Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Todos los días, un placer


Razones contra el pesimismo.
Debe de haber al menos una razón al día para sonreír. Y si no, Neil Pasricha decidió que la buscaría. Al fin y al cabo, le vendría bien, ya que no estaba para muchas carcajadas. “Vivía en un pequeño piso en la periferia de Toronto, mi matrimonio no iba bien y uno de mis mejores amigos estaba deprimido; trabajaba de 9.00 a 17.00, volvía a casa y me sentaba en el sofá a ver la tele. Estaba aburrido”, cuenta Pasricha. Así que encendió su lento ordenador, se conectó a Internet y tecleó: #1000. Broccolflower (una peculiar mezcla de brócoli y coliflor).

Era el 20 de junio de 2008 y era el big bang del blog 1000 awesome things. Desde entonces, cada día (salvo los sábados y domingos, porque “descansar el fin de semana también es una cosa maravillosa”) Pasricha publicaría en su página un detalle bonito de la vida, del número 1000 hasta llegar, justo el próximo jueves, al 1. “Al principio me leían mi padre y mi madre”, recuerda el canadiense. Pero “los viejos y peligrosos columpios de un parque” (#980, por cierto) fueron su trampolín para un salto inimaginable: “La web fark.com enlazó a mi blog. Luego lo hizo también Wired. Y pasé a tener 50.000 visitas”.

Cuatro años después las visitas han llegado a ser 45 millones, y al blog se han añadido tres libros que han sido superventas en EE UU y se han traducido a varios idiomas (aunque no al español).

En la sonrisa de Pasricha miles de usuarios han buscado una trinchera ante las ráfagas de pesimismo que les rozan. “Los periódicos ofrecen dramas diarios. Y en nuestras vidas también ocurren tragedias. Por eso hay que fijarse en lo positivo”, sugiere el bloguero.

Para ello el canadiense tiene tan solo tres reglas: “Deben ser cosas simples, gratuitas y universales”. Algo así como “689 cuando te sujetan la puerta del ascensor” o “304 mirar fijamente al fuego”. El resto de su receta consiste en una mezcla de intuición, mensajes que sus amigos le dejan en el contestador y las cientos de cartas con sugerencias que recibe. También recibe miles de comentarios agradecidos. O hasta desesperados. “Me escribió una chica que había sido violada, diciéndome que gracias al blog poco a poco había llegado a contárselo a su familia y a denunciar a su agresor”, recuerda Pasricha.

Resulta que la lupa cazaasombroso también refleja la imagen de quien lee. Empezando por su dueño. “Cuando mi mujer me dejó, escribí el 567, viendo la luz al final del túnel. Y cuando operaron a un amigo concebí el 576, apreciar la belleza de las cicatrices de tu cuerpo. Es mi autobiografía pero puede ser la de todos”, defiende Pasricha. Por decirlo a la manera del blog, las degustaciones gratuitas en el mercado del 582 o ese coche lentísimo que te obliga a frenar y que por fin se quita de en medio del 162 habrán provocado más de una sonrisa por todo el planeta.

A buscar más sonrisas va a dedicarse ahora Pasricha: “Llevo cuatro años muy ocupado. Pero tras describirlas, voy a intentar vivir las emociones que he contado”.

Aunque los títulos de crédito de 1000 awesome things le provocan cierta nostalgia, que parece trasladarse al blog. Antes del final, a Pasricha tan solo le quedan tres posts, unas pocas teclas. Algunas se las jugó ayer, de madrugada. Como otras 996 veces, como aquel 20 de junio de 2008, encendió el ordenador y escribió. Solo fueron cinco letras: “4. Today”.

Tommaso Koch
Publicado en: El País

Más información: 1000awesomethings

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