Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Un volcán artificial para frenar el calentamiento global


Grandes esperanzas puestas en el volcán de Norfolk.

Si pensamos en la palabra “creatividad” nos vendrán a la mente instantáneamente nombres de artistas famosos, cuadros, piezas musicales, quizá algún edificio grandioso… pero curiosamente no relacionaremos esta palabra con ningún científico ni su descubrimiento, a pesar de que la creatividad es un elemento clave en la investigación científica.Y si no termináis de verlo, echad una ojeada al experimento que quieren llevar a cabo un grupo de investigadores del Reino Unido el próximo mes de octubre: pretenden bombear agua a un kilómetro de altura con una manguera en suspensión, para hacer llegar partículas de sulfato a la estratosfera con la finalidad de frenar el calentamiento terrestre.Si tenemos en cuenta que la creatividad es la facultad de estructurar la realidad, desestructurarla y reestructurarla en formas nuevas, este es sin duda el ejemplo perfecto.

Los científicos, a la hora de desarrollar este creativo sistema de tuberías, se han inspirado en los efectos de refrigeración que la erupción volcánica del Monte Pinatubo, en Filipinas, tuvo en la Tierra.

Si este primer experimento saliera bien, el proyecto podría ampliarse y algún día se podrían llegar a arrojar partículas de sulfato a la estratosfera a una altitud de 20 kilómetros, con el apoyo de 20 globos de hidrógeno del tamaño de un estadio cada uno, para así reflejar y devolver parte de la energía solar al espacio, poniendo freno a algunos de los efectos del calentamiento global.El objetivo es la geoingeniería, o la “deliberada manipulación a gran escala del medio ambiente planetario”, en palabras de la Royal Society de Londres, que presta asesoramiento científico a los responsables políticos.Sin embargo, los desarrolladores de este colosal proyecto, conscientes de que este tema resulta controvertido y despierta muchas opiniones tanto a favor como en contra, dejaron claro en el Festival Británico de la Ciencia, que se celebró del 10 al 15 de septiembre en la ciudad de Bradford, que esto no es más que un experimento científico y que no tendrá ningún tipo de impacto sobre el medio ambiente o el clima. Recalcaron además el hecho de que esta es la primera vez que se pone en práctica la geoingeniería fuera de los laboratorios y que futuros proyectos dependerán de los resultados que se obtengan en los próximos meses.

Quienes se oponen a la geoingeniería basan sus argumentos en que el mero hecho de hablar de proyectos como este desvía la atención del que debería ser nuestro principal objetivo: reducir urgentemente las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Por otro lado, Matt Watson, profesor de la Universidad de Bristol y director de este experimento, asegura que este tipo de tecnología no pretende ser, en ningún caso, un sustituto de los planes de reducción de las emisiones de dióxido de carbono, sino que se desarrollan como una ideas que podrían llegar a utilizarse en caso de una crisis climática aguda.Teresa G. OriveEn PositivoFuente: The Independent

1 comentario

  1. salvador Responder

    considero que es mejor tener siempre una alternativa como la que se esta planeando, pues sabemos que las emisiones de co2 todavia sera una batalla dificil de ganar por los intereses economicos que representan.

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