Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Cambiar los pensamientos, cambiar de vida


La conquista de la felicidad, en ocho pasos.
Es un proceso que nos obliga a una intensa actividad, a movilizar recursos, a olvidar lo aprendido y a mejorar lo dado. La felicidad es una tarea que no resulta fácil, señala Ignacio Álvarez de Mon, profesor de comportamiento organizacional y director del área de Recursos Humanos de IE Business School, pero que está al alcance de nuestra mano. En su recientemente publicado El desafío de la felicidad (LID editorial) explica qué podemos hacer para que ese esfuerzo tenga sus frutos, claves que sintetiza en esta conversación con El Confidencial.

Cuando el contexto es negativo, hay que buscar en el interior
Nuestro entorno ayuda muy poco a la hora de aportarnos elementos que nos hagan más felices. Tenemos un ritmo de vida infernal, hay mucha información a nuestra disposición pero contamos con escasas posibilidades de filtrarla adecuadamente, estamos más formados que nunca en lo académico pero muy poco a la hora de afrontar las dificultades de la vida y nos interrelacionamos con muchísimas personas a través de las redes pero tenemos muy poca gente a la que contarle nuestros problemas. “Vivimos en la urgencia y en la inmediatez, sin que podamos tomarnos nuestro tiempo. Y en lo que se refiere al ámbito organizativo, esa tendencia se multiplica por veinte. De modo que la reflexión, la inspiración y la relajación las tienes que buscar fuera del entorno de la oficina y del trabajo.

El bienestar es algo que hemos de encontrar dentro de nosotros, porque, con este contexto, no nos va a venir dado. Ni mucho menos.

La felicidad es vivir sin miedo
Si el mejor camino para ser felices, como asegura Álvarez de Mon, es vivir sin temor, no parece que estemos en el mejor de los momentos. Nos pasamos el día asustados, sea por la prima de riesgo, por las perspectivas económicas para los próximos años o por las numerosas amenazas de toda clase que los boletines de noticias nos cuentan. Vivimos en un entorno en el que “tomarte un café con unos amigos y ponerte a charlar sobre la actualidad acaba siendo una invitación a la angustia. Y puede que existan razones objetivas para las malas noticias, pero gran parte de nuestro bienestar tiene que ver con cómo interpretamos la situación y no con ésta en sí.

Hay personas que en las mismas circunstancias tienen vivencias muy distintas. Unas sacan lo positivo y otras se ven atrapadas en el miedo. Por eso, contar con la perspectiva adecuada es básico”.

La importancia de la voluntad
Sacar el máximo partido a nuestras posibilidades está directamente relacionado con las ganas y el esfuerzo que pongamos en ello. Se trata de activarse para conseguir lo que uno quiere, “estableciendo un diálogo entre la sana ambición y la aceptación serena de aquello que se ha conseguido.

Siempre hay proyectos e ilusiones a través de los cuales ir construyendo nuestro edificio de la felicidad, algo que dejamos aparcado en muchas ocasiones por ser muy conformistas, mientras que en otras llevamos las ambiciones demasiado lejos.

Hay que mantener un equilibrio entre ambas posturas, pero siempre entendiendo que sin ese empuje de la voluntad raramente conseguiremos ser felices”.

La gestión de la ‘sombra’
A menudo, el lado oscuro que yace en nuestro interior es evitado a toda costa. No queremos saber nada de él, asegura Álvarez de Mon, porque cuesta mucho aceptarlo. “Pero esas cosas sobre las que no queremos arrojar luz siempre terminan abriéndose camino en nuestra vida. Y lo suelen hacer en forma de lo que en psicología llaman proyección, esto es, atribuyendo a los demás rasgos nuestros que nos molestan. Ponemos en los demás aquello que no aceptamos de nosotros mismos, lo cual es una forma muy traicionera de relacionarse”. Es muy importante aceptar la propia sombra, asegura Álvarez de Mon, y ser capaz de quererse tal cual uno es en realidad.

“Desde esa plataforma básica que es la autoestima incondicional, hay que aceptar lo que se encuentre, lo bueno y lo malo, y eso hará mucho más sencillo el camino de búsqueda y de apertura”.

Somos lo que pensamos
Nuestros modelos mentales definen la manera en que nos acercamos al mundo. No vemos la realidad tal y como es, sino a través de estos modelos, que son las gafas que nos colocamos para observar lo que ocurre fuera. Como afirma Álvarez de Mon, “la realidad se construye en la interpretación que hacemos de ella. Siempre hay un grado de manipulación en la lectura de los hechos que, según lo empleemos bien o mal, puede servir para sacar lo mejor o lo peor de nosotros”.

El corolario es que en la medida en que cambiemos esos esquemas mentales modificaremos también nuestra vida.

Aprovecha el oro puro de las pequeñas cosas
La felicidad es más cuestión de frecuencia que de intensidad. “Las personas que de verdad son felices no tienen muchos días grandes, pero tienen buenos momentos muy a menudo. Y aunque ambas cosas no son excluyentes y está bien compaginarlas, debemos poner el foco en el día a día. Hay personas que son felices muy fácilmente, con pequeñas cosas que se convierten en oro puro en sus cabezas. Alimentar ese bienestar cotidiano es importante”.

Evita las trampas que te hacen renunciar a ti mismo
Tener un proyecto personal es la base de una buena vida. El problema es que demasiado a menudo, asegura Álvarez de Mon, nos olvidamos de él para cumplir las expectativas exteriores. “Hay muchas trampas que, como decía Erich Fromm en El miedo a la libertad, llevan a renunciar a lo que uno realmente es. Mucha gente hace lo que los demás esperan, o sigue los mensajes que se le transmiten, pero eso no sirve. Puede que esas indicaciones te lleven por el camino del éxito, pero si no es tu camino, tu vida no va a funcionar. Al elegirlo otros por ti, no vas a ser feliz”. Para Álvarez de Mon, nos dan miedo la libertad y la soledad, “porque somos ovejas a las que les gusta estar en rebaño, y asusta ser un rara avis que va por libre.

Pero si escoges el camino adecuado, los proyectos que elijas serán los que te interesen. Si no, simplemente estarás escogiendo los proyectos de los demás”.

Busca la felicidad en el lugar correcto
“Es cierto que haber tenido un buen padre facilita mucho construirse como persona y que tener un buen jefe hace mucho más sencillo el trabajo, pero por un sentido básico e inteligente de la responsabilidad personal, no podemos poner nuestras esperanzas en los demás”. Según Álvarez de Mon, “si esperamos que la felicidad se cuadre en función de las acciones de los demás, nos estamos equivocando. Es responsabilidad nuestra”.

Además, hemos de ser muy conscientes de que “la felicidad proviene de lo que tenemos dentro y de nuestra forma de enfocar las cosas, y no de cómo sea lo que nos rodea”.

Esteban Hernández
Publicado en: El Confidencial

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