Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Sexo y felicidad en la tercera edad


El sexo da felicidad.
La sexualidad a edades avanzadas es un indicador de felicidad. Según un estudio realizado con matrimonios mayores, aquellos que se mantienen activos en sus relaciones íntimas se muestran más felices que los que tienen un poco olvidada esta esfera.

Un total de 238 individuos casados de más de 65 años respondieron a cuestiones del tipo ¿Cuántas veces ha practicado sexo en los últimos 12 meses? Incluyendo como tal sexo vaginal, anal y oral. Adrienne Jackson y su equipo descubrieron que la frecuencia era un indicativo tanto de la felicidad en general como de la matrimonial, incluso teniendo en cuenta otros factores como la edad, el género, el estado de salud y la satisfacción por la situación financiera.

El 40% de los que no reportaban actividad sexual dijeron que eran muy felices con su vida en general. El porcentaje entre los que sí se mantenían activos (más de una vez al mes) ascendía al 60%.

Cuando se les preguntaba por su matrimonio, la diferencia era más notable. El 59% del grupo no activo sexualmente aseguraba ser muy feliz en pareja, frente al 80% de los matrimonios que preservaban sus relaciones íntimas. Así lo refleja una investigación presentada esta semana en Boston en el 64 congreso anual de la Sociedad Gerontológica de América (GSA).

No sólo se sienten más felices, “la percepción de su propia salud es mejor”, afirma Francisca Molero, directora del Instituto de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología.

Como explica esta experta, las relaciones sexuales son una capacidad más de la persona, al igual que el habla, la marcha, etc. “Si se dejan de usar, da sensación de tener un problema, una enfermedad o algo anormal y esto influye en la percepción de la propia salud”. En definitiva, “la función hace al órgano y hace que se sientan vivos”.

El deseo sexual persiste tras los 70
No hay muchos estudios que analicen estas cuestiones íntimas en la población madura y por eso trabajos como el presentado en Boston ayudan a conocer mejor esta faceta y su repercusión en la salud mental y física del individuo. Se trata de “una franja de edad olvidada pero cada vez son más, se conservan mejor, con más calidad de vida y más activos socialmente”, reivindica Molero.

Según Jackson, “la relación entre sexo y felicidad podría facilitar el diseño de intervenciones de salud sexual para mejorar la calidad de vida de estas personas”.

A pesar de lo que la gente piensa, agrega la especialista española, “las parejas estables de edad avanzada sí mantienen actividad sexual, siempre y cuando su salud se lo permita (no estén encamados o tengan demencia, por ejemplo)”. Y quienes no tienen pareja, siguen teniendo deseo. El problema es que persisten algunos sesgos como que la vida sexual se acaba en la madurez y “no es cierto”.

“Socialmente no está aceptado que las mujeres y los hombres a partir de los 70 tengan relaciones sexuales. Es más, cuando se quedan viudos o viudas, muchas veces es la propia familia la que les dificulta encontrar una pareja, pero ellos siguen enamorándose y teniendo deseo sexual”, aclara Molero. Siguen teniendo sus necesidades fisiológicas.

Laura Tardón
Publicado en: El Mundo

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