Jueves 29 de Septiembre del 2016
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El dinero no da la felicidad, el tiempo sí


Menos trabajo y más vida

El dinero no da la felicidad, el tiempo sí

 

En tiempos de crisis todos tenemos que arrimar el hombro y hacer un esfuerzo extra, trabajar más y tratar de levantar la economía del país… ¿no es así? Bueno, pues aunque parezca una locura, hay algunas teorías que indican todo lo contrario: reducir la jornada laboral es un paso clave hacia la solución de la crisis y del desempleo, al tiempo que nos proporciona una vida más sana y de mayor calidad.Sí, ya lo sé, va contra la idea habitual de trabajo y esfuerzo que esta sociedad lleva años inculcándonos pero, si nos paramos a reconsiderar esta teoría, resulta del todo lógica: Menos horas de trabajo por individuo significa un mayor número de puestos de trabajo disponibles para las personas que los necesitan. Así que cobraríamos menos, por supuesto, pero también trabajaríamos menos y tendríamos más tiempo para nosotros mismos.

Cobrar menos dinero no significa una reducción de la calidad de vida, al contrario, pues quienes viven con menos ingresos, por lo general, consumen menos, dedicando más tiempo a su hogar y a la familia, y llevando un estilo de vida más relajado que se traduce en un incremento de la calidad de vida.

Actualmente la mayoría de los economistas se centra exclusivamente en el crecimiento como un mecanismo para la creación de empleo. Se olvidan de que la disminución de horas laborales puede ser también un motor importante de la economía, como apuntan los datos históricos.El estancamiento de la economía, por duro que resulte, representa una oportunidad para la expansión del trabajo a tiempo parcial. De hecho, durante el primer año de crisis, fueron muchas las empresas que evitaron despidos reduciendo la jornada laboral a través de excedencias, vacaciones no pagadas, semanas laborales de cuatro días y horarios más flexibles.La clave está en que si ganamos menos, gastamos menos y contaminamos menos. Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores suecos demostró que cuando en un hogar se reducen las horas de trabajo en 1%, sus emisiones de C02 descienden en un 0,8%. La explicación es clara: si se dedica más tiempo a ganar dinero, esas horas en el trabajo nos impiden realizar tareas diarias como cocinar, por lo que los productos han de comprarse ya procesados. Quienes tienen más tiempo, pueden dedicarlo en satisfacer estas necesidades por sí mismos. Así, pueden tender la ropa en vez de usar la secadora, cocinar o incluso cuidar un pequeño huerto.

Últimamente está volviendo la tendencia del “hazlo tú mismo”. Los motivos son tanto la coyuntura actual, porque en tiempos de crisis la gente tiene más tiempo y menos dinero, como un cambio cultural, porque la gente disfruta haciéndolo. Hay cada vez más personas que están recuperando prácticas artesanales que habían quedado casi olvidadas, tales como la talla de madera, la costura, el patchwork o la artesanía con cuero.

Quienes se involucran en estas actividades lo hacen porque disfrutan y porque obtienen productos de mejor calidad que los procesados industrialmente. La gente está volviendo la vista a la naturaleza y actividades como la agricultura, la caza o la pesca ya no son una dura obligación de la que depende la economía familiar, sino que son actividades agradables, que se realizan de forma voluntaria.Hay quien, además, ha encontrado en estas actividades de autoabastecimiento una oportunidad de negocio. Realizar tareas que resultan agradables nos permite desarrollar capacidades, descubrir nuestras habilidades, disfrutar con ellas y mejorar nuestra autoestima. Si además se pueden vender y obtener un beneficio de estos productos realizados de forma artesanal, mejor que mejor. Con esta especialización, el autoabastecimiento se convierte en una vía para la incubación de un conjunto de pequeñas y prósperas empresas que hacen despegar la economía sostenible.

Sin duda, este cambio de menos trabajo y más producción y autoabastecimiento casero a gran escala requiere un cambio en los sistema políticos y sociales. Las instituciones han de apoyarlo para que deje de ser una utopía y pueda realizarse.

Sin embargo, todos podemos poner nuestro granito de arena para conseguir una jornada laboral más corta y una mayor autosuficiencia. Este cambio representa todo un reto, desde luego, porque estamos acostumbrados a un ritmo de vida con ciertas comodidades a las que tememos renunciar. Pero la idea del autoabastecimiento está cobrando fuerza porque, a la hora de la verdad, la vuelta a las tareas artesanales,  a hacer las cosas por uno mismo a la vez que se respeta la naturaleza y a disfrutar del tiempo con la familia y los amigos, nos aporta mucha más felicidad que las últimas novedades en tecnología móvil o el coche más potente del mercado.En Positivo

1 comentario

  1. DAVID Responder

    HACE UNOS DIAS PENSE LA MISMA IDEA QUE TU.

    NO ES TAN DESCABELLADO BAJANDO LA JORNADA LABORAL POR LEY . LAS EMPRESAS TENDRIAN QUE REGULAR LOS HORARIOS CONTRATANDO A MAS TRABAJADORES Y CON AJUSTE DE IMPUESTOS . EL PARO DESCENDERIA MASIVAMENTE .

    Y ESPAÑA MEJORARIA EN CALIDAD DE VIDA.

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