Jueves 29 de Septiembre del 2016
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¿Y si el sistema chino fuera mejor que el occidental?


“Los chinos son muy felices de tener más dinero y no les interesa la democracia”

Entrevista a Loretta Napoleoni, periodista y economista.

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En occidente, vivimos convencidos de que nuestra democracia y nuestro sistema económico son los mejores sistemas posibles o, como mínimo, los menos malos. Pero, con el inicio de la crisis económica, la alarma de “error”, que en un principio nos llegaba como un tenue sonido lejano, se ha convertido ahora en un repiqueteo irritante: cierre de empresas, recortes en servicios sociales, bajadas de sueldos, más trabajo temporal, subida de tasas en la universidad… Nuestra democracia hace tiempo que sufre de migraña crónica y el capitalismo se ha alejado de la producción, de lo material, para convertirse en algo irreal, intangible, sólo controlado por los mercados, eufemismo que utilizamos para referirnos a los especuladores.

Es tiempo de reflexionar sobre si debemos plantearnos un cambio de rumbo, de estrategia, visto que la calidad de vida de nuestros jóvenes puede que no sea mejor que la de sus padres.

La periodista y economista Loretta Napoleoni, experta en terrorismo y autora de los best seller ‘Economía canalla’ y ‘La mordaza’, plantea en ‘Maonomics’ (ed. Paidós) una tesis provocadora: ¿y si el sistema chino fuera mejor que el occidental?. Para Napoleoni, el control del Partido Comunista sobre las finanzas del gigante asiático es la clave de su éxito económico y un ejemplo a seguir por parte de nuestros gobernantes.

– Si tenemos en cuenta el modelo chino, ¿es la democracia un obstáculo para el desarrollo económico de occidente?

– En términos económicos no. Pero la democracia tal como la tenemos hoy no es real. En los últimos 20 años, en el periodo de la globalización, nuestra democracia ha actuado a favor de la oligarquía del dinero y no a favor de la población, es por eso que no funciona y países como España o Italia tienen problemas económicos que no tenían antes.

– ¿Las reformas constitucionales que se están llevando a cabo en Europa son un ejemplo de políticas influenciadas por la oligarquía financiera?

– La reforma constitucional no acabará con los problemas. Deberíamos perseguir políticas de igualdad y evitar que haya diferencias tan grandes entre el sueldo de un banquero y el de un minero. Este es el problema: en 20 años el 1% del a población se ha hecho más rica y el 99% más pobre. La reforma constitucional no lo resuelve.

– ¿Por qué opina que los chinos lo están haciendo mejor en materia económica que occidente?

– En China los políticos controlan la economía. Uno de los problemas de España es el sentimiento del mercado internacional hacia su la política económica. Zapatero está limitado por el mercado internacional, los chinos no tienen ese problema porque su mercado financiero no es abierto. No han querido abrirlo porque temen las consecuencias. La globalización es positiva para los chinos porque la han controlado. En occidente dependemos de cómo nos tratan los mercados, estamos a merced de la especulación, y eso nos perjudica. Hoy España e Italia no se pueden defender de los especuladores porque los mercados están totalmente abiertos.

– ¿Qué beneficios aporta el modelo chino a su población que no aporte el capitalismo occidental?

– Es un modelo muy similar al de la Revolución Industrial inglesa. La diferencia está en su relación con la globalización financiera: sólo los chinos pueden invertir en una sociedad china. Como extranjero puedo comprar títulos de una sociedad china en la bolsa de Hong Kong, donde hay una situación híbrida, pero no lo puedo hacer en Shanghái. Este control financiero es el elemento más positivo del éxito increíble de China.

– Usted ha comparado el modelo chino con la Revolución Industrial inglesa. Cuando los obreros ingleses fueron conscientes de su explotación, empezaron a exigir más derechos. ¿Ocurrirá tarde o temprano lo mismo en China?

– Ha ocurrido. En los últimos 10 años hemos visto muchísimas manifestaciones de obreros contra el sistema de explotación, pero esas noticias no salen en nuestros periódicos. Hay una presión muy fuerte de los trabajadores para mejorar condiciones de trabajo salariales, aunque no tienen sindicatos. El trabajador chino sabía que iba a ser explotado y lo ha aceptado porque sabía que sería positiva para su vida económica y social. Es una explotación temporal. El trabajador chino tiene una conciencia a diferencia del trabajador de la Inglaterra del siglo XVIII. Es por eso que el desarrollo de las condiciones económicas y sociales en China es muy rápido, estamos hablando de 20 años. En Inglaterra los obreros tardaron un siglo hasta llegar a un punto de confianza tan alto como para cambiar su situación.

– ¿De verdad cree que la situación de explotación será temporal? Cambiarla no le interesa ni a los empresarios occidentales ni al Gobierno chino.

La idea de que el Gobierno chino explota a su población es falsa. En China hay un contrato social entre la población y el Partido Comunista. Los chinos mantienen al partido en el poder si este garantiza el crecimiento económico y una vida social y económica mejor. Por tanto, no se puede hablar de explotación, sino de desarrollo. El objetivo final del Gobierno chino es mantener su poder con un consenso nacional hasta que el mercado chino se desarrolle totalmente.

Cuando lleguen a ese nivel, China no necesitará a nadie más que a si misma. Hay 1.300.000 millones de chinos, un mercado tres veces más grande que el mercado americano y el europeo juntos.

– ¿Cree que con el bienestar económico será suficiente para mantener al partido en el poder?Cuando la población empieza a tener sus necesidades básicas cubiertas, entonces empieza a pensar en otro tipo de bienes como la libertad de expresión, el pluralismo político…

China tendrá problemas cuando llegue al final de su desarrollo, pero la historia su nos dice que siempre buscan nuevas alternativas. Cuando lleguen a ese nivel, veremos un cambio radical en su organización política. Puede que el Partido deje de existir o que haya una descentralización del poder de Pekín y que se desarrolle como una confederación al estilo de EE.UU… Pero no va a ocurrir a medio plazo, todavía hay regiones que no están desarrolladas y otras que son muy difíciles de desarrollar.

– Si su sistema es tan sólido, ¿por qué el Partido Comunista teme tanto la disensión?

– Los chinos siempre han tenido miedo del mundo. Tratan de crear un círculo de protección, una Gran Muralla, pero esas políticas no son modernas. Hoy, con internet no hay límites, todo está muy abierto y es muy difícil de controlar. Todo el mundo piensa que en China hay mucho control en la red, pero yo he podido comprobar que se puede tener acceso ilimitado a todo lo que se quiera buscar en inglés.

– ¿Incluso páginas como Amnistía Internacional?

– Todo. Pero a los chinos no les interesan las historias de occidente, pensamos que todos quieren la democracia, pero no es verdad. Hay un grupo de intelectuales muy sofisticados que reclaman la democracia, pero son una élite. La mayoría de los chinos están muy muy felices de tener más dinero que antes, de vivir en casas mejores, de comprar televisiones, coches, no piensan en la democracia y tampoco la quieren porque ven que tenemos muchísimos problemas. ¡Los chinos que ven que en España hay un 34% de paro juvenil no quieren la democracia española!

– La libre circulación de ideas es fundamental para la creatividad y, por tanto, para el progreso económico. ¿Tiene o tendrá China una clase creativa?

– Los chinos no saben cómo manipular su imagen para hacer que el mundo les quiera. El marketing, todas estas cosas relacionadas con la creatividad no las tienen. Creo que es una limitación, pero en términos industriales, en términos de desarrollo, hay creatividad tecnológica y científica.

– ¿Pero una empresa como Apple sería posible?

– No. Apple es una producto de occidente, por supuesto. La idea de Steve Jobs de una vida virtual no podía ser concebida sin una libertad total. La creatividad como la concebimos nosotros, una creatividad postindustrial no existe porque no hay este tipo de libertad.

– ¿Cuál es su pronóstico, que ocurrirá con la democracia occidental? Deberíamos mirar con menos prejuicios el sistema chino?

– Existe un riesgo muy alto de que Italia quiebre. Si esto ocurre, todos los PIGS deberán salir del euro. Si esto ocurre, vamos a necesitar un sistema radicalmente diferente, pero puede ser una situación positiva, puede ser el elemento que necesitamos para bloquear la degeneración de nuestra democracia. El modelo chino nos demuestra que el rol del Estado y del Gobierno es de servir al pueblo, no a las élites. Los chinos lo saben, porque la historia de China es una historia de revolución. Cuando una dinastía no funciona, se hace una revolución y se cambia por otra. El Partido Comunista es la última dinastía. Esta es la lección de China. Su modelo no es el que queremos, pero algunos elementos, como el del rol del Estado, nos ayudan a reflexionar sobre nuestros errores.

Marina Meseguer

Publicado en: La Vanguardia

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