Sábado 01 de Octubre del 2016
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Thóra es un “símbolo” en el debate sobre el acceso de las mujeres a las capas altas de la sociedad


Una joven madre, entre los favoritos a la presidencia de Islandia.
Si por algo suena Islandia es, casi siempre, por llevar al imaginario un mundo feliz, de fantasía, con individuos rubiales de ojazos claros y bien acomodados; pero también suena, sobre todo últimamente, por abrir la brecha de la crisis financiera que aún azota Europa. Thóra Arsnórsdóttir, candidata a la presidencia, tiene un poco de estas dos cosas. Popular periodista de la cadena estatal RÚV, Thóra –en Islandia se dirigen siempre por el nombre, al margen del estatus– relató hasta hace bien poco cómo el colapso bancario sumergía a su país en una de las etapas más negras de su historia. Fue durante ese trabajo cuando la reportera de 37 años conoció a su actual marido, Svavar Halldórsson, también periodista. Y también guapo. Como lo son los tres hijos que tienen en común (él es padre de tres más de otra relación).

Así es Islandia. El más pequeño, un bebé de 41 días, nació el 18 de mayo y ha eclipsado una carrera electoral que ha disparado a la joven periodista hasta pisar los talones del ya cuatro veces presidente, Ólafur Ragnar Grímsson.

Porque madres y padres enfrascados en la vida política hay muchos, pero la travesía de Thóra es más original. Anunció su deseo de competir por la presidencia (con un poder descafeinado en relación con el Parlamento, pero capacidad para vetar leyes) en el mes de marzo. Por aquel entonces, la periodista, antaño guía turística y buena conocedora de su país, estaba embarazada de siete meses. La familia apretaba, pero también los ciudadanos, que un día sí y otro también hacían llegar sus misivas para que diera un paso adelante en la carrera electoral. Y lo hizo. Islandia, con tan solo 320.000 habitantes, tiene estas cosas: Ólafur se aprestó a la reelección después de que unas 30.000 personas se lo pidiesen en las redes sociales.

El plan de Thóra, si las urnas acompañan, es el siguiente: ella, presidenta desde el minuto uno, mientras Svavar se acoge al permiso de paternidad.

Hasta ahí lo imaginable en una sociedad muy joven, familiar y moderna como la islandesa. Pero las voces contra la elección que hizo Thóra no han tardado en llegar. “He oído a gente que no votaría por mí por el bien de mis hijos”, admite la candidata en una entrevista a la revista islandesa The Grapevine. “¡Pero yo ya era antes una madre que no estaba en casa!”, exclama Thóra, quien además rechaza cualquier acusación de “negligencia familiar”. La familia, a tenor de las fotos y vídeos de campaña, no ha estado, lo que se dice, descuidada. Ni omitida. Su hija pequeña, por ejemplo, aparece en uno de los carteles electorales; mientras ella misma no elude ser grabada por su equipo mientras amamanta a su recién nacido.

Su web electoral admite que Thóra es un “símbolo” en el debate sobre el acceso de las mujeres a las capas altas de la sociedad.

Y todo esto pese a que la salida a la crisis en Islandia ha vivido un ascenso imparable de la mujer a los puestos de poder: Jóhanna Sigurdardóttir, homosexual declarada, es la primera ministra; Ásta Ragnheidur preside el Parlamento, con un 43% de mujeres en los escaños, y Agnes Sigurdardóttir ha sido elegida obispo de la Iglesia luterana en Islandia, la primera en ocupar ese puesto. Ya lo decía con cierta sorna en una entrevista con este periódico la escritora islandesa Audur Ólafsdóttir: “¿No es históricamente cosa de mujeres deshacer los líos?”.

Las últimas encuestas, no obstante, alejan a Islandia de seguir haciendo historia: Un 44,8% (datos de Capacent Gallup) votaría por Ólafur, presidente los últimos 16 años, mientras un 37% lo haría por Thóra. Los otros cuatro contendientes, entre ellos otras dos mujeres, poco cuentan ya en la carrera presidencial con estimaciones por debajo del 10%. Si contra pronóstico, Thóra vence en cualquier caso en las urnas, será la segunda islandesa en ocupar la jefatura de Estado tras Vigdís Finnbogadóttir (1980, 1996). Esta última, por cierto, también fue guía turística. Sirva de augurio.

Óscar Gutiérrez Garrido
Fuente: El País

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