Domingo 25 de Septiembre del 2016
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Un obispo que dio ejemplo de voto de pobreza.


Un obispo lega casi 12 millones de euros a un hospital chileno.
Obispo chileno millonario que aplicó su voto de pobreza inteligentemente. Podría ser uno de tantos epitafios de monseñor Sergio Valech, fallecido en el 2010 con una gran fortuna, que apenas tocó, y de la que se empieza a conocer su destino. La obra de caridad más relevante será la ampliación de un hospital público, que costará 11,7 millones de euros.

Hijo de un inmigrante sirio que se hizo rico con negocios inmobiliarios, se sabía que Valech era multimillonario, pero hasta ahora se desconocía qué había pasado con su herencia, calculada en unos 41 millones de euros.

El diario El Mercurio tuvo acceso al testamento, de apenas cuatro páginas, y ofreció los detalles este fin de semana, pese a que el obispo siempre intentó que sus donaciones, tanto en vida como después de muerto, se mantuvieran en estricto secreto.

Valech legó el 30% de su fortuna a la Iglesia Católica chilena para la construcción de templos, obras de beneficencia y auxilio a sacerdotes enfermos. El 70% restante lo donó a la Fundación Los Cedros, creada por él, y cuya tarea principal es financiar proyectos relacionados con la sanidad.

La fundación construirá una torre de siete plantas en la antigua Posta Central, el principal hospital público de Santiago, un centro con graves deficiencias.

El recinto sanitario está de actualidad porque una bacteria habría infectado a dos centenares de pacientes, de los cuales 36 habrían muerto, según denunciaron los médicos. El dinero de Valech, la mayor donación recibida nunca por el Ministerio de Salud, contribuirá a modernizar y descongestionar el hospital. El nuevo edificio llevará el nombre del prelado.

“A monseñor Valech le partía el alma que los sectores más vulnerables no tuvieran acceso a una medicina de calidad y por eso tomó la Posta Central y otros centros de salud como algunos de sus grandes desafíos”, explica a El Mercurio Humberto del Río, albacea del obispo y administrador de la fundación.

Del Río añade que Valech donó discretamente, en vida, un promedio de un millón de dólares anuales al hospital, mientras paralelamente realizaba múltiples obras de caridad.

Su albacea revela que la cadena que llevaba al cuello el obispo para sostener su cruz pectoral no era de plata, sino que la compró en una tienda de animales. Y que adquiría en un mercadillo los trajes negros que vestía.

Valech no pasó a la historia por ejercer ejemplarmente su voto de pobreza. Lo hizo por ser uno de los obispos chilenos más comprometidos contra la dictadura. Entre 1987 y 1992, fue el último responsable de la Vicaría de la Solidaridad, creada para proteger a las víctimas de la represión y que encauzó las primeras denuncias por violaciones de los derechos humanos. Años más tarde, el gobierno lo nombró presidente de la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura, que en el 2004 emitió el popularmente conocido como “Informe Valech”, donde se recogen las atrocidades de la dictadura.

Por tanto, otro epitafio de Valech podría ser: Obispo que fue gran defensor de los derechos humanos y dio ejemplo de voto de pobreza.

Robert Mur
Publicado en; La Vanguardia

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