Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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El saber hacer con la pelota y el saber hacer con la palabra


Mutis merecido.
Creo que Guardiola hace bien. Y lo digo con el ay en el corazón, asustada de perder a un entrenador que nos ha dado la mayor gloria de este club. Por mucho que nadie sea imprescindible, y que no me guste la tendencia a convertir a los maestros en ídolos y los ídolos en mitos, es cierto que se acaba una etapa extraordinaria que nunca habríamos soñado. El Barça de Guardiola no sólo ha llegado a la cima del podio, sino que además ha sido una escuela de buen fútbol y buenas formas.

Con este Barça, los culés hemos podido disfrutar del orgullo de ganar títulos futbolísticos, pero también de practicar una ética, una gramática elegante poco usual en el universo futbolístico.

Es decir, hemos ganado en el campo, pero también en el vestuario y en las ruedas de prensa. Con ello el Barça ha proyectado una insólita fusión entre el saber hacer con la pelota y el saber hacer con la palabra, y esa dualidad lo ha convertido en un equipo único.

Todo ello es mérito de un hombre llamado Josep Guardiola, tan extraordinario como creador de estrategias futbolísticas, como elegante como creador de estilos. Es evidente que el Barça está por encima de su mejor entrenador, y que su historia tiene que dar tantas vueltas como éxitos conseguirá, no en balde estamos hablando, hoy por hoy (y con permiso de Roncero), del mejor club del mundo.

Pero también es cierto que las grandes gestas colectivas siempre tienen la huella de los grandes hombres que las han dirigido, y la historia gloriosa de este club irá ligada para siempre a la historia gloriosa de su entrenador.

Poco o nada se puede añadir, en este sentido.

Con todo dicho, he empezado avisando de que pienso que Guardiola hace bien, por mucho que no nos haga bien que se vaya. Primero hace bien, porque cuando se llega tan arriba sólo se puede caer. Es imposible que se repitan cada día las grandes gestas y la suma de derrotas acaba siendo más amarga, cuando nos avezamos a tener sólo victorias. Si somos sinceros, ¿cuánto tardaríamos en sacarle la piel, o en discutirle las estrategias o en hablar de final de ciclo, si encadenáramos unas cuantas derrotas seguidas? De hecho, ya habíamos empezado… Me imagino, además, que en la cima corre mucho viento, y que la presión de mantener estos niveles tan brutales de competitividad tiene que ser un desgaste enorme. No creo que, desde la perspectiva humana, se pueda sobrevivir indemne a estos brutales ciclos muchos años.

Y finalmente, no hay nada como irse por la puerta grande. Guardiola ha hecho historia en mayúsculas, la mejor historia hasta ahora del club.

Un sueño para el chico reservado y tímido que un día, muy joven, llegó al club de su vida. Y un sueño para todos, que nunca habríamos visto en aquel delgado cuerpo al mejor entrenador de la historia. Se va y todo está dicho.

Sólo podemos levantarnos solemnemente y aplaudirle. Gracias, Pep.

Pilar Rahola
Publicado en: La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

1 comentario

  1. A. T. Responder

    Magnífic article de la Pilar Rahola. Resumeix a la perfecció el que sento. Visca el Pep!

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