Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Lo que indigna es que haya privilegiados


¿Resignación o indignación?
Los ciudadanos que no entendemos mucho, o casi nada o nada, de economía, andamos estos años confusos y despistados. Ponemos buena voluntad en superar nuestras ignorancias: escuchamos intrigados las noticias del día, casi siempre malas, ponemos atención en los discursos o entrevistas a los políticos, más atención todavía a las intervenciones de expertos economistas, leemos las páginas económicas de los diarios… Pero aprendemos poco: todo nos parece misterioso, ininteligible, con un lenguaje que sólo comprenden los iniciados, si es que los hay. Hay cuestiones especialmente espesas para nuestras cortas mentes: las informaciones diarias de la bolsa, la razón por la cual los valores suben y bajan.

Sin embargo, en general, por el momento, a todo ello respondemos con resignación: es una crisis global, europea, occidental. Nosotros sólo somos un grano de arena en un gran desierto, poco podemos hacer.

Nos consolamos: la crisis será larga y dura, pero transitoria, volverán los buenos tiempos. Incluso nos culpabilizamos: vivíamos por encima de nuestras posibilidades, hemos abusado del Estado social, la responsabilidad es de todos…

Pero de vez en cuando nos llegan informaciones que convierten la resignación en indignación. El lunes de esta semana el diario económico Expansión publicaba en primera página un titular que decía: “La fortunas del Ibex han cobrado este año 300 millones de dividendos”. ¡Caramba! Y sigue: es un incremento del 7,2 % respecto al año pasado.

Vaya, vaya, algunos siguen viviendo por encima de “nuestras” posibilidades.

Estas fortunas, naturalmente, tienen nombres y apellidos, todos ellos muy conocidos, con ganancias desiguales. De más a menos y entre paréntesis los dividendos expresados en millones de euros: la familia Del Pino (65,2), la familia March (55,2), Alberto Cortina y Alberto Alcocer (43,7), Esther Koplowitz (43,5), familia Entrecanales (38,5), Florentino Pérez (37,8),José Lladó (15,7). Falta la mayor gran fortuna, Amancio Ortega, que no sé por qué razones todavía no se puede calcular, pero según los expertos, incluidas las acciones de su ex mujer Rosalía Mera, podría elevar la suma conjunta de 300 a 700 millones.

Seguro que mis amigos economistas dirán que esto es bueno, un signo de que remontaremos pronto, que España es más rica de lo que parece. Tal vez tengan razón, tendrán sus motivos. Pero entonces les replicaré que hablemos de impuestos. ¿Qué porcentaje de estos dividendos irán a las arcas públicas vía fiscal? Por IRPF llegarían a pagar entre un 45 y un 56% de sus beneficios brutos. Por impuestos sobre rentas de ahorro, incluidas las sicav, desproporcionadamente menos.

Quizás sea bueno para todos que haya ricos y muy ricos. Puede incluso que se lo hayan ganado. Lo que indigna es que haya privilegiados.

Francesc de Carreras
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Publicado en: La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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