Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Menos riesgo cardiovascular para los optimistas


Una visión positiva de la vida protege del infarto cerebral.
Ver la botella medio llena, relativizar los problemas… En definitiva, tener una percepción y expectativas positivas de la vida además de mejorarle el humor cada día le puede generar un beneficio extra en su salud. Si investigaciones previas habían señalado que las personas optimistas tienen menos riesgo de sufrir un ataque al corazón, ahora un nuevo estudio sugiere que su cerebro también está más protegido de los ictus.

Quizás sea tan simple como que las personas positivas tienen unos hábitos más saludables o lo contrario, que aquellas que siguen unas costumbres saludables tienden a estar más contentas y no concenden demasiada importancia a los escollos del día a día.

Y puede que sea éste el motivo por el que presentan menos riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, también conocido como ictus, infarto o derrame cerebral. El caso es que esa asociación es la que han detectado investigadores de la Universidad de Michigan en un estudio observacional realizado con 6.044 adultos de unos 50 años.

A cada participante se le evaluó su nivel de optimismo con el test revisado Orientación Vital, una herramienta ampliamente utilizada en la que se miden las respuestas con una escala de 16 puntos. Tras tener en cuenta numerosos factores que podrían influir en el desarrollo de un ictus, como tener una enfermedad crónica, el nivel sociodemográfico o las condiciones biológicas, psicológicas y comportamentales, se observó que por cada punto más en la escala se reducía un 9% el riesgo de sufrir un ictus agudo en los siguientes dos años.

“Los resultados sugieren que el efecto del optimismo en el ictus no es atribuible a otros factores psicológicos de riesgo para la enfermedad cardiovascular como la ansiedad, hostilidad, depresión, personalidad neurótica, pesimismo y un bajo afecto positivo”, explica los autores en su estudio, que ha sido publicado en la revista ‘Stroke’.

En este caso, el test empleado valoró de manera independiente el optimismo y el pesimismo, algo que en anteriores estudios no se había realizado ni tampoco habían incluido una muestra tan grande de participantes. “Investigaciones previas habían sugerido que ser pesimista o tener unas emociones positivas bajas y pasajeras estaban asociadas con un menor riesgo de ictus”, sin embargo, esta es “la primera vez que se demuestra una correlación entre optimismo y este trastorno”.

¿Qué hay detrás del optimismo?
En cuanto a la explicación que se encuentra en la base de este vínculo, los investigadores señalan que podrían encontrarse en diferentes mecanismos.

“Las personas que tienen un gran optimismo pueden estar involucradas en estilos de vida más saludables que minimizan los riesgo e incrementan la salud y el bienestar. Quizás, cuando las personas tienen una visión positiva de la vida, emprenden acciones más propensas a producir buenos resultados”, explican los autores.

Finalmente, aclaran que deberían realizarse más estudios para confirmar la vía por la que el optimismo conduce a un menor riesgo de ictus y también “para saber cuándo, cómo y por qué juega un papel protector contra este trastorno”.

Ángeles López
Publicado en: El Mundo

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