Martes 27 de Septiembre del 2016
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Un avión solar sobrevuela Europa


Los aviones se han convertido en un medio de transporte esencial en nuestras vidas. El proyecto Solar Impulse está trabajando en un nuevo prototipo aéreo que funciona con luz solar, una mejora que haría que este invento resultara todavía más positivo.


Solar Impulse, una ventana para las tecnologías del futuro

 

 

Nadie se plantea que utiliza en exceso el avión para trasladarse de un lugar a otro. Al contrario. Este medio de transporte se utiliza cada vez con mayor frecuencia y cada vez el coste del billete es menor. La multiplicación del tráfico y de la oferta aérea redunda en una mayor comodidad y movilidad de millones de personas. Pero estos beneficios tienen un precio, y muy caro, para el planeta, para el medio ambiente y para la capa de ozono, afectados gravemente por la contaminación que causa el uso abusivo de estos aparatos.

Entre 1990 y 2004, los gastos de efecto invernadero de los aviones aumentaron un 87% y se estima que se duplicarán con creces de aquí a 2020. Se ha calculado que un pasajero que realiza un viaje de ida y vuelta entre Londres y Nueva York genera el mismo nivel de emisiones que se necesita para calentar una vivienda unifamiliar durante un año entero.

Ante esta perspectiva, no cabe duda de que tenemos que encontrar alternativas y pronto. Es así como nace el proyecto Solar Impulse, un prototipo de aeroplano solar. En un mundo dependiente de las energías fósiles, el proyecto Solar Impulse es una paradoja, casi una provocación: aspira a hacer despegar y hacer volar de manera autónoma, día y noche, un avión propulsado exclusivamente por energía solar y mantenerse así en vuelo durante varios días sin ningún tipo de combustible, para efectuar la vuelta al mundo, sin carburantes ni contaminación.

Puede parecer una utopía, pero el Solar Impulse ya ha demostrado este verano de lo que es capaz, completando sus primeros periplos internacionales que le llevaron a Bélgica, más tarde a Francia, donde la innovadora aeronave había sido presentada en el Salón Aeronáutico de Le Bourget y, tras poco más de 12 horas de vuelo, a la localidad suiza de Payerne.

El Solar Impulse es un aparato de vuelo cuyas alas son similares a las de un Airbus A340 (63,40 metros), que posee cuatro hélices y pesa 1.600 kilos. Sólo emplea la energía que producen las 12.000 células fotovoltaicas que cubren sus alas y que alimentan cuatro motores eléctricos de una potencia de 10 caballos de fuerza cada uno y que a su vez se alimentan con la energía de baterías de litio polimerizado.

Dos hombres, pioneros e innovadores, ambos pilotos, garantizan el desarrollo de Solar Impulse: Bertrand Piccard, psiquiatra, aeronauta, autor de la primer vuelta del mundo en globo sin escalas, es el iniciador y el Presidente. André Borschberg, ingeniero, licenciado en ciencias de la dirección, piloto de caza y piloto profesional de avión y de helicóptero, es el Director General.

Este prototipo aeronáutico marcó un hito en la aviación el pasado mes de julio al completar un vuelo de más de 26 horas continuas utilizando, exclusivamente, la energía del sol que había captado de día. De esta forma batió el récord de duración de vuelo de aparatos de su naturaleza.

El objetivo a largo plazo del equipo que lleva adelante esta experiencia e srealizar una vuelta al mundo en cinco etapas entre 2013 y 2014, si bien es cierto que antes se espera construir un segundo prototipo más grande y mejorado.

Aunque su aplicación comercial todavía es lejana, queda patente esta tendencia de ir sustituyendo, poco a poco, los combustibles fósiles por otras formas energéticas más limpias y responsables con el medio ambiente.

 

 

 

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