Domingo 25 de Septiembre del 2016
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Le piden al rey Juan Carlos que renuncie a la Asociación de Defensa de la Naturaleza


Piden al rey Juan Carlos su renuncia a WWF.


Más de 43 mil personas firmaron un documento de repudio al monarca español, presidente honorario de la fundación de protección de los animales. Se fracturó la cadera mientras participaba en una expedición de caza de elefantes en África

La campaña para exigir que Juan Carlos I abandone la presidencia de honor en España de la organización WWF, una de las más importantes en el cuidado de la naturaleza a nivel mundial, nació en Internet y ya sumó a más de 43 mil adeptos.

El rey preside la fundación desde 1968, año en que se creó la institución, entonces conocida como Adena (Asociación de Defensa de la Naturaleza), la filial española de WWF.

Es por eso que la noticia de que el monarca estaba en Botswana cazando animales cayó tan mal entre la comunidad. La misma ONG organizó, en distintas ocasiones, programas a favor de los elefantes en África y Asia y exigiendo la prohibición del comercio de marfil, señala el diario español El Mundo.

La petición para que renuncie a su puesto fue publicada en el sitio Actuable, donde se comparten reclamos de los ciudadanos. “Que el Rey Juan Carlos I deje de ser el Presidente de Honor de WWF España”, es textualmente la consigna.

“WWF España promueve la protección de un planeta vivo, mientras el Rey Juan Carlos mata elefantes”, remata la campaña.

Fuente: Infobae.com

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1 comentario

  1. CARLOS ESTRADA Responder

    CUIDADO ELEFANTES…EL REY ANDA CERCA!
    Inexplicablemente, el rey Juan Carlos sería “presidente honorario” en España de la organización ecologista WWF (según trascendidos) y al tomar estado público sus costosos safaris en Botswana para matar elefantes (Loxodonta africana y subespecies), hubo voces de repudio en todo el mundo por la crueldad y aparente falta de ética.
    Estos animales terrestres de poderosa estructura son pacíficos y se encuentran en GRAVE PELIGRO DE EXTINCIÓN, siendo poco creíble lo que avalarían “científicos” africanos acerca de su “abundancia” luego de analizar el accionar de aislados grupos que se arrimarían a aldeas causando destrozos en plantaciones, etc.
    Intereses inconfesables (léase: recaudaciones de millones en dólares), serían los resortes que impulsan a las autoridades a permitir caza “selectiva” de elefantes como forma de regular su “multiplicación” y evitar invasiones (?) a dominios humanos, cuando es el hombre el que atenta contra la Naturaleza, contamina y desmonta hábitats de animales.
    Desde hace décadas, movilizados por ambiciones desmedidas y “caza deportiva”, destacadas personalidades de la política, coleccionistas famosos, empresarios millonarios, artistas e influyentes funcionarios gubernamentales viajan a África y pagarían decenas de miles de dólares para ejecutar a balazos (bajo “cortinas legales”) a hermosos ejemplares y fotografiarse como “valientes” junto a las víctimas; paralelamente los cazadores furtivos y redes de contrabandistas se desplazan con secretas garantías de impunidad negociando la carne, piel y otras partes de elefantes, en especial los codiciados colmillos que cómodamente sacarían hacia importantes mercados negros de Europa y EE.UU., a sabiendas de diferentes entes de “control” que funcionan en el mundo.
    No puedo entender… el país sufre una de las peores crisis económicas, las protestas populares no consiguen eco, millones de ciudadanos estarían sin trabajo y su rey toma “vacaciones” gastando miles de euros para matar fauna en extinción en lejano continente.
    Mi crítica es respetuosa, además nuestra vereda tampoco es ejemplar. En Argentina crecen los cordones de pobreza, alarma la violencia e inseguridad, gran parte de la juventud sigue los senderos de la droga y el alcohol (quien lo desmienta que recorra calles de las ciudades después de las 21 horas), resonantes casos de corrupción gozan de impunidad (ver informes de la prensa seria), anarquía en aumento y, entre otros males incorregibles, el trato oficial hacia los animales es una vergüenza: innumerables centros municipales de zoonosis son crueles campos de concentración de perros; abundan en las ciudades pesados carros chatarreros tirados por caballos destruidos y de dudoso origen (permitido por intendentes y otros políticos que así se asegurarían votos futuros); promoción diaria a salvajes jineteadas públicas comerciales -enmascaradas en tradicionalismo-, mostradas por televisión con aval oficial para atraer turistas, conformar con pan y circo y de paso “educar” a los niños (los jueces penales no se dan por enterados de estos tristes espectáculos de maltrato y lesiones a centenares de caballos); en Santa Cruz el guanaco -especie vulnerable y “protegida” por tratados internacionales- atraviesa peor situación que los elefantes en Botswana; en marzo de 2011 un juez de la 5ª. Cámara del Crimen de Mendoza y sus amigos se exhibieron “felices” por Internet con fusiles de guerra en manos y en el suelo diferentes animales salvajes de gran tamaño ensangrentados, matados presuntamente en “coto de caza”; meses atrás el “popular” gobernador de la provincia de Buenos Aires (que pretende ser Presidente) fue muy criticado al circular en los medios de prensa una fotografía donde posa sonriente con arma de fuego junto a su esposa (ex modelo) y un perro con ave fusilada en la boca. La “hazaña” oficial fue en época de veda, es decir, vigente la prohibición de cazar porque la especie silvestre estaba en reproducción, saliendo de los nidos a buscar alimento para sus crías. En territorio bajo su mando abusó de poder con total impunidad y quebrantó leyes que al pueblo obliga cumplir.
    La caza de animales en el siglo XXI es la expresión más cobarde del ser humano, es decadencia moral y vivir alejado de Dios. Se necesita mucha sangre fría y alto grado de maldad para matar a balazos a animales indefensos que comen distraídos o se desplazan pacíficamente en sus hábitats naturales.
    Según las Santas Escrituras, Jesús dijo: “lo que hagáis a la más pequeña de mis criaturas, eso me lo hacéis a mi”.
    CARLOS ESTRADA *periodista de investigación, dedicado a actividades ecuestres y proteccionista independiente de fauna salvaje, entendido en comportamiento y técnicas de rehabilitación animal, con incautaciones de reiterados millares de especies silvestres, pieles y cueros de la caza furtiva y contrabando (récords nunca igualados valuados en muchos centenares de millones de dólares), numerosos trabajos editados acerca del tema, decenas de certificaciones oficiales y científicas y máximos reconocimientos internacionales que figuran en libros europeos, en innumerables cables noticiosos de AFP (década del ’80 y ’90), publicaciones jurídicas, revistas nacionales y provinciales, varios centenares de diarios locales y extranjeros, versiones taquigráficas legislativas, etc. Documentada trayectoria pública desde 1970.
    Buenos Aires, Argentina, 17 de abril de 2012.

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