Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Los humanos somos más pacíficos que nunca


Una muy buena noticia que nos llega a En Positivo sobre el avance humano en la Paz. “Pesimistas, anti-capitalistas, conservadores y ecologistas, tomad nota: somos mucho más pacíficos que antes!“, afirma el psicólogo Steven Pinker* en la entrevista que presentamos a continuación. Tal vez la violencia actual le habría hecho creer lo contrario porque no tenemos experiencia de realidades pasadas. La conclusión la saca después de haber analizado los índices de mortalidad y sus causas a lo largo de la historia. Nos genera auténtico optimismo ver como cada vez somos menos violentos, cada vez más pacifistas.


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Steven Pinker

¿Qué le interesó en la historia de la violencia?

Me llamó la atención una gráfica que vi de ratios de pueblos y ciudades británicas durante el siglo XIV. Los ratios habían caído entre 30 y 100 veces. Eso me sorprendió, porque uno tiende a pensar en épocas medievales con campesinos felices conviviendo en comunidades muy unidas, mientras que pensando en el presente vemos muchas escuelas de tiroteo, atracos y ataques terroristas.

En el libro de Lawrence Keeley de 1996 War Before Civilization (Guerra antes de la Civilización) leí que estados modernos, como Alemania en el siglo XX o Francia en el XIX, tenían un ratio de muertes en marcos de guerra que fueron disminuyendo por las sociedades de cazadores-recolectores y cazadores-hortícolas. Eso también tiene una importancia significativa en términos de entendimiento de costes y beneficios de la civilización.

 

¿No es este tema un punto de partida para usted? Sus primeros libros se centran en cómo funcionan la mente y el cerebro…

Dos de mis primeros libros, How The Mind Works y The Blank State, no eran sobre el lenguaje, ni siquiera sobre la cognición, sino que sobre la naturaleza humana. En ellos hablo de la violencia, por ejemplo, la supresión de costumbres bárbaras tales como torturar a las personas hasta morir por herejía religiosa, reafirmar que la naturaleza humana está formada por muchos componentes -de los cuales algunos nos dirigen a la violencia y algunos nos alejan de ella. Inicialmente, en ambo libros, hablada de que la violencia ha disminuido y lo que esto ha implicado para la naturaleza humana, pero después consideré que los párrafos que les dediqué no eran suficientes, así que le escribí un libro entero sobre cada hecho.

 

¿Dónde encontró pruebas de cómo la violencia ha ido cambiando con el tiempo?

En tiempos prehistóricos, la principal prueba viene de la arqueología forense: una gran proporción de esqueletos que presentaban golpes en el cráneo, o puntas de flechas clavadas en los huesos, y también pruebas arqueológicas como fortificaciones. En cuanto al homicidio de los últimos milenios, aproximadamente, hay muchos registros en muchas partes de Europa referentes a la Edad Media. Y sabemos, por documentos de la época, que en el mundo antiguo, tuvieron lugar muchas crucifixiones y todo tipo de ejecuciones sangrientas.

Por lo que se refiere a datos acerca de las guerras, hay muchas bases de datos que estiman los muertos de guerra, y en épocas recientes los gobiernos y los científicos han trazado prácticamente cada aspecto de la vida, así que podemos tener un claro punto de vista sobre abusos de niños, abusos conyugales, violaciones y demás.

 

¿Cómo explica el declive de la violencia?

No creo que haya una sola respuesta. Una causa es el gobierno, es decir, la resolución de disputas de terceros: los tribunales y la policía tienen el monopolio en el uso legítimo de la fuerza. Si buscas comparaciones entre cómo es la vida bajo anarquía y la vida bajo gobierno, verás que la vida bajo gobierno es menos violenta. Las pruebas incluyen transiciones tales como del declive de homicidios en Europa desde la Edad Media, que coincidió con la expansión y la consolidación de los reinos; la transición de la anarquía tribal hasta los primeros estados. Viendo la película al revés, en los campos de hoy la violencia se pierde por las nubes.

 

¿Cree que el comercio también ayuda?

El comercio y el intercambio hacen que el valor de la gente viva sea más alto que el de la gente muerta, y eso significa que la gente tiene que intentar anticiparse a lo que la otra persona necesita o quiere. Envuelve los mecanismos de altruismo recíproco, como los biólogos de la evolución lo llaman, en oposición al dominio.

 

¿Qué más ha contribuido al declive?

La expansión de la alfabetización, el periodismo, la historia, la ciencia – todas las maneras que nos permiten ver el mundo desde el punto de vista de otra persona. La feminización es otra razón del declive. Al tener más poder las mujeres, la violencia se ve reducida, por muchísimas razones. En muchos aspectos, los hombres son el género más violento.

 

¿Ha cambiado la naturaleza humana, especialmente nuestra inclinación hacia la violencia? ¿O es más bien un cambio en cómo esta inclinación se manifiesta?

Me inclino por la segunda opción, aunque es inconcebible que la primera no haya pasado. Hemos evolucionado de tal forma que tenemos más partes pacíficas en la naturaleza humana que se han fortalecido, al menos en un lapso de siglos o milenios. En el libro hay un largo debate de porqué esto ha podido suceder: es, sin duda, biológicamente posible.

Pero algunos de los descensos son demasiado recientes como para poder ser explicados por selección natural, la cual tiene un límite de velocidad medido por generaciones. Así que la explicación más mezquina es que todos los cambios son medioambientales, más que genéticos, aunque sin descartarlos.

 

¿Porqué tanta gente cree que vivimos en tiempos tan violentos?

Creo que hay un buen número de prejuicios sistemáticos, uno de ellos es lo que yo llamo “miopía histórica”. Cuanto más te acercas al presente, mejor te acuerdas de los hechos, y creo que esto distorsiona nuestras impresiones de violencia. Somos conscientes de cada una de las masacres que ha habido cercanas al día de hoy, pero las que nos quedan lejos en la memoria son como árboles en el bosque sin que nadie oiga hablar de ellos.

 

Entonces, ¿usted cree que nos preocupa más la violencia ahora que antes?

Sí. Una vez hemos eliminado de nuestra mente formas de violencia, después se las calificará de violencia. La pena de muerte era una forma de vida. A los carteristas se les podía ahorcar. Ahora, al asesino más despiadado se le ejecuta sin dolor después de un proceso de apelación que puede durar décadas, y uno no puede hacer nada.

Así mismo, a la mente humana le encanta aprender sobre la violencia. Vende sangre. Si, ayer mismo, los medios de comunicación hubieran informado que en Buenos Aires, centenares de personas murieron mientras dormían, pero que cinco de ellas estallaron, esto último habría sido la noticia. De forma más general, cuando hay conflictos, nunca son titulares. A no ser que, sistemáticamente se exageren las muertes violentas en proporción a todas las muertes o dentro de la población, nadie lo va a querer escuchar.

 

¿Qué le diría a alguien que no entiende cómo una sociedad, capaz de luchar una segunda guerra mundial, puede ser menos violenta que las sociedades antiguas?

Le diría que se fijara en las cifras. En el libro muestro una tabla dónde la segunda guerra mundial figura en novena posición dentro de las atrocidades mundiales. Y un punto no es una tendencia – la segunda guerra mundial, en términos de historia, tuvo un valor atípico.

 

¿No es simplista sólo comparar las cifras de muertos en guerras antiguas y modernas? ¿Cómo tiene en cuenta la diferencia entre la naturaleza de la guerra y la tecnología utilizada?

Esto es parte de lo que yo cuestiono: digamos que, asumiendo que asesinar es igual de malo en todas las sociedades y en todos los tiempos, ¿fue la forma de guerra tribal cuantitativamente más destructiva para la vida humana que las formas de guerra modernas? Son cualitativamente diferentes, pero, de algún modo, ese es mi punto: sabiendo estas diferencias, ¿cuál fue el peor momento para ser un ser humano?

 

¿Con qué quiere que se queden los lectores de su nuevo libro?

Estar agradecidos por las instituciones que tenemos y no valoramos, en según qué aspecto, como el gobierno y el sistema judicial.  A pesar de estar hartos de abogados, policías y gobierno, la alternativa sería peor. Las fuerzas de la razón, la ilustración, el cosmopolitismo, el poder de la mujer – deberíamos estar agradecidos por todo esto y no sentirnos nostálgicos por la época en la que el mundo de todos era mucho más cerrado.

Esto también sirve en el caso del intercambio y del comercio. El capitalismo es un mundo sucio para muchos intelectuales, pero también hay un gran número de estudios que muestran que las economías abiertas y de intercambio libre están negativamente atadas con el genocidio y las guerras. Metería todo esto dentro de un mismo saco llamado “modernidad”.

 

¿Entonces, la modernidad tiende a ser menos violenta?

Sí. Hay una enorme corriente de nostalgia romántica entre muchos sectores de la vida intelectual – la derecha religiosa, la izquierda verde. Lo que espero recordar a la que gente es que la modernidad, y todos sus problemas, nos ha traído muchos regalos. El más importante es que alguien aprecie la reducción general de la violencia.

 

* Steven Spinker: es psicólogo experimental nacido en Canadá. Científico cognitivo y popular escritor, gran defensor de la psicología evolucionista y de la teoría computacional de la mente.

Fuente: New Scientist

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