Martes 27 de Septiembre del 2016
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Un código ético para la clase dirigente


Guía moral para políticos.
El punto de partida fue la inquietud de un veterano dirigente político por el desprestigio moral de su oficio, y la constatación de que pocos colectivos –salvo quizás, ahora, los banqueros– tienen el prestigio tan dañado como la clase política. Fue el expresident de la Generalitat Jordi Pujol, convencido de que urge recuperar la confianza de los ciudadanos en sus dirigentes, quien animó el debate sobre este asunto entre un grupo de profesores de ética y politólogos, de universidades públicas y privadas, y de sensibilidades políticas y nacionales diversas, y los catorce académicos se tomaron en serio el encargo. Se reunieron unas diez veces, bajo el liderazgo de la Càtedra Ethos de la Universitat Ramon Llull, que dirige el profesor Francesc Torralba, y consensuaron un documento: un código ético para políticos, que consta de un preámbulo y 26 artículos. “Hemos querido hacer un texto que se entienda y sea creíble para evitar que se nos tache de ingenuos; no es así, el código se puede seguir”, subraya Torralba, doctor en Filosofía y en Teología.

El documento señala como principios básicos de la actividad política la honradez, la justicia, la profesionalidad, el respeto, la responsabilidad, el servicio y la transparencia. Y pretende “señalar un talante que sea respetado y aplicado por todos los que ejercen la política”.

Como objetivos de la actividad política se apuntan: velar por no causar males a otros, buscar siempre el bien común, respetar la autonomía de las personas y de las organizaciones de la sociedad civil y evitar discriminaciones arbitrarias.

En el articulado, se detallan las obligaciones que se exigen a los políticos para tener un comportamiento ético, que son de todo tipo. Y el primer artículo es cumplir el programa electoral, para “corresponder a la confianza” depositada en ellos.

También se les exige el deber de “responder de sus acciones públicas y asumir las responsabilidades que se deriven”, escucharse y “procurar un acuerdo en los temas de interés general”, respetarse mutuamente la vida privada, rectificar si la información que han transmitido no se adecua a la realidad, o revelar las malas prácticas en su propio partido.

Los redactores del texto, junto a Torralba, son Victòria Camps, Norbert Bilbeny, Àngel Castiñeira, Antonio Argandoña, Ferran Requejo, Ferran Sàez, Josep Maria Vallès, Begoña Román, Miquel Seguró, Miquel Calsina, Raimon Ribera, Cristian Palazzi y Rosamund Thomas. “El código es una apelación a la integridad, que es algo obligado, teniendo en cuenta que la política no es un ejercicio teórico sino que se desarrolla en unas instituciones que no siempre crean el marco idóneo para que los políticos actúen fieles a su conciencia”, señala Bilbeny, catedrático de ética de la UB.

La prueba de que los profesores van en serio es que una vez redactado el código lo hicieron llegar a políticos como el propio Pujol o el eurodiputado socialista Raimon Obiols, entre otros, que les ayudaron a pulir el texto. Y hace unos meses cumplieron su objetivo final de entregarlo a la presidenta del Parlament, Núria de Gispert. “El Parlament es el interlocutor entre los ciudadanos y la política, y ahora está en sus manos”, subraya Torralba.

Silvia Hinojosa
Publicado en: La Vanguardia

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