Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Hay que reducir la desigualdad


Porqué la equidad es lo mejor para todos.
Si hay un ejemplo de país con un nivel alto de desigualdad social, ese es EEUU, sí, el país más rico del mundo.

Un reciente informe con datos sobre los ingresos a partir del Censo estimó que la pobreza aumentó un 6,7 por ciento y cruzó el umbral de “pobreza extrema”. Mientras tanto, el 1 por ciento continuar acaparando una quinta parte de los ingreso de la nación, y para un número creciente de estadounidenses, el sueño de estar en la clase media es cada vez más difícil de alcanzar.

La respuesta a las dificultades causadas por la crisis del mercado de 2008 ha sido subsidiar a los bancos con la esperanza de esto hace que la economía vuelva a crecer. Richard Wilkinson y Kate Pickett, escritores argumentan que:
” Una vez que la riqueza aumenta más allá de un cierto nivel, los beneficios de la esperanza de vida , la salud y la felicidad se estabilizan, y luego se estancan”.

El bienestar no es un PIB alto o la riqueza en general sino la manera de distribución de la riqueza. De los países desarrollados (el enfoque del libro), aquellos con niveles de desigualdad más alta son los Estados Unidos, Gran Bretaña y Portugal, tienen los niveles más bajos de “bienes sociales”, tales como la educación, la esperanza de vida larga, la paridad de género, y la confianza entre los vecinos.
Ellos tienen las tasas más altas de enfermedad mental, de obesidad, de crímenes, embarazo adolescente, reclusos.

Tomando como referencia la violencia, junto con los países escandinavos, Japón ocupa el lugar más alto en igualdad de ingresos y también tiene la menor tasa de homicidios en el mundo desarrollado. Por el contrario, los Estados Unidos sufre la mayor tasa de homicidios, 64 personas por millón anualmente.

Aunque Estados Unidos todavía tiene un ingreso promedio alto en comparación con otros países, la desigualdad afecta a casi todas las medidas de bienestar psicológico.

No sólo sufren los más pobres, afecta a todas las clases sociales. Los países más desiguales tienen tasas de enfermedad mental cinco veces mayor que el más equitativo de todos-. Un bebé que nace en los Estados Unidos tiene el doble de probabilidades de morir antes de alcanzar su primer cumpleaños que un bebé que nace en Japón; la esperanza de vida promedio de un estadounidense es tres años menor que para un sueco.

Cuando la desigualdad de ingresos es alto, los males sociales son inevitables. La reducción de la desigualdad sin aumentar el crecimiento, debe ser la pieza central de cualquier esfuerzo por mejorar el bienestar.

Como Wilkinson y Pickett reconocen, el cambio debe ser político, institucional e individual. Sus sugerencias para seguir avanzando es demasiado amplia para ofrecer un modelo claro para su cambio de fuerza analítica radica en su área de especialización, la salud pública, pero el mensaje central es crucial: hay que reducir la desigualdad.

RichardWilkinson y Kate Pickett, son los autores de The Spirit Level: Why More Equal Societies Almost Always Do Better.

Alejandro Miralles
Redacción

 

 

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