Martes 27 de Septiembre del 2016
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Los jóvenes piden futuro porqué la vida no espera


Europa: los ni-ni piden a gritos un futuro.Precarios en Italia, generación ni-ni en España, lost generation en Inglaterra, Irlanda, Portugal, Eslovaquia y Grecia.El drama de los jóvenes sin trabajo y sin esperanza va expandiéndose en Europa, donde se multiplican las protestas y movilizaciones convocadas a través de las redes sociales, en las que cientos de miles de ni-ni (como se han dado en llamar quienes ni trabajan ni estudian) demuestran toda su rabia y piden a gritos oportunidades y un futuro.En Túnez y en Egipto, el desempleo fue uno de los detonantes de la ola de rebelión que sacude al mundo árabe. Salvando distancias y diferencias, ¿puede toda esa creciente rabia, frustración y desesperanza de los ni-ni europeos dar lugar a una nueva revolución en el Viejo Continente?Más allá de que en el caso europeo, a diferencia de lo que ocurre en los países árabes, la democracia y la libertad son hechos consolidados, los datos indican que el caldo de cultivo existe.El desempleo de los jóvenes españoles se disparó al 43%, una cifra superior a la de Egipto y Túnez. En Italia ronda el 29% (cifra récord desde 2004); en Inglaterra, 18,3%; en Grecia, 37%; en Portugal, supera el 22%; en Irlanda, el 29%; en Eslovaquia, el 37% y un promedio de más del 18% en el resto de los países desarrollados.Si la crisis financiera mundial y los drásticos recortes sociales que le siguieron tuvieron una víctima, ésos son los jóvenes europeos, que pese a tener en su haber diplomas universitarios, maestrías, cursos, idiomas y demás, no encuentran trabajo. Y si lo encuentran, es por tiempo determinado, sin ningún tipo de estabilidad ni derechos, algo que los hace sentir marginados de la sociedad y que catapulta, a quienes pueden, a irse de sus países en busca de mejores horizontes.”Nos llaman bamboccioni , mammoni , pero la verdad es que si nos quedamos en lo de nuestros padres es porque no tenemos alternativa”, se queja Giacomo Fantini, licenciado en Ciencias Biológicas de 28 años, que, como muchísimos coetáneos, trabaja en un call center con un contrato de trabajo temporal por 1000 dólares por mes. “¿Cómo puedo pensar en armar una familia o irme a vivir solo con semejante sueldo? Es culpa de la gerontocracia que existe en Italia, que parece que quiere expulsarnos, que hace que nos sintamos alienados en nuestro propio país y que nos veamos obligados a emigrar a otros naciones para tener una oportunidad”, dispara Giacomo, que participó de la protesta de precarios que hubo el sábado de la semana pasada en Italia, la primera manifestación de este tipo en la península.Bajo el lema de “Nuestro tiempo es ahora, la vida no espera”, los precarios italianos -un segmento que conforman cuatro millones de personas y que aumentó un 2% de 2008 a 2010, según un estudio-, invadieron plazas y calles de Roma, Milán, Turín, Nápoles, Bari, Florencia, Ancona, Palermo y otras ciudades para reivindicar su derecho al futuro.”Los precarios somos los verdaderos clandestinos”, decía una de las tantas pancartas que desfilaron por las calles, que mejor resumía cómo se sienten en Italia muchos jóvenes (y no tan jóvenes, porque entre los precarios también hay cuarentones).Una manifestación muy parecida, pero de ni-ni, tuvo lugar unos días antes en Madrid, esta vez bajo el lema “Sin casa, sin curro (trabajo), sin pensión, sin miedo”, siempre para exigir un futuro con más oportunidades y para rechazar los recortes del gobierno. Y anteriormente en Londres, teatro de protestas bastante violentas en noviembre pasado debido a los recortes a la educación, y en Portugal.”Nos enfrentamos a la perspectiva de una lost generation de gente joven, destinada a padecer desocupación y condiciones sociales aún peores”, admitió recientemente el titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominque Strauss-Kahn, que advirtió sobre un escenario de creciente tensión social e inestabilidad política en el mundo, ya que se estima que en la próxima década se agregarán 400 millones de jóvenes a la fuerza laboral global, todo un desafío para Occidente.Con una grave crisis económica y una relación deuda-PBI de las más altas entre los países desarrollados, la situación de los jóvenes en Italia es dramática. Tanto es así que en un reciente artículo publicado en el Corriere della Sera, el experto en derecho laboral Piero Ichino y el ex presidente de Confindustria y titular de Ferrari, Luca Cordero di Montezemolo, propusieron una drástica reforma del mercado laboral para terminar de una vez por todas con esa “condición de apartheid” que viven los precarios con respecto a quienes tienen el posto fisso (puesto fijo), con todos los privilegios que en este país conlleva.Urgencia”Se están creando las condiciones para una fractura horizontal cada vez mayor entre un país «normal», formado mayoritariamente por personas de más de 40 años, y un país «precario», formado mayoritariamente por personas por debajo de los 40 años, que se enfrentan a diario con dificultades económicas graves; entre quien se queda en casa cuando está resfriado porque su puesto de trabajo de todos modos está garantizado y quien se va a trabajar con fiebre porque, si no, pierde ese puesto”, advierte Mario Deaglio, docente de Economía en la Universidad de Turín.”Se trata de una fractura muy peligrosa que presenta una similitud de fondo, aunque en contextos obviamente muy distintos, con la fractura social que está en la base de las revoluciones en acto en la orilla sur del Mediterráneo, donde los estratos sociales de bajos ingresos, carentes de verdaderos mecanismos de representación, fueron empujados, por un fuerte aumento de los precios alimentarios, a las revueltas contra élites muy ancianas, desde hacía tiempo carentes de recambio político… ¿Estamos seguros de que somos inmunes a este contagio?”, se cuestiona.Si toda esa creciente rabia, frustración y desesperanza de los ni-ni europeos hace pensar en otra revolución en el viejo continente, también indica que es urgente contrarrestar ese caldo de cultivo existente.”Si Italia no hace algo para enfrentar el problema de los precarios y de los desocupados, es el fin. Espero ver una reacción en el plano nacional, propuestas serias y concretas, pero soy muy escéptico”, opina Tito Boeri, docente de Economía del trabajo en la Universidad Bocconi. “El modo en el que un país logra reaccionar a la crisis es directamente proporcional al uso que hace de los cerebros jóvenes y productivos de los que dispone”, concluye.LA DESOCUPACION EN NUMEROSUNION EUROPEAEl año pasado, el desempleo entre los menores de 25 años alcanzó al 20,6%, una suba de casi dos puntos respecto a 2009; el desempleo general del bloque es del 9,6%ESPAÑAEn 2010, tuvo una alarmante tasa de desocupación entre los jóvenes (43%), sólo superada en Europa por LetoniaITALIAEn este país, donde la mitad de los principales líderes empresariales y políticos tienen 60 años o más, la tasa de desempleo juvenil es del 29%, récord desde 2004GRAN BRETAÑAPor la dificultad para conseguir empleo, más de la mitad de los jóvenes de entre 18 y 25 años consideran seriamente emigrar; los principales destinos: Australia, Canadá y ChinaFRANCIAEl desempleo entre los menores de 25 años ya supera el 20%MUNDOEl 79% de la desocupación generada por la crisis de 2008 recayó sobre los jóvenes con empleos precarios. Según la OIT, en 2010 se incrementó un 1,1% (hasta el 13%) el desempleo entre los jóvenes de entre 15 y 24 años: ya son 81,2 millones.Elisabetta PiquéFuente: La Nación

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