Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Compartir y alquilar vs comprar


Comprar o no comprar, esa es la cuestión.

La vida en las grandes ciudades se caracteriza, entre otras cosas, por la falta de espacio. Los urbanitas viven en pisos en los que acumular objetos voluminosos resulta poco práctico y mucho menos si son de aquellos que se usan una vez cada seis meses. La amplia oferta en infinidad de servicios públicos e incluso la posibilidad de disponer de determinados objetos cuando realmente se necesitan está modificando la conducta de los consumidores. Además, resulta obvio que los ciudadanos prefieren gastar su dinero en varias y diversas experiencias antes que en un pequeño número de compras caras.

Diversas marcas se están percatando de que las tendencias de consumo están cambiando. Los consumidores encuentran muchas más ventajas en el hecho de tener acceso a ciertos servicios y bienes de consumo antes que a poseerlos. Los atractivos son varios:-     La posesión tradicional implica un cierto nivel de responsabilidad, coste y compromiso, cuando los consumidores buscan vivir experiencias y no tanto la posesión en sí misma de los objetos.-       La propiedad compartida y el alquiler ofrecen la posibilidad de disfrutar siempre de lo más nuevo y actual, de maximizar el número y la variedad de las experiencias a la vez que permiten al consumidor tener acceso a lujos que de otra forma serían inalcanzables.-       Poseer y almacenar objetos voluminosos resulta caro y poco práctico, especialmente desde el punto de vista de la vida en la ciudad, donde el espacio es limitado. Especialmente ahora, con los grandes avances tecnológicos, resulta mucho más cómodo contratar aquello que quieres donde lo quieres y por el período de tiempo que lo necesitas.Todo esto en conjunción con la actual crisis, ha hecho que compartir y alquilar se estén convirtiendo en actividades mucho más populares que comprar. Los mercados no se mantienen ajenos a este fenómeno y se espera ver un creciente número de marcas entrando en acción para aprovechar este cambio en los hábitos de consumo.Uno de los mayores éxitos de esta “tendencia a la desposesión”, como algunos la llaman, es el hecho de compartir medios de transporte. En los últimos años han florecido por todo el mundo iniciativas para poner en contacto de manera directa a propietarios y consumidores a través de servicios por Internet, que en muchos casos se quedan con un porcentaje de la transacción a cambio de facilitar las cosas y dar mayor seguridad a ambas partes.En Estados Unidos existe ya RelayRides, en el Reino Unido está en marcha WhipCar y en países como Alemania y Francia también funcionan los servicios Tamyca y Deways respectivamente. La idea ha llegado recientemente a España de manos de dos empresas, Social Car y MovoMovo. Ambas tienen cifras modestas de usuarios, aunque el éxito del sistema en otros países las hace ser optimistas.Los puntos positivos son la posibilidad de sacar partido del vehículo propio durante las horas en que está aparcado, ofrecer una opción más barata de alquiler para el cliente, y de paso optimizar el número de coches en circulación. Por otro lado, el freno principal es la desconfianza. Casos aislados y bastante desafortunados demuestran que este modelo todavía está en desarrollo y que no siempre se puede confiar en la bondad de los desconocidos. Aún así, los servicios de alquiler de automóvil ofrecen herramientas para identificar la fiabilidad de los usuarios, así como tipos de contrato que aseguren el pago de desperfectosTeresa G. Orive,En PositivoMás información:http://movomovo.comhttp://www.socialcar.com

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