Sábado 25 de Octubre del 2014
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"Los hijos de los días", las memorias y el fuego de Eduardo Galeano


Las memorias y el fuego de Eduardo Galeano.
Eduardo Galeano escribió una página más este 21 de abril. Su último libro, Los hijos de los días, tiene una para esa fecha, y se titula El Indignado, pero aquí, en la Feria del libro, acaba de producir el acontecimiento más masivo de los últimos años. Pasadas las 20:30, vestido de verde, con chaleco marrón para engañar el primer frío porteño del año, Galeano se subió al escenario de la sala José Hernández colmada. Allí lo escuchaban mil personas sentadas, pero afuera había mil más en el patio de La Rural con pantalla gigante y otras 400 lo miraban también en otra pantalla acondicionada en la sala Jorge Luis Borges, a 300 metros de Galeano y su multitud.

Lo presentó Carlos Díaz, director de Siglo XXI Argentina, la editorial que publica al autor uruguayo, avisando que el escritor no podría quedarse a firmar libros. Fue esa la única decepción para los presentes. Entre los asistentes había gente que estaba desde las dos de la tarde esperando a Galeano. Y Galeano llegó, y leyó un buen rato de su libro, del que seleccionó unos cuantos días, o textos, que aquí son lo mismo, porque Los hijos de los días es un libro dividido en 366 páginas, entró el autor de Las venas abiertas de América latina.

Abrió con Enero 11, con Juan Carlos Dávalos, y con su voz grave, llena de tranquilidad uruguaya, pasó por Rosa Luxemburgo, la segunda fundación de Bolivia, y la constitución de Ecuador. Matizó sus lecturas con elogios al nuevo micrófono, porque el inicial tuvo una falla y pidió el cambio. Y leyó casi sin parar, sobre el día de la Fabricación del culpable, en relación a Jesús de Nazaret, sobre el día del Indignado, hoy 21 y sobre otros tantos indigados, en referencia al 8 de octubre, fecha en la que Sandino, el Che Guevara y Emiliano Zapata, fueron asesinados. “Los tres estaban por cumplir la misma edad, 40 años, los tres compartieron el mapa, el tiempo… Y los tres fueron castigados por negarse a repetir la historia”, arengó el autor y recibió la primera gran ovación de la noche.

Así fue transitando Galeano por los días, la historia y los temas de este mundo al revés. Efemérides para rescatar la primera reforma agraria de América latina, la de Jóse Artigas, o para hablar del 12 de Octubre de 1942, “el día que los nativos descubrieron que eran indios, que estaban desnudos…”

Los textos destinados a ciertas políticas de los Estados Unidos. Un terrorista menos, tituló al 1 de julio de 2008, el día que decidieron borrar de la lista de terroristas a Nelson Mandela. “Por eso a veces me parece que no es serio ese asunto de la guerra contra el terrorimo”, dijo, y tras el aplauso avisó que sí le parecía serio que declarar al 11 de septiembre día universal contra el terrorismo: “Se busca a los secuestradores de países, a los estranguladores de salarios…”, leyó.universal contra el terrorismo. Se armó un diálogo en en su monólogo y obtuvo otra gran ovación.

Fustigó a los gemelos que parió Bretton Woods un 23 de julio de 1944, cuando nacieron, como Rómulo y Remo, amamantados por la Casa Blanca, el FMI y el Banco Mundial. Fue armando series temáticas galeanos, pegándoles a los banqueros, apoyando las luchas de los pueblos. Dedicó lecturas a los pobladores de Famatina, Andalgalá… que no se dejan engañar con el cuento de las sanguijuelas modernas que te venden buena salud mientras te acompañan al cementerio.

Y después vino el bloque dedicado a los medios, con historias trágicas e increibles. Recetas para tranquilizar a los lectores lo llamó, con obvia ironía. “Otro tema no resuelto: ¿quiénes han sido los herejes y quiénes los santos?”, preguntó.

Y llegó una batería de palabras sobre la Iglesia. Dijo que en el libro había varios textos sobre niños robados, casos conocidos de robo de niños como botín de guerra. Y se refirió a la dictadura “de este país que robó más de quinientos en años recientes”. Marxismo, plan Cóndor, temas graves y reflexiones crudas, ejercicios de imaginación para repensar la historia.

Homenajéo a su amigo Osvaldo Bayer, “que ha trabajado mucho por los que no tienen derechos”, a Juana Azurduy y al poeta Roque Dalton. Interrogó a la audiencia y dio sus respuestas. Casi siempre ácidas, pero sin esquivar el humor.

“¿Saben por qué los pobres son pobres?, su desnudez nos viste y su hambre nos da de comer”.

Habló también de fútbol, su pasión no muy escondida. Y comparó el dinero que se gasta en cirujías estéticas y en la lucha contra el alzheimer: “En pocos años tendremos viejas de tetas enormes y viejos de penes duros pero ninguno recordarás para qué sirve”, concluyó. Dijo varias veces que se tenía que ir, y le gritaban que no, hasta que hizo un pacto con la audiencia y se fue nomás, bañado en aplauso. El calendario Galeano, no dirá que la feria vio brillar a una estrella. Pero así fue.

Horacio Bilbao
Fuente: Clarín/Ñ

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