Jueves 29 de Septiembre del 2016
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7 maneras de compartir que te pueden hacer feliz


Aunque podría parecer que no hay muchas noticias positivas en estos oscuros tiempos económicos, sí que hay uno destacable: mientras la gente tiene que hacer lo mismo con menos, descubre los beneficios de compartir. Compartir el coche, cooperativas de canguros y préstamos de herramientas, son algunas de las formas creativas que ayudan a la gente a no tener que comprar y a aprender a compartir los bienes y servicios que necesitan. Pero compartir puede darte más a parte de ahorrarte dinero. Nuevas investigaciones psicológicas sugieren que compartir fomenta la confianza y la cooperación dentro de la comunidad y contribuye al bien estar personal.



1.- Compartir es un acto recíproco, y el hecho de dar sólo te puede traer beneficios, desde salud física a felicidad personal. Un estudio, realizado en 2008 por el profesor Michael Norton y otros colegas en Harvard Business School, mostró que dar una cantidad de dinero a alguien mejora el bienestar de la persona, que gastándolo en uno mismo. El escritor y profesor de medicina preventiva en la Universidad de Stony Brook, Stephen Post, dice en su libro Why Good Things Happen to Good People (¿Porqué las Cosas Buenas Pasan a la Gente Buena?) que se ha demostrado que dar a los demás incrementa los beneficios para la salud en gente con enfermedades crónicas, incluyendo el VIH y esclerosis múltiples. Sonja Lyubomirsky, una investigadora de felicidad de la Universidad de California, Riverside, afirma que dar puede ser contagioso, yendo de lo personal a la comunidad. “Ser amable y generoso puede llevarnos a percibir a los demás de una manera más positiva y más caritativa”, escribe en su libro The How of Happiness (El Cómo de la Felicidad), y esto “favorece a un mayor sentido de interdependencia y cooperación en nuestra comunidad social”.

2.- El compartir puede causar la liberación de la oxitocina, una hormona que aumenta el sentimiento del bienestar. Paul Zak, director y fundador del Centro de Estudios Neuroeconómicos en Claremont Graduate Univeristy, estudia los efectos de la oxitocina en intercambios sociales. Ha descubierto que cuando la gente experimenta y comparte la gratitud, o cualquier sentimiento de compartir, su cerebro libera la hormona oxitocina. Aunque la relacionemos más con la lactancia materna, la oxitocina también alivia el estrés, mejora la función inmune y fomenta la confianza en las relaciones humanas, las cuales contribuyen a un mejor bienestar y felicidad. En sus estudios, Zak ha descubierto que una dosis de oxitocina puede hacer que la gente dé de manera más generosa y se sienta más empática hacia los demás. Los “síntomas”, además, pueden durar hasta dos horas. La gente “colocada” con oxitocina, puede incluso empezar un círculo vicioso, en el que la actitud generosa de una persona se pase a otra persona“. Sorprendentemente, cuando se comparte dinero o cuando la comunicación es a través de internet – un intercambio de páginas web – la oxitocina se libera. En uno de sus estudios, Zak descubrió que diez minutos twitteando generan tal cantidad de oxitocina que reduce las hormonas de estrés, una reacción similar a lo que uno puede sentir durante la comunicación en persona. Muchas páginas web, dice, tienen doble función: conectan la gente on-line y hacer que se encuentren cara a cara para compartir ideas. “Es por eso que compartir nos engancha, porque nos hace sentir bien en dos sentidos”, dice Zak.

3.- Compartir construye confianza, y la confianza está muy relacionada con la felicidad. Cuando la gente comparte cosas personales con un extraño, están jugando con la fiabilidad de esa persona, esperando que alguien se lo devuelva a lo largo del tiempo – devolviendo algo prestado a tiempo, en buena condición, etc. Tal y como dice Paul Zak, la confianza se desarrolla de forma natural. Esta experiencia de confianza nos lleva a una mayor felicidad personal, según dice John F. Helliwell, profesor emérito en economía, de la Universidad de British Columbia. Helliwell, que estudia el contexto social de la felicidad, descubrió que “la fiabilidad y la confianza….aparecen de forma independiente y sólidamente cuando se relacionan con la felicidad y la satisfacción vital”, y cuánta más confianza experimentamos en nuestras vidas, más felices somos. De hecho, la confianza es tan importante para la felicidad que cuando los científicos en la Universidad de Cambridge miraron qué países de la Unión Europea tenían mejores niveles de bienestar, se sorprendieron al no ser las que uno se espera que sean – las que tienen un buen clima, playas preciosas, o la mejor cocina – sino los que tienen un alto nivel de confianza entre la gente. “La confianza es un prerrequisito para la felicidad”, dice Eric Weiner en The Geography of Bliss (La Geografía de la Felicidad Absoluta). “No confíes solamente en el gobierno, sino que también en tus vecinos”.

4.- Compartir incrementa la interacción social positiva con los demás, la cual puede alargar la vida. Compartir puede unir a gente que en otras circunstancias no lo harían. De acuerdo con Paul Zak, los humanos tenemos una necesidad innata para las conexiones sociales y en compartir webs como SnapGoods o Groupon, que ayudan a ampliar nuestra base de amistades y conocidos. “Compartir nos ayuda a llegar a más gente”, dice. “Es una excusa para atraer a quien estás ayudando en ese momento”.  El estudio muestra que tener relaciones sociales positivas es básico para la salud física y mental. En un meta-análisis de investigación del 2010, Julianne Holt-Lunstad de la Universidad Brigham Young y sus colegas, descubrieron que tener más lazos sociales y menos aislamiento social prolonga significativamente la vida. Como investigador, John Cacioppo, escribe en su libro Loneliness: Human Nature and the Need for Social Connection (Soledad: La Naturaleza Humana y la Necesidad de Conexión Social): “Cuánto más extenso sea el altruismo recíproco nacido de la conexión social….mayor será el avance en salud, riqueza y felicidad”.

5.- Compartir invoca gratitud, y la gratitud está muy relacionada con la felicidad. No es tan sólo beneficiosa, además, cuando uno se siente agradecido por algún intercambio – una consecuencia natural al recibir ayuda en forma de compartir – también incrementa la felicidad personal. Robert Emmons y Michael McCullough, co-directores del proyecto de investigación sobre agradecimiento y gratitud, descubrieron que enseñar a estudiantes de universidad a “contar su suerte” y cultivar la gratitud les ayudaba a esforzarse más, a ser más optimistas y sentirse mejor en cuanto a la vida en general. Barbara Fredickson, una de las investigadoras pioneras en el origen de la felicidad, sugiere que cultivar gratitud en nuestras vidas diarias es una clave para incrementar la felicidad personal. “Cuando expresas tu gratitud en palabras o acciones, no sólo impulsas tu propio positivismo, también la de otra gente”, dice Fredickson. “Y durante el proceso, reforzamos la amabilidad y fortalecemos los vínculos entre nosotros”.

6.- Compartir disminuye la disparidad entre lo “que tenemos” y lo “que no tenemos”, cosa que mejora el bienestar. Cuando se comparten los recursos, más gente tiene acceso a los bienes y servicios que necesitan sin tener que gastar mucho dinero, y eso reduce la desigualdad económica. En un estudio del 2009, el profesor de económicas Friedel Bolle y sus colegas, descubrieron que los niveles más altos de felicidad se encuentran en países donde la brecha entre ricos y pobres es pequeña. En su libro The Empathic Civilization (La Civilización Empática), Jeremy Rifkin dice: “Viviendo en una sociedad donde se cumplen los esenciales para una vida cómoda, y en la que la brecha de riqueza e ingresos entre las personas es relativamente pequeña, los ciudadanos serán, probablemente, felices”, porque una distribución más equitativa conduce a “un fomento de la individualidad, mayor conexión, y una extensión de empatía y de consciencia”. Aunque compartir debería expandirse en todas direcciones e impactar seriamente en la desigualdad de la riqueza que hay en Estados Unidos, por ahora nos mueve en esa dirección.

7.- Compartir implica cooperación, y la cooperación ha sido esencial para la prosperidad humana. La necesidad de compartir empieza en la evolución humana, según dice el primatólogo Franz de Waal, autor de The Age of Empathy (La Era de la Empatía). Los primeros humanos se unían para cazar, recolectar alimentos, cuidar a los hijos y alertar de los depredadores, lo cual aumentaba sus posibilidades de sobrevivir. Incluso Charles Darwin, quien hablaba de “la supervivencia del que mejor se adapta”, escribió a favor de la cooperación en el mundo animal. Nosotros los humanos nos preocupamos por el bienestar de los demás prácticamente desde el día en que nacemos. Tal y como dice Alison Gopnik, de la UC Berkeley dice en el libro The Philosophical Baby (El Niño Filosófico), los investigadores han descubierto que incluso los niños de tan solo 14 meses intentan ayudar a un adulto sin que se le pida si él percibe que el adulto necesita ayuda. Compartir y cooperar son aspectos naturales en la conducta humana y cuanto más nos involucramos más incongruentes nos volvemos con nuestra herencia biológica.

Así que, si quieres tener mejores conexiones con los demás y contribuir a mejorar la sociedad, empieza a compartir todo lo que puedas con los demás. Puede que saques beneficies de una gran dosis de felicidad durante el proceso.

 

Publicado en Daily Good

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