Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Cómo dominar el reino de las redes sociales


Resaltamos este artículo en el que el propio autor de El Alquimista, apoya las nuevas tecnologías como herramienta de transmisión de un conocimiento y esnseñanza que nos permiten avanzar como civilización, sin perder la perspectiva de lo humano y buscano una mayor integración de los seres en el planeta. Un escritor referente, que ha sembrado millones de esperanzas en todo el mundo y que hoy, apuesta por las redes sociales. Sin duda, una buena noticia.

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El acto de escribir me permite sentirme realmente vivo. Habiendo vendido 140 millones de libros en todo el mundo (a un promedio de tres lectores por ejemplar, he llegado a más de 400 millones de personas), siempre me he preguntado quiénes de esos lectores eran los que entendían exactamente lo que yo decía. ¿Cómo podrían países con culturas tan diferentes, como Israel e Irán, por ejemplo, estar interesados en mis libros? Cuando comencé a usar los medios de comunicación social, sin ningún tipo de ayuda o planificación, fueron dos cosas las que me guiaron: la curiosidad de saber quién lee mi trabajo y el desafío de escribir desde una plataforma diferente.

Mi participacion en redes sociales ha sido instintiva. Pero, para mi sorpresa, hace poco, al iniciar una sesión en Facebook, me di cuenta de que tenía más seguidores que Madonna.

En el momento en que escribo estas líneas, la cantante que admiro y respeto tiene seis millones de “Me gusta”, mientras que yo estoy cerca de los 6,5 millones. ¿Cómo puede un escritor —relativamente desconocido en Estados Unidos— llegar a tanta gente?

Hice una pequeña lista en relación con ello.

A. En el principio existía la tradición oral. La gente se contaba historias, reía y lloraba junto con el autor, hasta el siglo XV, cuando se inventó la imprenta. Las ideas comenzaron a viajar mucho más lejos y a una velocidad mucho mayor, y el autor de esas ideas se convirtió en un personaje abstracto.

B. Nace la torre de marfil de la literatura. Interferir en la vida humana sin haber visto jamás sus caras es un atributo de los dioses, y la mayoría de los escritores comenzó a pensar que encajaba en esa categoría. Conscientes de que podían ejercer su influencia sin ser vistos, alimentaron el mito de la sabiduría que estaba por encima de los mortales, en algunos casos debido a la timidez, o a la arrogancia, o simplemente porque creían que ya no reflejaban su propio trabajo. Al mismo tiempo, los lectores estimularon esta relación distante: la palabra impresa se convirtió en “la verdad”, la perspectiva final.

C. Internet destruye la torre. A finales del siglo XX tuvo lugar una ruptura radical. De repente, el autor y el lector podían otra vez estar en contacto, en tiempo real.

Y yo pensé: ¿por qué no aprovechar la oportunidad? Comencé con un blog y luego me concentré en dos redes sociales, Facebook y Twitter (que recién había sido lanzada. Yo vengo twitteando desde 2007). Podía hablar con la gente que, por la naturaleza de haber leído mis libros, entendía mi alma.

D. El lenguaje cambia. Por supuesto, podría usar estas redes sociales solamente para promocionar mis libros, ¿pero con qué fin? El arte de escribir, no se limita a la impresión de libros, sino al acto de comunicar un mensaje. Una voz interior me dijo: “no seas prepotente. Lo que uno y cualquier otro escritor quiere es ser leído por el mayor número de personas posible. Así que utiliza este lenguaje y consíguelo”. He creado lo que llamo “lectura en 20 segundos”, adaptando historias y reflexiones para el período de tiempo más largo que una persona dedicará en un sitio web.

E. El lector ya no es pasivo, sino activo. Al descubrir quiénes eran mis lectores, también comprendí que teníamos muchos intereses en común. He creado varios temas de discusión en mi blog, que van desde el matrimonio a la piratería en Internet. También abrí una página para que puedan intercambiar comentarios sobre mis libros entre ellos, sin ningún tipo de censura.

F. El lector es ahora un compañero, un acompañante de viaje. Es tu compañía lo que ellos quieren, no la de uno de tus colaboradores, y los lectores pueden identificar, casi de inmediato, quién es el que está del otro lado de la página web, porque ya han leído tus libros y conoce tu alma.

En la actualidad, dedico tres horas de mi día a esta interacción. Aunque la mayor parte de mis actividades que tienen que ver con mi carrera literaria es delegada a gente que pertenece a mi entorno, como mi agente, mi editor y los vendedores de libros, tengo el tiempo y el placer para este contacto directo.

Y cuando te gusta lo que haces, las cosas siempre funcionan.

Publicado en The Wall Street Journal

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