Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Soluciones al dolor de espalda


Cuando los seres humanos adoptamos la postura erguida se amplió nuestro rango de visión y tuvimos por fin las extremidades superiores libres, lo cual nos permitió una evolución más rápida. Sin embargo, nuestra espalda se ha visto desde entonces obligada a soportar un peso mayor, además de guardar el equilibrio y amortiguar las sacudidas de la marcha, por lo que a menudo se resiente y es frecuente que suframos contracturas o tirones debido a las malas posturas. Afortunadamente, estos dolores no sólo puede prevenirse: en la mayoría de los casos también es posible eliminarlos.

A la hora del diagnóstico, el elemento primordial es el examen clínico y la radiografía, que permitirá distinguir si el dolor proviene de una patología osteo-articular de la columna, o bien si, como sucede en la gran mayoría de los casos, se trata de una alteración funcional, en cuyo caso existe gran dolor por contractura muscular.

Mientras que el dolor en el cuello y parte alta de la espalda (cervical) suele deberse a contracturas por tensión y malas posturas, en la zona dorsal y baja las causas habituales son esfuerzos, malos movimientos y también posturas incorrectas. En la parte superior de la espalda es frecuente que los músculos de la nuca o los que van hacia los hombros (trapecios) se tensen excesivamente. Como si fueran riendas de un caballo, tiran de las vértebras, provocando contracturas.

Las contracturas en esta zona se originan en un alto porcentaje por tensiones nerviosas. También se deben a la realización de actividades con la nuca tensa y la vista fija en un mismo punto, como trabajar con el ordenador o conducir a alta velocidad durante varias horas.

El dolor dorsal y lumbar crónico se debe generalmente a una mala postura o a la manipulación de objetos pesados de forma incorrecta. El sedentarismo y la laxitud de los músculos abdominales son grandes responsables de las dolencias lumbares.

El ejercicio resulta clave no sólo para paliar el dolor, sino también para evitar las posibles molestias y contracturas. Los especialistas recomiendan ejercicios de fitness : bicicleta, cinta, caminatas, tres veces por semana. Y es básico realizar ejercicios abdominales, que ayudan a mantener firme la columna.

Por otra parte, cada 60 minutos hay que interrumpir la tarea que se está realizando y caminar (si la dolencia es lumbar) o mover la columna cervical.

 

Lo que se debe y no se debe hacer

Aunque cada dolor de espalda tiene su origen y cada cuerpo es único, estos son algunos de los consejos de los expertos:

  • No es aconsejable realizar deportes que impliquen rotación de la columna con esfuerzo, como el squash, el windsurf o el kayak.
  • Los deportes que requieren fijar la vista, como el tenis, producen contracturas cervicales.
  • Hasta que la cincha abdominal esté fuerte, no es recomendable hacer ejercicios de brazos con carga que tense los trapecios.
  • En abdominales: no se debe hacer fuerza con el cuello.
  • Se aconseja realizar abdominales, siempre con rodillas dobladas.
  • Natación: en el agua se anula el efecto de la gravedad y se amplían los movimientos articulares.
  • Yoga: es una de las pocas técnicas que trabajan seriamente la columna.

 

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