Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Los rumores no son noticia


Rumores y noticias.
Una regla elemental del periodismo serio es que el rumor no es noticia. La noticia se comprueba a través, como mínimo, de dos fuentes distintas, a poder ser contrapuestas y habitualmente bien informadas. Cuando un amigo te cuenta que otro amigo le ha dicho que a un tercero le han asegurado algo importante que nadie sabe, desconfiemos: estamos ante un rumor, un simple rumor, no ante una noticia. Se puede, y si tiene indicios de veracidad se debe, seguir investigando, es lícito contarlo en privado advirtiendo que es un rumor no confirmado; pero no es noticia, no debe publicarse como tal y no es correcto construir opiniones que se basen en ella.

Pues bien, esta regla está en fase de progresiva destrucción incluso en la prensa seria, tanto española como extranjera.

Se dan como noticias simples conjeturas, incluso a veces el mismo periodista confiesa que su información la ha deducido de algo tan subjetivo y evanescente como “una sensación especial muy extendida” y sobre esta misteriosa sensación pasa a trazar un panorama futuro normalmente catastrófico. Este periodismo no es serio.

Hace pocos días se decía que el famoso corralito estaba al caer, que Grecia saldría del euro y la seguirían pronto España e Italia, con lo cual la unidad europea estaría en su punto final, que el Gobierno de Rajoy tenía los días contados, que le sucedería un gobierno de unidad nacional presidido por Almunia, que la necesidad de crédito a la banca española superaría en mucho los 100.000 millones acordados. Etcétera, etcétera. Nada de esto ha sucedido y algunos lo daban como cierto para el día siguiente. Incluso se ha llegado a propagar la absurdidad de que pronto habrá dos tipos de euro, uno para los países del norte y otro para los del sur. Sensacional: venga, más madera.

No creo que todo ello sea un plan maquiavélico perfectamente orquestado, cada uno lanza los rumores que más le interesan. Sin embargo, todos ellos en conjunto parecen converger en una intención clara: infundir inseguridad y miedo, contribuir a desestabilizar la moral ciudadana, crear la sensación de que estamos al borde de un precipicio.

Cuidado: esta misma sensación la tuvieron los alemanes antes de echarse en brazos de Hitler y creyeron que sólo un salvador excepcional podía solucionar la situación porque la democracia ya no les servía. Cuidado.

Sin duda hay problemas no fáciles de resolver, es evidente que muchas cosas se han hecho mal, no podemos ser complacientes con nuestros políticos ni con nuestros financieros. Pero desde los medios de comunicación no se deben crear alarmismos infundados, hay que velar más que nunca por que las noticias sean exactas y las opiniones prudentes, mesuradas y, sobre todo, bien fundamentadas. Los rumores no son noticia, la opinión sin argumento que la sustente no vale la pena ni leerla y a los profetas de la catástrofe, ni caso.

Francesc de Carreras
Catedrático de Derecho Constitucional de la UAB
Publicado en: La Vanguardia

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