Sábado 01 de Octubre del 2016
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Exito del 15M


El 15-M sigue vivo, y con fuerza.
De nuevo las batucadas. De nuevo el “Que no, que no, que no nos representan”. De nuevo la piel de gallina entre los que regresaron a las plazas, a los espacios en que hace un año, desde la indignación compartida, se alimentó el sueño de un mundo mejor, la esperanza de un auténtico cambio. En medio de una crisis feroz, mucho más feroz que hace 365 días, el Movimiento 15-M volvió a salir a la calle. La Puerta del Sol de Madrid, emblemático epicentro del levantamiento ciudadano, volvió a desbordarse.

El 15-M no está muerto. Se enfrenta a distintos y difíciles retos, sí, pero no está muerto.

La etiqueta #12mGlobal fue trending topic, tema del momento; las redes sociales volvieron a arder con la cita, sí. Pero la convocatoria pareció tener un menor arrastre en el resto del mundo. Salieron los ciudadanos a las calles de Frankfurt, París y Bruselas. De Londres llegaron noticias, al final de la tarde, de cargas policiales. Pero en ciudades particularmente castigadas por la crisis, la cita apenas tuvo eco. Poca gente en Lisboa, no más de 1.000 personas. En Sintagma Square, en Atenas, poco movimiento.

Parece que la crisis se hubiera llevado por delante incluso la ilusión de las personas.

En España, la cita fue pacífica y festiva, respondió al ADN del movimiento y a última hora de ayer no se habían registrado incidentes. A pesar de los disuasorios despliegues policiales.

Volvieron las reivindicaciones. Las mismas y vigentes quejas. La crítica contra unas democracias deficientes donde los mercados gobiernan.

Un año después del 15 de mayo de 2011, los indignados sienten que siguen siendo mercancía en manos de políticos y banqueros, como decía el lema de la convocatoria de Democracia Real Ya hace un año. Pero sienten, sobre todo, que los países, los Gobiernos, los políticos, son juguetes en manos de los mercados. “¿Y a esos mercados, quién los ha votado?”, fue una de las consignas que se pudo escuchar en las calles. En un contexto de recortes en sanidad y educación, los simpatizantes del movimiento volvieron a expresar su hartazgo. Un año después del 15 de mayo, hay un total de 729.400 parados más en España.

A 19.30 ya se empezaba a dibujar la imagen de una nueva jornada de alegría para el 15-M. Las marchas que se empezaban a aproximar a las plazas, borraban la impresión de un inicio de jornada un tanto tímido. Empezaba a quedar claro que miles de personas en toda España habían salido a la calle. Las cifras oficiales de Barcelona hablaban de 45.000 manifestantes; los organizadores multiplicaban la cifra por cinco.

“Lo llaman democracia y no lo es” volvió a ser uno de los lemas más coreados. También el de “Esta crisis no la pagamos”. La deuda que ahoga a los países y los recortes del Gobierno fueron temas estrella en carteles, pancartas y cánticos. Pero la cita también dio lugar a nuevas consignas. Una de ellas: “Mariano, Mariano, no llegas al verano”.

Cuatro marchas salieron de distintos puntos de la capital, en Madrid, para unirse en los aledaños de Sol. En la Marcha Este, Israel, de la Asamblea de San Blas, invocaba la necesidad de que el 15-M busque nuevas alianzas. “El movimiento debería ser más humilde y abrirse a los sindicatos para sumar fuerzas”, comentaba. Los manifestantes invitaban a los viandantes, en su discurrir por la calle de Alcalá, a que se unieran a la marcha: “A ti que estás mirando, también te están robando”.

El Movimiento 15-M cierra con un nuevo éxito su primer año de vida. Atrás queda un ejercicio en el que le pusieron cara al desahucio. Con la ayuda del 15-M, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha conseguido frenar hasta 180 desahucios. En un año. Y la Iniciativa Legislativa Popular a favor de la dación en pago entrará pronto en el Congreso de los Diputados.

Tras conseguir dos llenazos consecutivos, el 19-J y el 15-O, el movimiento orientó su acción de las grandes concentraciones al ámbito de los barrios. Cooperativas, mercadillos de trueque y redes de apoyo van emergiendo aquí y allá.

Se va tejiendo el embrión de una economía alternativa, paralela. Dice Arturo de Bonis, activista madrileño del 15-M e ingeniero industrial que trabajó para el Banco Mundial: “¿Estamos construyendo una nueva civilización? Sí, pero eso no se hace en un año”.

Las movilizaciones de ayer también fueron el pistoletazo de salida para días de reflexión, debate y concreción. Diez plazas en los aledaños de la Puerta del Sol dedicarán los próximos días a hablar de los temas que más preocupan al movimiento. En Barcelona y Sevilla, también habrá debate. El 15-M, tras la protesta, quiere pasar a las propuestas.

Joseba Elola
Publicado en: El País

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