Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Debtocracy – Deudocracia, un cine sobre la crisis que incomoda


Una verdad incómoda.El cine ha sido político desde su nacimiento, desde que los Lumière grababan a los obreros saliendo de la fábrica. Dos de los padres del cine moderno, Sergei Eisenstein y Dziga Vertov, aunaron innovaciones en el montaje con su visión del régimen bolchevique: Vertov incluso participó en los trenes que durante la guerra civil animaban a los soldados comunistas, llevando material para grabar y para proyecciones. ¿Cine político? Muchísimo.Desde la pura propaganda hecha arte, como los filmes de Leni Riefenstahl para el régimen nazi, a emocionantes reivindicaciones obreras como La sal de la tierra (1954), los filmes de Costa- Gavras, Pasolini, Ken Loach, Oliver Stone y Spike Lee, la Shoah de Claude Lanzmann… y el actual boom del cine documental de denuncia –o, directamente, de agitación política sobre temas candentes–, que ha crecido imparable en los últimos años.Un crecimiento paralelo al auge del género documental y a esas innovaciones tecnológicas que han facilitado los rodajes y la difusión pero que también han creado una forma de comunicarse que ha derivado en los últimos meses en protestas en el mundo árabe y ahora en España. Unos documentales reivindicativos que no han sido ajenos a cierto lenguaje televisivo con el que se han influido mutuamente.Si ahora en Grecia se ha producido Debtocracy, en el 2002 ganaba el Oscar al mejor documental Michael Moore por Bowling for Columbine. Acompañado por un cámara y micrófono, con intervenciones directas y continuas en la obra, mostrando realidades, pero además sacando conclusiones –denunciaba que en Canadá hay tantas armas como las que causaron la tragedia del instituto de Columbine en EE.UU., pero no acaecen tantas matanzas porque su sistema de protección social no tiene nada que ver– Moore revitalizó un género que no hubiera soñado regresar a las salas de cine por la puerta grande.Criticado después por populista, Moore abrió la puerta a que un alud de documentales reivindicativos atracaran también en el cine: La pesadilla de Darwin, Una verdad incómoda –con el inefable Al Gore–, Super Size me –sobre los efectos de la comida basura–, Food Inc. –retrato de nuestro insostenible sistema alimentario–, La toma –de Naomi Klein, sobre la crisis argentina– o, de nuevo de Moore, Farenheit 9/11, Sicko o Capitalism: a love story. Y es que, por supuesto, en una época de expansión económica desbocada y luego de batacazo monumental, los filmes sobre finanzas y chicos listos que se llevan el dinero no han escaseado, como Enron: the smartest guys in the room, que narra la monumental estafa del gigante eléctrico, o la acabada de oscarizar Inside Job, sobre la corrupción sistémica de la industria financiera que llevó a la crisis actual. Y al ritmo que va la historia, no faltarán seguidores como los periodistas de Debtocracy.Fuente: La VanguardiaArtículos relacionados: 

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