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La crisis y el cuento de los tres cerditos


La crisis contada a los niños.
“Papá, ¿qué es eso de la crisis del euro?”. Más que citar tipos de interés y deuda pública, el mejor modo de explicarlo es realizar una comparación con el famoso cuento de los tres cerditos y del lobo feroz.

Las crisis nos siguen sorprendiendo. Pero lo más sorprendente es sin duda el parecido de los comportamientos que las causan. Su repetición es tan frecuente que la sabiduría popular ha cristalizado el proceso en forma de fábulas y cuentos.

Si volvemos a leer desde la perspectiva actual el famoso cuento de Los tres cerditos, identificaríamos en él los pormenores de la crisis del euro. Sería, en otras palabras, la crisis del euro contada a los niños.

El cuento presenta una metáfora evidente de la crisis, el gran lobo feroz, y de sus causas, es decir, el comportamiento de los tres pequeños cerdos [en nuestro caso, los PIGS o ”cerdos” que es el acrónimo inglés de Portugal, Italia, Grecia y España, los países menos virtuosos de la eurozona]. Pero está repleto de aspectos de gran sutileza y su moraleja no es evidente.
La cabaña de paja: los más débiles

En primer lugar, están las apariencias con distintas caras de la imprevisión (la cabaña de paja y la casa de madera), que demuestran que a través de distintas vías se puede acabar debilitando la construcción económica y social.

A continuación, descubrimos que no es necesario ser excesivamente prudente y previsor: la casa de ladrillos no basta para protegerse del lobo, pues puede acceder a ella a través del conducto de la chimenea.

Por último, la moraleja nos da a entender que, sin ingenio y sin clarividencia (en este caso, la olla que le espera al lobo en la chimenea), ni siquiera las construcciones sociales más sólidas están protegidas.

Las sociedades más frágiles, cuyo símbolo sería la casa de paja, son aquellas que han carecido de competitividad, de crecimiento y de cohesión social. Desde la introducción del euro en 2002, Italia, Portugal y España han sufrido una pérdida de competitividad con respecto a Alemania del 9%, del 12% y del 19%, respectivamente.

Los privilegios de las empresas, ampliamente representados en los Parlamentos y en los Gobiernos de estos tres países, han impedido la adopción de reformas que habrían afectado a ciertas rentas en beneficio de la colectividad. Allí donde han prosperado estas rentas, la competitividad, la estructura productiva y la balanza de pagos han sufrido las consecuencias. Para mantener el bienestar ha sido cada vez más necesaria la desinversión de la riqueza y las desigualdades sociales han aumentado.
La casa de madera: Italia y Bélgica

Al igual que la casa de madera del cuento, las sociedades que han dejado que aumenten de forma desmesurada sus deudas públicas y privadas también son frágiles. Un ejemplo claro de ello son Italia y Bélgica: en 1999, estos dos países registraban la relación más alta de la eurozona entre deudas públicas y PIB (113%).

La considerable disminución de los tipos de interés, que fue posible gracias a la adopción del euro, permitió registrar ahorros importantes en el servicio de la deuda que los Gobiernos de Bélgica, a diferencia de los italianos, utilizaron para reducir esta última, en lugar de financiar los gastos corrientes.

El cuento de Los tres cerditos de Walt Disney acaba con un final feliz: los cerditos que construyeron su casa de paja o de madera escapan de las garras del gran lobo feroz gracias a la hospitalidad de su hermano, más astuto y previsor que ellos.

Acabamos de ver las formas que pueden adoptar la previsión y la imprevisión, pero ¿quién es el gran lobo feroz? ¿Qué es lo que aviva su apetito? ¿Y qué artimañas pueden neutralizarle?

El lobo: la especulación

El lobo del cuento encarna lo que se logra cuando se niega un peligro manifiesto. Se reviste de una apariencia externa, en nuestro caso, la de la especulación, pero en realidad, es la consecuencia de negarse a aceptar la realidad (en inglés es lo que se denomina denial).

Si dura demasiado tiempo, esta negación produce una acumulación de desequilibrios cada vez más difíciles de controlar. De este modo, cuanto más se empeñe la sociedad o la clase política en hacer caso omiso de la realidad, más peligroso es el lobo, es decir, la especulación.

La sucesión de acontecimientos es lo que hace de esta fábula un ejemplo esclarecedor: nos recuerda que, cuando la imprevisión de los imprevisores despierta el apetito del lobo-especulación, la previsión por sí sola no basta para proteger a nadie, ni siquiera a los previsores. Prueba de ello son los síntomas de contagio de los últimos días, que se extienden a los países más virtuosos de Europa del Norte y que dichos países no logran frenar.
Agua hirviendo: la astucia

Y aquí es donde entra en juego el ingenio: en la capacidad de reconocer que la implicación de los más fuertes no se puede limitar a un deber cívico de ayuda, sino que en cambio debe adoptar el carácter de una movilización de urgencia. El sentido cívico del contribuyente germano-finlandés o austriaco no es lo que determinará la dimensión del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), ni las responsabilidades del BCE en términos de estabilidad financiera.

La astucia debe ser el motor de las intervenciones excepcionales capaces de encarnar una amenaza creíble con respecto a la especulación, capaces de escaldarla, siguiendo las imágenes del cuento, y de hacer que huya. Según nos enseña este cuento, los países de la eurozona vivirán un final feliz y el euro podrá disfrutar de un futuro prometedor únicamente si los imprevisores se vuelven previsores y si los previsores se vuelven astutos.

Giovanni Majnoni
Fuente: Il Sole-24 Ore/Presseurope

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