Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Los cinco movimientos de protesta más relevantes de América Latina


Protesta política en América Latina.
Uno de los fenómenos más interesantes ocurridos durante la última década en América Latina ha sido la explosión de la participación política “no convencional”, en el marco de regímenes que garantizan, como mínimo nominalmente, derechos y libertades. Manifestaciones, piquetes, puebladas, cacerolazos, cortes de ruta, ocupaciones, sentadas, performances y bloqueos han formado parte del repertorio de acciones utilizadas por ciudadanos de muy diversa condición.

Estas formas no convencionales de participar en la política han sido, muchas veces, la manera en que muchos ciudadanos han expresado su descontento. América Latina, desde hace décadas, se ha calificado como una región con un gran potencial y capacidad de movilización. Desde los 60 hasta hoy se ha prestado atención a la política en la calle, sin embargo durante la última década, ésta se ha hecho más compleja. Anteriormente las movilizaciones se relacionaban básicamente con dos grandes temas: la lucha contra el autoritarismo y las demandas populares.

Hoy, si bien estos dos temas siguen presentes, la protesta ya no es patrimonio de ningún colectivo ni de una clase social, sino que se ha universalizado y tranversalizado.

Estos son los cinco movimientos sociales que han tenido una especial relevancia durante el último año.

Los estudiantes en Chile

La masiva movilización estudiantil que desde mayo hasta noviembre de 2011 paralizó el sistema educativo chileno, es una protesta claramente alineada con el rechazo de medidas económicas pro-mercado y contra el recorte de prestaciones (educativas) del estado. Las protestas de los estudiantes, que tenían como antecedente inmediato la “revolución de los pingüinos” (así llaman a los estudiantes de secundaria a raíz del uniforme que visten) de 2006, fue el acontecimiento que puso en mayores aprietos al presidente Sebastián Piñera, y cuyas consecuencias fue la caída de dos ministros de Educación.

El eje fundamental de las reivindicaciones se basaron en la demanda de una educación pública, gratuita y de calidad. Están en contra de un sistema público que el Estado financia de forma residual, a la par que estimula la creación de centros privados, de calidad muy variable, para que cubran la demanda educativa que no absorbe el primero. Ante este panorama miles de jóvenes chilenos, que tienen que endeudarse para poder estudiar una titulación que no les garantiza posteriormente la inserción laboral, salieron a la calla para denunciar un sistema educativo segmentado según el nivel socioeconómico y estructuralmente mal financiado. Las marchas de protesta que convocaron los estudiantes (a través del llamado Movimiento Social por la Educación) fueron masivas y se extendieron a lo largo del tiempo.

Destacan la llamada “marcha de los paraguas” del día 18 de agosto de 2011, que concentró más de 100.000 personas en Santiago de Chile a pesar de la lluvia torrencial, y la concentración del 21 de agosto en el parque Ohiggins que reunió casi un millón de personas. También destacó la aparición de nuevos líderes sociales, como Camila Vallejo, vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) o Giorgio Jackson, ex presidente de la Federación de Estudiantes de la universidad Católica de Chile (FEUC) en un entorno caracterizado por la cronificación de personajes del status quo político. La nota negativa en este fenómeno lo puso el Gobierno la noche del 4 de agosto cuando no permitió una marcha y reprimió duramente a la gente que salió a la calle.

Los indígenas en Bolivia y Ecuador

La eclosión de las movilizaciones políticas de los pueblos indígenas fueron una novedad en los 90 por su capacidad de sumar aliados y de enfrentarse a gobiernos que aplicaron de forma expeditiva las reformas neoliberales del Consenso de Washington. Sin embargo, durante el último año sectores del movimiento indígena boliviano y ecuatoriano, que en su día fueron aliados (o próximos) a las opciones de Evo Morales y de Rafael Correa, se han enfrentado a sus respectivos gobiernos. Las razones de dichos enfrentamientos son complejas, pero están relacionadas con las tensiones que supone impulsar proyectos de desarrollo nacionales y populares y la protección de recursos naturales (forestales, minerales o fósiles) que son cruciales para la pervivencia de las comunidades indígenas.

El caso de la movilización de sectores indígenas en Bolivia ha sido más llamativo por el hecho de que al comienzo de su presidencia, Morales consiguió aglutinar a la mayoría de este tipo de organizaciones a su favor. Por ello sorprendió cuando durante el mes de agosto de 2011, centenares de indígenas de las etnias moxeño, chimá y yuracaré iniciaron una larga marcha para exigir que Morales parara la construcción de una carretera. Ésta estaba vinculada a un “mega-proyecto” (que se encuentra dentro de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana, IIRSA) cuyo trazado pasa por el parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis). Este tipo de protestas, así como la tensión que se generó entre los que manifestantes y el Ejército (como ocurrió el 25 de abril de hace un año), ha generado enfrentamientos entre el Ejecutivo, algunos miembros de su mismo partido y organizaciones que en su día fueron próximas al gobierno, como la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB). Así, los movimientos contrarios a la las medidas del Gobierno boliviano se han organizado para protagonizar una nueva protesta: IX marcha de pueblos indígenas que exige el respeto al territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure

En Ecuador, a diferencia de Bolivia, las protestas de los movimientos indígenas contra el gobierno de Correa eran más previsibles por distintos motivos. Por un lado, el partido político Alianza País nunca tuvo una relación demasiado próxima con los movimientos indígenas; por otro, porque durante el mismo proceso constituyente hubo una ruptura entre Correa y quienes defendían las demandas indígenas y ambientales. Por ello, desde hace meses las tensiones entre la Confederación Kichwa del Ecuador (Ecuarunari) y la Confederación de nacionalidades indígenas del Ecuador (Conaie) y el Ejecutivo no son novedad. Fue en este marco en que diversos movimientos realizaron desde el 8 al 22 de Marzo de 2012 una gran marcha desde la región del Pangui hasta la ciudad de Quito, con la voluntad de emular las grandes movilizaciones anti-gubernamentales de los 90.

El movimiento por la paz y contra la impunidad en México

Sin duda el peor fenómeno que ha ocurrido en México –y que alcanza toda la región mesoamericana– durante las últimas décadas ha sido el de la epidemia del crimen. Desatado por el enfrentamiento entre cárteles del narco y amplificado por las erráticas políticas implementadas por Felipe Calderón, quien sacando el Ejército a la calle (con el fin de mantener una posición de firmeza ante unas elecciones que ganó de forma muy discutida) ha generado una trágica espiral de impunidad. Las cifras de asesinados y desaparecidos durante los últimos cinco años ascienden a más de 60.000 personas.

Frente a este desolador escenario en 2011 apareció el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, (MPJD) como una iniciativa para enfrentar y denunciar la intensa ola de violencia y crimen. Este movimiento, que se considera apolítico, ha estado impulsado por una coalición de intelectuales, sectores de la sociedad civil, académicos y ciudadanos anónimos liderados el poeta Javier Sicilia, cuyo hijo asesinaron brutalmente en Cuernavaca, el 26 de abril de 2011. La novedad del MPJD fue la quiebra del silencio y pasividad de una ciudadanía temerosa y atónita, y el reclamo al Estado de sus responsabilidades ya que, a la luz de los datos que van apareciendo, éste no sólo no ha protegido a los mexicanos si no que ha contribuido a acelerar la espiral de impunidad. Ante ello, el MPJD impulsó una marcha el día 5 de mayo de 2011 desde Cuernavaca hasta el zócalo del DF para presionar a las autoridades que asumieran sus responsabilidades. El movimiento pidió al Gobierno mexicano que accediera a dialogar abiertamente sobre la estrategia de combate con la delincuencia organizada.

Cabe señalar también que, además del MPJD, en México han ido apareciendo múltiples redes de defensa de los más vulnerables frente al crimen. Entre ellas cabe destacar la llamada Nuestra Aparente Rendición (NAR), red que pretende generar un espacio de apoyo mutuo de víctimas y personas solidarias, y que ofrece una web que aloja información, análisis, denuncia y múltiples blogs que abogan por la paz y el diálogo.

Contra la corrupción en Brasil

De los movimientos más novedosos que han aparecido en la región está el que denuncia abiertamente los actos de corrupción de los servidores públicos. Este tipo de iniciativas, generalmente interclasistas y sin definición ideológica, se han ido activando de forma intermitente a lo largo del subcontinente. El último en aparecer fue el de Brasil que entre los meses de agosto y octubre de 2011 denunciaron una práctica endémica en la política del país: la corrupción y el nepotismo.

En este marco el gobierno de Dilma Roussef vio como cuatro de sus ministros tenían que dimitir por denuncias de corrupción y como se iba activando una ola de descontento ciudadano, convocado a través de las nuevas tecnologías e impulsado por una heterogénea red de ONG. Gracias a estas convocatorias el día 7 de septiembre hasta 25.000 brasileños se manifestaron en Brasilia y pocos días más tarde varios miles más en Río de Janeiro. La novedad de este movimiento ha sido el formato de la convocatoria, que se ha hecho a través de redes sociales, y el tipo de repertorio, que ha premiado las manifestaciones de carácter festivo y artístico, como ha sido el caso de la instalación de miles de “escobas verdes contra la corrupción” en las ciudades más importantes del país.

Las Damas de Blanco

Otro movimiento es el de las Damas de Blanco que se opone al régimen cubano y lucha por la liberación de presos políticos. Es singular y único, ya que responde a un contexto poítico también excepcional: el de un Estado que no permite el disfrute de libertades políticas ni civiles. En este contexto las Damas de Blanco es un movimiento constituido por familiares de presos cubanos de conciencia. La novedad, y lo que ha hecho que llamara la atención al resto del mundo, ha sido por su composición fuera exclusivamente femenina, su indumentaria de color blanco, su repertorio de denuncia basado en la resistencia pasiva, su confesionalidad católica y su capacidad de difundir sus actos a través de Internet.

El movimiento nació en 2003 como reacción a una oleada de detenciones de disidentes al régimen, conocida como la Primavera Negra. Desde entonces han ido adquiriendo notoriedad hasta el punto de que algunas instituciones internacionales (como el Parlamento Europeo) les han reconocido y distinguido con premios, mientras que otras las han denunciado como instrumentos de la política exterior estadounidense. Con la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba en marzo de 2012 las damas de blanco volvieron a adquirir protagonismo internacional.

Salvador Martí
Fuente: FP en español

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