Martes 27 de Septiembre del 2016
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Luz sin energía


 

¿Qué puedes hacer con una botella de plástico una vez te hayas bebido su contenido? Tirarla es una opción, usarla como jarrón es otra, pero proveer de luz a uno de los barrios marginales de Manila, Filipinas, es otra todavía mejor.

Parece increíble, pero esta iniciativa existe realmente. Ha sido denominada “un litro de luz” (isang litrong liwanag), y está siendo desarrollada por estudiantes del MIT (Massachusetts Institute of Technology) que, en colaboración con la fundación filipina Myshelter Foundation, busca atrapar la potencia del sol en una bombilla casera de ultra-bajo coste, para así traer la luz a las casuchas oscuras y tristes que llenan los barrios menos favorecidos del mundo.

El procedimiento para construir la bombilla es muy barato y tan sencillo como el principio lumínico en el que se basa: se llena una botella de agua limpia, destilada o purificara para lograr una mayor claridad, y se le añaden 3 cucharaditas de lejía para luego cerrar el tapón herméticamente. La lejía evita la formación de moho durante cinco años, para que el agua se conserve lo más clara posible.

Un vez preparada la mezcla, se introduce la botella en un agujero en el tejado que se sella con silicona; o en una lámina de fibra de vidrio, que se ajusta con calor al cuerpo del envase para evitar las posibles goteras. Ya solo hace falta sentarse a esperar a que salga el sol por la mañana.

Estas bombillas caseras emiten luz equivalente a una bombilla de 55 vatios de electricidad. Todo gracias a los rayos del sol, que viajan en vertical a través del envase y al toparse con el líquido generan una refracción horizontal de 360 grados que ilumina toda la habitación. Es cierto que este invento no funciona de noche, pues se limita a reflejar la luz solar. Sin embargo, resulta una solución muy útil para muchas de las oscuras y estrechas viviendas de Manila, que no tienen acceso a la electricidad ni tan siquiera ventanas.

Desde abril de este año se han instalado más de 10.000 botellas en los tejados de la Manila metropolitana y la cercana provincia de Laguna. Y los que las tienen no dudan en decir que el resultado “es tan brillante que hasta cuesta trabajo mirar a las botellas”. Este proyecto ha reducido el número de incendios, puesto que la única fuente lumínica con la que contaban los usuarios de este invento eran las velas.

Esta bombilla solar, 100% sostenible y cuyo éxito se basa en ofrecer una tecnología simple y fácilmente replicable, capaz de ocuparse de las necesidades básicas de las comunidades en desarrollo, es un excelente ejemplo de cómo una idea sencilla puede cambiar de forma tan positiva la vida de miles de personas.

 

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