Martes 27 de Septiembre del 2016
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Ser padre fomenta las emociones positivas.


La paternidad, el mejor camino a la felicidad.
La paternidad es el mejor camino para obtener la felicidad. Esta es la conclusión de un estudio conjunto elaborado por un grupo de psicólogos de las universidades de UC Riverside, Stanford y British Columbia, en el que se asegura que “las personas con hijos experimentan una mayor cantidad de emociones positivas”. La investigación titulada In Defense of Parenthood: Children Are Associated With More Joy Than Misery, que se publicará en el próximo número de la revista Psychological Science, entronca con las ‘nuevas’ perspectivas evolutivas basadas en la paternidad como una necesidad humana fundamental.

La psicóloga y directora de los programas de mediación de la fundación Atyme, Trinidad Bernal, está de acuerdo en que la paternidad aumenta los niveles de felicidad, al igual que tener pareja, pero advierte sobre la posible influencia social y cultural en esta realidad. “Hay estudios en un sentido y otro, por lo que aún no se puede deducir si la felicidad se produce por el hecho en sí de formar una familia o porque la sociedad nos ha enseñado a considerarla como uno de los elementos más importantes para encontrar significado a la vida y ser felices”.

Al margen de los motivos que influyan en estas conclusiones, lo que sí se puede afirmar es que el estudio contradice ciertas creencias contemporáneas de que los hijos son una fuente de problemas y perjudican el desarrollo personal de los padres al limitar sus relaciones sociales, como subrayan los investigadores.

La directora del estudio, Sonja Lyubomirsky, profesora de psicología en universidad californiana de Riverside, reconoce que “no estamos diciendo que criar a los hijos haga a la gente más feliz, sino que la paternidad se asocia con la felicidad y el significado de la vida”. Además, la felicidad es un concepto relativo, que nunca se podrá mantener linealmente a lo largo del tiempo, según sostienen los psicólogos.

Responsabilidad y altruismo, la fórmula de la felicidad
En las conclusiones del estudio se afirma que los padres son más felices cuando están cuidando a sus hijos que al hacer cualquier otro tipo de actividad cotidiana, a pesar de las responsabilidades adicionales que acarrea. Es más, “los beneficios emocionales de la paternidad pueden estar relacionados con el aumento de la responsabilidad y las tareas del hogar”, apunta Elizabeth W. Dunn, profesora asociada de psicología en la UBC.

De este modo, continúa la psicóloga, un padre es más feliz pasando la noche cuidando a sus hijos que otra persona que sale a divertirse pasando toda la noche en una fiesta. Bernal también explica que “al estar pendiente de los cuidados de otra persona se fomenta un cierto altruismo y dejas de estar tan centrado en ti mismo, por lo que desde esta óptica se fomentan las emociones positivas”.

Los problemas que pueden tener los hijos son fuentes de conflicto, pero no un motivo suficiente para considerar infelices a las personas. De hecho, la resolución de estos problemas “crea una gran satisfacción, que mejora las relaciones y genera emociones positivas”, asegura Bernal.

Una de las enseñanzas del estudio es que la paternidad debe basarse siempre en la responsabilidad. No se trata de buscar los sentimientos positivos a través de los hijos, sino de implicarse en su cuidado y educación desarrollando ciertas habilidades y estando dispuestos a socorrerlos cuando lo necesiten. Adoptar estas aptitudes en todo su conjunto es la clave para encontrar la fórmula de felicidad.

El error de buscar un hijo para solucionar conflictos de pareja
Cuando la relación con la pareja es conflictiva, la aparición de los hijos tampoco contribuirá a aumentar la felicidad, sino a todo lo contrario porque se relacionarán con momentos de dificultades y penurias. Por eso, la psicóloga de familia Trinidad Bernal, matiza que el contexto es fundamental para determinar el estado emocional. “La paternidad no es una fuente de felicidad por sí misma. Por ejemplo, si ocurre por sorpresa cuando realmente no se busca, en un momento de anímico complicado o se fuerza con la pretensión de resolver problemas de pareja, lo único que se conseguirá es potenciarlos todavía más. Al igual que irse a vivir con la pareja cuando la relación pasa por un mal momento, son soluciones equivocadas que provocan el efecto contrario al esperado”.

Los padres que participaron en el estudio demostraron un mayor grado de felicidad, emociones positivas y ganas de vivir que el resto de encuestados sin hijos. “Nuestros hallazgos sugieren que si una persona es madura, está casada (contando presumiblemente con más apoyo social y financiero), entonces es muy probable que sea más feliz”, explica Lyubomirsky. Unas afirmaciones que no se pueden extrapolar, añade la investigadora principal, “a las familias monoparentales o de padres muy jóvenes”.

Iván Gil
Fuente: El Confidencial

1 comentario

  1. Ana Responder

    Una de las variables relacionadas con la felicidad, según Seligman, es la capacidad de amar y ser amado, algo que también ha sido comprobado en la Universidad de Harvard por George Eman Vaillant, según cita el propio Seligman en uno de sus libros.
    Tal vez la felicidad de ser padre no esté solamente relacionada con la responsabilidad o el altruismo, sino por la oportunidad de amar incondicionalmente a otro ser humano y dejarnos amar por él.
    Esta sería la razón por la cuál, en las estadísticas, las personas con pareja estable también puntúan más alto en felicidad. Una variable que no deja de ser absolutamente autopercibida y subjetiva y que cada vez más personas entienden como actitud, como experiencia “en marcha” y no como meta a la cual llegar.

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