Lunes 26 de Septiembre del 2016
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El Proyecto Edén, un jardín educativo y fascinante


Proyecto Edén: mucho más que arquitectura.

La versión online del periódico The Guardian dedica esta semana el espacio de su serie Los Mejores Edificios Británicos al Proyecto Edén, un complejo medioambiental de 50 hectáreas de extensión, concebido por Tim Smit, diseñado por el arquitecto Nicholas Grimshaw e inspirado en la naturaleza y el desarrollo sostenible. Pero dicho así suena aburrido y si el Proyecto Edén es algo, es emocionante.

El Proyecto Edén es una puerta al fascinante mundo de las plantas, un jardín espectacular del tamaño de treinta campos de fútbol situado, como un mundo perdido, en una fosa abandonada de una antigua cantera de caolín, en Cornualles, al suroeste de Inglaterra.

Este jardín ecológico se creó inicialmente para demostrar la capacidad de utilizar la naturaleza para regenerar un lugar deteriorado por la actividad humana. Así, se sembraron, bajo sus cinco cúpulas de estructura geodésica más de un millón de plantas y, según el libro Guinness de los récords, éstas constituyen los invernaderos más grandes del mundo.La obra se inauguró en 2001 y desde entonces se ha convertido en una de las diez mayores atracciones para los visitantes de Gran Bretaña. El jardín se ha convertido en el centro neurálgico de algunas de las ideas ecológicas más innovadoras del planeta, además de centro cultural de gran importancia gracias a la serie de Eden Musical Sessions, en las que artistas de la talla de la cantante de soul Amy Winehouse o la banda The Pet Shop Boys se han prestado a colaborar.Pero independientemente de la música, en un día normal y corriente, la experiencia de entrar al jardín es única. La atmósfera de cada uno de los ambientes te envuelve hasta el punto de sentir que estás en una verdadera selva.Su fundador, Tim Smit, tuvo muy claro desde el principio que quería distanciarse de los típicos movimientos ecologistas que, considera con alarma, “están a punto de convertirse en una religión” y no tenía ninguna intención de fundar otro eco-proyecto más que atemorizara a las personas, haciendo que sintieran vergüenza, para llevarlas hacia el camino correcto, bajo la amenaza de vivir el infierno de un planeta abrasado por el sol.

Por el contrario, el Proyecto Edén pretende devolvernos la confianza, hacernos sentir mejor, para que seamos nosotros mismos los que nos decidamos a asumir nuestra parte de responsabilidad sobre el planeta, sin temor ni culpa.
Otro de los atractivos del Proyecto Edén es que tiene más de parque temático que de jardín botánico. Los letreros no abruman al visitante y, a pesar de ser un lugar enorme, no hay que preocuparse por seguir un recorrido establecido, sino todo lo contrario: se fomenta la exploración y se permite la creación de nuevos atajos. En lugar de sentir que uno está invadiendo un jardín ajeno, parece como si el jardín nos perteneciera a todos.

“Me encanta ver que aquí las personas se estremecen, se relajan y disfrutan del placer por sí mismo”, comenta Tim Smit, orgulloso de su jardín. “Simplemente pienso que si un jardín no te despierta ganas de soñar, emborracharte o hacer el amor ahí, entonces es mejor pavimentarlo.”Teresa G. OriveEn PositivoFuente: The GuardianMás información:http://www.edenproject.com/

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