición en noviembre una competición de aplicaciones móviles sobre salud. Según Medica, el sector de las aplicaciones para dispositivos móviles tendrá unos 500 millones de clientes potenciales en el 2015.

Este nuevo mercado crece actualmente a un ritmo del 800%. Y hay estudios que estiman que en Europa una cuarta parte de los médicos utilizan profesionalmente el iPad de Apple, la tableta que cuenta con más aplicaciones. La proporción se eleva casi a dos terceras partes de los médicos en Estados Unidos, donde cerca del 62% de ellos recurren a este dispositivo en algún momento de su actividad profesional.

En ese país ya existen organismos que buscan la forma de que los facultativos puedan prescribir aplicaciones que faciliten el tratamiento a los enfermos y optimicen los recursos que se dedican al cuidado de la salud. Por ejemplo, hay programas de seguimiento para diabéticos que controlan sus niveles de azúcar en los diferentes momentos del día y facilitan algunas pautas de comida y actividad, e incluso pueden conectar con el médico vía internet para consultar problemas que no requieran una atención inmediata. Un ejemplo de esta utilización práctica ya se ha puesto en marcha en el hospital de Sant Joan de Déu con sus pacientes diabéticos más expertos en móviles e internet: los adolescentes. (Ver artículo anexo).

Pero el mercado fuerte está directamente en el bolsillo, en el móvil, descargándose directamente las app de las stores de las distintas plataformas que ofrecen sus servicios a todo el mundo y muchas de ellas, gratis.

Varias apps miden las pulsaciones y dibujan una gráfica impecable con ayuda del flash y de la cámara del teléfono. Se coloca el dedo, mejor el pulgar, sobre la luz y la cámara percibe los cambios de intensidad en su color, que coinciden con los impulsos sanguíneos, y los traduce en una cifra y una gráfica. Si se quiere, se puede enviar desde el móvil vía internet esos datos al médico.

Algo más complicadas son las que sirven para recoger los datos cardiacos o las mediciones de glucosa de enfermos de corazón o de diabetes, por ejemplo. Suelen permitir acumular los datos, señalar alarmas cuando los datos se salen de determinados parámetros y, sobre todo, permiten un control personal que se puede pasar a la historia clínica o al médico que atiende a ese paciente. A menudo, añaden información que resulta útil para el automanejo de la enfermedad.

Y si se teme por no poder hacerse entender ante el médico cuando uno está de viaje -o el médico teme no entender al paciente que habla un idioma desconocido- existe una aplicación que nació hace dos años y medio para el iPad: Universal Doctor.

Esta iniciativa del médico catalán Jordi Serrano recopila todos los protocolos de diagnóstico médico en varios idiomas, tanto por escrito como por voz, de manera que un médico y un paciente que hablen diferentes lenguas pueden mantener una conversación para establecer un diagnóstico y la prescripción para su tratamiento.

Otro terreno sanitario in crescendo se ocupa de un miedo más ancestral. ¿Qué le pasa a mi bebé? Es el caso de iPediatrics, en castellano y catalán, una aplicación en la que han colaborado tres expertos pediatras de Sant Joan de Déu -los doctores Santiago García-Tornel, Juan José García y José M.ª Quintillá- y Mobivery, una empresa española que desarrolla este tipo de herramientas para móviles de última generación. Sirve para saber si la fiebre que está teniendo el bebé es para correr o no, y en general para interpretar los síntomas y evaluar la urgencia del caso. Preguntas sobre la edad, la fiebre, los ganglios, el color, la reacción del niño o la respiración pueden tener respuestas de tres tipos: si es verde, no es grave, no hay que hacer nada. Si es naranja, hay que seguir vigilando. Si es roja, corra, hay que actuar rápidamente. El teléfono ya ha llamado al médico. También ofrece soluciones que se pueden dar en casa, por ejemplo ante un niño que convulsiona por fiebre, ante una hemorragia de oído, una picadura, un golpe. Y ofrece los cuadros normales de habla, crecimiento y otros aspectos del desarrollo de los niños y niñas de menos de un año. Cuesta 1,59 euros.

Abundan igualmente los pastilleros asistidos. La aplicación de Medsontime, por ejemplo, permite saber qué medicamento se ha de tomar el usuario, con foto de la caja o de la pastilla (para quienes llevan un pastillero con las píldoras sueltas), cómo hay que tomarla -si cada ocho horas cada día, o cada dos días, o distribuida por comidas-. Se van contestando a las preguntas que ofrece la aplicación y con el mismo teléfono se hacen las fotos. Suena la alarma para cada toma y, si no se valida (“la he tomado”) vuelve a sonar al cabo de unos minutos. También ofrece un histórico y admite poner una clave de acceso. Josep Cardona, el creador de la aplicación y fundador de la empresa Medicactive, explica que le van haciendo mejoras, “por ejemplo con las indicaciones de un grupo de madres de niños con cáncer, muy interesadas en una aplicación más exacta para su medicación”. También han adaptado la opción a otras costumbres alimentarias, para que se pueda vender -también está en inglés- en otras zonas del mundo donde la cena es algo que se suele hacer mucho antes. Es gratuita en España y fuera cuesta 0,79 euros.

Además del universo de aplicaciones móviles para el público en general, también existen numerosas herramientas para los propios médicos y el personal sanitario.

Los vademécums, los atlas de especialidades y las calculadoras de riesgos, de dosis y de distintos parámetros del cuerpo es software al que recurren muchos profesionales. También clínicas y mutuas ya tienen aplicaciones para gestionar la atención a sus clientes y optimizar los tratamientos y la gestión. Y esto no ha hecho más que empezar.

Francesc Bracero-Ana Macpherson
Fuente: La Vanguardia

 

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