Viernes 30 de Septiembre del 2016
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La historia de otro Schindler


El hermano de Goring fue otro Schindler
Las tropas de asalto nazis habían colgado un cartel alrededor del cuello de una mujer judía en cual se podía leer, “ Soy una judía cerda”. La multitud que se daba cita en las calles aledañas de Viena se reía y aplaudía alegre cómo si de un circo se tratase.  Dentro de toda esa gente fervorizada, había un hombre alto, con bigote y calvo, un hombre que se abrió paso entre la muchedumbre y  logró salvar a aquella mujer. Aquí comienza la historia de Albert Göring.

La mujer logró escapar y el héroe desconocido fue arrestado. Los soldados nazis identificaron al salvador  y le pusieron en libertad al instante.

La identidad de aquel hombre respondía a la de Albert Göring, hermano del Mariscal del Tercer Reich, Hermann Göring, uno de los más cercanos colaboradores de Hitler.

Albert dedicó gran parte de su vida a la liberación y al auxilio de los judíos en Austria. Sin embargo, sus hazañas nunca vieron la luz hasta ahora. Setenta años después de la muerte del nazismo, una versión en alemán de su historia ha sido publicada por primera vez en Alemania.

El libro titulado, El hermano de Hermann: ¿Quién fue Albert Göring?, está  escrito originalmente en Inglés por el autor australiano William Hastings Burke. El autor decidió dar forma a la épica biografía de Albert tras conocer el número de judíos que éste logró salvar. “Una de las razones por las que la historia de Albert nunca se supo antes en Alemania se debe a que él mismo se negó a permitir que nadie se lo publique” afirma el autor.  De hecho Albert tenía amigos en el mundo del cine que le propusieron filmar su historia, sin embargo su honestidad se negó a aceptar cualquier proyecto.

Albert Göring no pudo ser más diferente a su hermano Hermann. Göring era de ojos marrones, alto, delgado, modesto, amante de la música, y se casó cuatro veces. Por su parte, Hermann  era de ojos azules, gordo, grandilocuente, militarista, adicto a la morfina, y un antisemita furibundo. Se especulaba que Albert fue el resultado de una larga relación extramatrimonial de su madre tuvo con su padrino, un médico de la sociedad judía llamado Hermann Von Epenstein.

Albert se ayudó una y otra vez de los ventajas que le aportaban su apellido en tiempos de dominio nazi,  gracias a él logro salvar a judíos de una muerte segura en las cámaras de gas.

Él les proporcionó dinero y documentos falsos para ayudarlos a escapar en el extranjero, en lugar de ser deportados. Consiguió un trabajo influyente como jefe de las exportaciones de vehículos Skoda y en la fábrica de armas en Brno, en la Checoslovaquia ocupada por los nazis.

En 1944 llevó a cabo su mayor gesta en el campo de concentración de Theresienstadt, a unos sesenta kilómetros de Praga. Después de haber conducido un camión hasta  el campamento, dijo, “Yo soy Albert Göring , de la empresa  Skoda y necesito los trabajadores”, recuerda Jacques Benbassat, el hijo de uno de los mejores amigos de Albert. “Él llenaba su camión con los trabajadores. El comandante daba el visto bueno porque él era Albert Göring. Pero Albert solo los llevó al bosque para dejarlos en libertad”, relata Jacques.

Además de su labor con los judíos, Albert mantenía contactos con la resistencia checa. Después de la guerra declaró que había utilizado  el conocimiento adquirido de su hermano para contarles un secreto submarino del astillero y los planes nazis para invadir la Unión Soviética. Más tarde, la información fue pasada a Moscú y Londres.

 En 1944, la Gestapo era consciente de las actividades de Albert y fue condenado a muerte. Su hermano Hermann volvió a intervenir y pidió a Heinrich Himmler, jefe de la Gestapo, que archivara el asunto pero advirtió a su hermano que no le ayudaría más.

La última vez que ambos hermanos se encontraron fue en un campo de prisioneros del ejército de los EE.UU, en la ciudad bávara de Augsburgo en mayo de 1945. Se dice que Hermann le dijo a su hermano: “Pronto serás libre, luego cuida de mi esposa y de mi hijo”. Hermann lograría evitar la pena de muerte gracias al suicidio.

No obstante, Albert no sería liberado hasta marzo de 1947 gracias a que los ex empleados de Skoda testificaron a su favor. Sin embargo, la vida en la Alemania de posguerra fue un desastre. El apellido que le había ayudado a salvar a tantos se convirtió en una losa.

Albert, un ingeniero calificado, fue incapaz de encontrar un trabajo. Murió pobre, amargado y no reconocido en el año 1966. Sin embargo la historia de Albert conmueve a cualquiera, se convirtió en la congoja encubierta de las tropas nazis y en el señor Schindler de los judíos perseguidos.

Juan Haro Simarro
Redacción

Fuente:  The independent

1 comentario

  1. Articles | Juan Haro Simarro Responder

    […] Article published in “Enpositivo.com” about the Jude Genocide […]

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